Cuando alguien habla de Bob Kane, siempre se refieren a él como el Padre de Batman, así como Will Eisner lo es de Spirit y Quino de Mafalda. A fin de cuentas, no es un símil tan errado, pues el acto de creación de un personaje es muy similar a la paternidad, y más cuando, como ha sido el caso de muchos de ellos, han tenido la oportunidad de verlos crecer y desarrollarse. Pero dado que está tan cerca el Día de las Madres, hoy me gustaría referirme a todos aquellos personajes que han surgido de la inventiva de una mujer, por lo que podríamos hablar de ellas como verdaderas mamás de cada uno de ellos.
Esta semana hablaremos un poco de los eventos especiales que DC Comics ha estado publicando los últimos años y sobre qué significa el próximo lanzamiento de Final Crisis. Este tema de los eventos especiales ya antes había salido a colación en éste, su espacio, a raíz de la muerte del Capitán América, pero esta vez le toca a DC, para que vean que no solamente critico a Marvel Comics
Esta semana, quisiera robarme algunos renglones para comentar rápidamente sobre un asunto que me tiene un tanto molesto. Quiero hablar sobre la falta de respeto para los actores del doblaje en nuestro país
Al parecer, uno de los grandes estigmas que el cómic aún no se ha logrado sacudir, es que se trata de un medio para niños, algo que muchos autores y creativos han tratado de acabar con esa creencia, buscando abordar temas más maduros y complicados. El problema es que, en ese intento, se han volcado al lado contrario, encontrándonos con que ya cada vez es más difícil encontrar material destinado a los infantes. Por ello, en esta ocasión me gustaría centrarme en un género que fue creado exclusivamente para esta edad, y que sigue manteniéndose dentro de su línea, que es el llamado sugar.
Una de las características que tiene tanto el cómic como el manga, es su tremendo individualismo: Es usualmente un solo individuo el que salva el día, quien acaba con todo un imperio o detiene una invasión. Incluso los trabajos en equipo son bastante particulares, pues son más bien acciones en la que cada uno de ellos ejecuta lo que sabe hacer, de modo que entre todos logran un fin común. A pesar de ello, en un universo en donde los nombres rimbombantes y los uniformes coloridos son la norma, existe aún lugar para los llamados personajes colectivos, que son los que le dan un tono de más realismo al medio.
En algún momento de su existencia, todo lector, creador o vendedor especializado de comics ha repetido las sabias palabras de Mandibulín: “Nadie me respeta”.
Esta vez quisiera dedicarle algunos párrafos al nuevo consentido de los realizadores de comics, hablando un poco de cuál es la función del recuadro narrativo hoy en día
Con la llegada de la computadora, los estudios cinematográficos se han visto beneficiados en más de un sentido: además de las increíbles ventajas que les ha representado para los efectos especiales, administración y comunicación entre las distintas partes de la producción, ha representado una ventaja en cuanto a la difusión de los nuevos proyectos: trailers, publicidad viral, páginas oficiales y carteleras actualizadas al segundo les garantizan que cualquier persona que esté interesada en ver la cinta tenga toda la información pertinente. El problema es que, junto con las ventajas, vinieron todas las desventajas, y la que quizá ha sido una de las más graves: el leak.
La semana pasada hablamos sobre el doble estándar que existe en el mundo de los superhéroes: mientras que la capa, el antifaz y el emblema en el pecho son un símbolo de poder y majestuosidad cuando son usados por un personaje masculino, pero son sólo un atuendo sexy cuando los usa un personaje femenino. Hoy, quiero hablarles un poco sobre el cómic mainstream y el cómic independiente. ¿Realmente son los opuestos ideológicos que generalmente creemos que son?
Los conceptos de héroe o villano son tan antiguos como el mismo arte de narrar, y son los que podríamos calificar como las bases de toda historia. Poco después, cuando la visión de la moralidad se hizo más compleja, aparecería el antihéroe, que si bien existe desde la antigüedad – de hecho, muchos de los personajes de las grandes tragedias griegas podrían llevar ese nombre – es sólo hasta un tiempo relativamente reciente que se les ha dado su lugar y un nombre propio. Sin embargo, existe una figura igual de antigua, que ha recibido una atención mínima en todo momento, y que incluso ha llegado a ser catalogado dentro de los grupos anteriores. Hablamos en este caso del antivillano. Y si están sorprendidos por ser la primera vez que escuchan el término, no se preocupen, para más de uno resultará nuevo, y es eso lo que hoy estoy tratando de remediar en esta ocasión.
La semana pasada hablamos del cómic “para chicos y grandes”, y de cómo el así-llamado cómic familiar, a fines prácticos, resultaba ser más bien un cómic preocupado por complacer a los padres de familia, en lugar de ser un cómic preocupado por ganar la aceptación de los supuestos destinatarios de dicho cómic, o sea, los niños. Esta ocasión, quisiera hablar de un tema algo más polémico: El sexismo en los comics de superhéroes.
Quizá uno de los grandes errores que tienen los aspirantes a comiqueros en todo el mundo, es que suelen ver sólo una parte de toda la ecuación, dejando otros aspectos descuidados. Todos ellos aprenden a dibujar, estudian perspectiva, anatomía, pulen toda la imagen visual del que va a ser su personaje y, al final, acaban volviéndose excelentes ilustradores, pero nunca llegan a ser historietistas, pues se olvidan que parte del oficio no sólo es hacer un buen dibujo, sino contar una historia con ellos. Por eso, me gustaría en esta ocasión centrarnos en la parte olvidada de este arte, que es el aprender a narrar.
Ya en una ocasión anterior, pude hablar un poco de los puristas, y de cómo algunos de ellos pueden llegar a extremos increíbles en cuanto a la defensa de lo que ellos creen que es válido. En esta ocasión, me voy a abocar a un punto que, entre los otakus, puede generar discusiones más encarnizadas que las 97 Tesis de Lutero. La pregunta es tremendamente sencilla, y para muchos, muy obvia, pero lo interesante es que nadie está de acuerdo en la respuesta. Me refiero a la espinosa cuestión de ¿Existe realmente el manga fuera de Japón?
La columna anterior hablé sobre ese curioso estigma de vulgaridad que ha acompañado a los comics desde sus primeros años, e hice el intento de sugerir que quizá, sólo quizá, haya una razón por la cual los comics que efectivamente podrían merecer ese calificativo han perdurado y se han multiplicado mientras que los comics “serios” agonizan. Hoy, propongo que discutamos otra clase de cómic: el cómic para todas las edades
Ahora les traigo reseñas de: Justice Society of America No. 13, Simon Dark No. 6, Wildstorm Revelations No. 5 y Fantastic Four No. 555.
jesus, en Hayao Miyazaki critica a Taro Aso por ser otakuMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
César, en Poster definitivo de The SpiritBueno a mi no me parece contradictorio Miyazaki se queja de la abundancia de material solo afocado al entretenimien …
Ver todos los comentariosJA JA JA JA JA !!!
no espera…
JA JA JA JA JA JA JA JA !!!
Buenisima interpretación del cartel, casi se me sa …
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