¿Clark Kent ó Superman? ¿Cuál es la verdadera identidad del héroe de Kriptón?
A pesar de que es uno de los personajes icónicos de los comics, y el que, para efectos prácticos, inició el subgénero de los superhéroes, el Hombre de Acero tiene muchísimos detractores. Si bien las causas han sido muchísimas, la gran mayoría de ellas convergen hacia un solo punto: La escala de moral de Superman es extremadamente rígida, llegando hasta la inocencia. Este límite ha llegado a tal punto, que incluso dentro de su mismo Universo ha llegado a permear, motivo por el que muchos de sus compañeros dentro del círculo superheroico lo han bautizado como el boy scout azul, precisamente por esa postura. En esta ocasión, podemos tratar de dilucidar un poco la visión moral del Ultimo Hijo de Kriptón, o como sería más correcto llamarles, sus Superprincipios.
En un mundo como el Universo DC, donde oímos frases como sólo puede levantar 3 toneladas, el ser uno de los seres más poderosos no es sencillo. Sin embargo, Superman se ha mantenido como uno de los héroes más sorprendentes del mismo. A pesar de ello, no ha habido realmente mucha regularidad en los mismos, pues ha habido una gran cantidad de fluctuaciones en los mismos en sus setenta años de existencia. En esta ocasión, daremos una breve vuelta a la montaña rusa que han sido sus habilidades a lo largo de toda su carrera, y cómo esas habilidades pueden cambiar de miles de formas distintas, pero aún así mantener la esencia del Ultimo Hijo de Kriptón.
Hola, qué gusto me da verlos de regreso por aquí. Bienvenidos. La semana pasada, hablamos un poco sobre la kriptonita, sus orígenes y su función dentro de las historietas de Superman. Hoy, siguiendo con la celebración del 70 aniversario del Hombre de Acero, quisiera hacer un recuento de los momentos más impactantes en la vida del Último Hijo de Kriptón, dentro y fuera de los comics.
Gracias a la televisión y al cine, todo el mundo tiene una idea más o menos consensual de lo que es la kriptonita. Incluso aquellas personas que jamás han leído una historieta de Superman lo saben: La kriptonita es una especie de cristal iridiscente de color verde, que emite una clase de radiación ante la cual Superman, y otros kriptonianos como él, están indefensos. Su razón de ser también parece ser bastante evidente, aún para los no-iniciados: Cada vez que se necesite añadirle un poco de peligro a una aventura del héroe de la “S”, la kriptonita hace su aparición. Sin embargo ¿Qué sabemos realmente de ese mineral ficticio?
Para muchas personas, la filosofía es un concepto que prácticamente raya en lo sagrado, y que se debe de considerar separada de otros aspectos de la cotidianeidad. El llegar a sugerir que esta disciplina pudiera tener alguna liga con el cómic podrá llegar a sonar blasfemo para más de un humanista, aunque en realidad, basta sólo un pequeño análisis para darnos cuenta que las mismas se encuentran más relacionadas de lo que podríamos imaginar de primera instancia. Los invitamos a echar un vistazo a cómo uno de los conceptos más profundos del pensamiento humano ha adquirido carta de naturalización en las viñetas.
Una de las partes más interesantes de los mundos fantásticos, es que pueden ser tan simples o complejos como uno pudiera imaginarse. Tras de setenta años de contarse historias, la biografía de Superman no sólo se ha hecho más compleja, sino que los detalles alrededor de la misma también. Kriptón, que en un principio sólo era una mención al calce dentro de la historia del Hombre de Acero, se convirtió en un mundo con sus propias características físicas, historia, costumbres y cultura. Por otro lado, en todos esos años la astronomía ha avanzado bastante, por lo que la historia y características del mismo se han adaptado al grado que, aunque sigue siendo parte de un universo totalmente imaginario, tiene varios detalles que lo hacen plausible. En esta ocasión, veremos un poco de este planeta, desde una perspectiva realista, y que al mismo tiempo nos servirá para entender un poco al Hombre de Acero.
La semana pasada hablamos sobre algunos pequeños enigmas, triviales pero interesantes, que han confundido a los comiqueros durante años (bueno, me han confundido a mí, al menos). Hoy quiero manejar un tema por demás polémico y candente: ¿Acaso los Simpsons ya no son lo que eran?
Hoy, rompiendo un poco con la seriedad (y haciendo eco a una entrega reciente de Mundo Friki) quisiera ofrecerles una serie de enigmas que, a través de los años, nos han planteado las historietas y las series animadas
Prácticamente todo friki que se respete ha entrado a la discusión sobre cuales fueron los orígenes del cómic, y en que arte o forma de comunicación se basó. Sin embargo, son muy pocas las veces que nos detenemos a buscar las raíces del manga. Incluso los otakus suelen quedarse hasta Bambi y Osamu Tezuka, que si bien es realmente el origen del manga, en realidad tiene una influencia que viene desde años atrás. En esta ocasión, me gustaría invitarlos a los primeros momentos de este género, y desentrañar un poco sus orígenes,
Hablar de los orígenes de esta forma de arte es sumamente difícil, especialmente porque no existe un momento preciso en el que se pueda decir que la misma surgió. Sin embargo, existe un amplio caudal de arte en Oriente, que eventualmente sería el germen del que surgiría oda esta corriente. Por ello, nos podemos dar el lujo de movernos muy atrás en el tiempo, encontrando muchas raíces bastante interesante.
Los grandes puristas del análisis del discurso, sostienen con toda seguridad que todos los comics de superhéroes buscan comunicar la imagen imperialista alrededor del mundo, y que el rock pesado es un mensaje para atraer a los jóvenes a la adoración de Satanás. Lo que sí es cierto es que, si bien es cierto que podemos encontrar muchos mensajes ocultos en las diversas producciones humanas, si leemos entre líneas, en realidad son muy pocos – podríamos decir que una minoría – los que de forma consciente buscan utilizar a sus creaciones como una herramienta de imposición cultural. Lo que sí es cierto, es que cada autor vive en un determinado tipo de sociedad, y que es ésta misma la que le da su ideología, pautas y visiones de la vida. Ya sea para apoyarlo o criticarlo, pero el entorno en el que vive un autor se reflejará necesariamente en lo que hace.
Hola, bienvenidos a Mientras Tanto… un espacio para ustedes que gustan de las reflexiones, elucubraciones y diatribas relacionadas con el mundo de las historietas. La semana pasada hablamos un poco de qué tal válido es el “elitismo” de proponer que haya estándares de calidad para la historieta amateur, y concluimos, una vez más, que gritar “elitismo” nunca sirvió para justificar la falta de talento de nadie. El día de hoy, quiero proponerles un tema que es por demás importante en este medio comiquero (en especial en estos últimos años). Les hablo de los derechos de autor.
Hoy, quisiera hablar de un tema que ya ha sido abordado tanto por Héctor como por un servidor anteriormente, aunque no del modo en que hoy quisiera abordarlo: Hoy quiero hablar de ese malvado “elitismo” que abunda en todos los ámbitos de la vida comiquera y que impide que los oh-tan-geniales “nuevos valores” tengan su tan merecida oportunidad para “brillar”
Como alguna vez hizo mención Alejandro en otra columna, existe en toda la literatura fantástica – cómic incluido – una suspensión de la incredulidad, que permite que una gran cantidad de cosas imposibles ocurran con toda naturalidad, y que realmente nunca nos cuestionemos el porque se dan. Puede ser tan sencillo como el que una capa pueda ondear sin que impida la libre movilidad de un personaje, hasta que se puedan golpear las paredes de la realidad para alterarla un poco.
Sin embargo, todas esas libertades tienen como fin el permitir que la historia se desarrolle de forma fluida, y que el lector pueda realmente compenetrarse con la trama sin necesidad de cuestionarse demasiado. Pero en otros casos, encontramos algunos detalles que son usualmente mínimos, demasiado sutiles, o cuando menos hasta que reparamos en ellos, que en realidad no son resultado de esta flexibilidad, sino simplemente por errores o pereza de los creativos, o porque se han hecho así desde siempre, y nadie se había detenido a cuestionarlo. En esta ocasión nos sumergiremos un poco en esos pequeños detalles, y nos daremos a la tarea de intentar entenderlos.
Cuando alguien habla de Bob Kane, siempre se refieren a él como el Padre de Batman, así como Will Eisner lo es de Spirit y Quino de Mafalda. A fin de cuentas, no es un símil tan errado, pues el acto de creación de un personaje es muy similar a la paternidad, y más cuando, como ha sido el caso de muchos de ellos, han tenido la oportunidad de verlos crecer y desarrollarse. Pero dado que está tan cerca el Día de las Madres, hoy me gustaría referirme a todos aquellos personajes que han surgido de la inventiva de una mujer, por lo que podríamos hablar de ellas como verdaderas mamás de cada uno de ellos.
meli, en Gaturro, el Garfield sudamericanoOjala que en algun momento se decidan pasar esos tomos del manga a capitulos
Creo que todos esperamos eso ^_^
HGarza, en ¿Cual es el mejor villano de anime?hola gaturro como andas espero que bien
sos un gatito muy bueno y te quiero mucho gaturro te dejo mi msn
Ver todos los comentariosMe extraña que siendo araña… Galaktor era el nombre de la organización, y Overlord era el líder de la misma
…
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