¡Hola, qué gusto estar nuevamente con ustedes! Una vez más, estamos aquí listos para hablar de casos y cosas comiqueras. La semana pasada hablamos un poco acerca de los inicios e influencia de la Comic-Con de San Diego, y hoy, quisiera que habláramos un poco más acerca de la Comic-Con, sólo que esta vez, quisiera abordar el tema desde un ángulo diferente. El año pasado quise mandar una especie de postal, un recuento rápido de impresiones y pensamientos tecleados en los pasillos mismos de la Comic-Con, en el momento justo en el que el evento transcurría. La semana pasada, como ya dije, quise hablar brevemente de la historia del evento, concluyendo con su significado hoy en día. Hoy, quiero hablar sobre las diferentes San Diego Comic Conventions que existen.
Así es. Hay más de una convención ocurriendo simultáneamente en el mismo centro de convenciones.
Héctor ya nos ha hablado a este respecto. En cierto modo, la Comic-Con se asemeja a una gran fiesta donde la gente bonita y la gente adinerada ("los chicos populares” que vemos en las series y películas estadounidenses) son el centro de atracción, mientras que, reunidos en aquél rincón donde la música no se escucha tan fuerte, hay un grupo de muchachos no-tan-bonitos y definitivamente no muy adinerados (o sea, “impopulares"), que se divierten de otra forma: hablando de comics, ciencia ficción y temas afines. Y por simplista que parezca mi ejemplo, en realidad nos ayuda a ver la problemática de la Comic-Con de una forma muy clara.
Existe la convención de los organizadores. Ésta convención es grandiosa. Hoteles lujosos, salones de juntas y fiestas exclusivas con los famosos. Un negocio redondo donde cada año se dan cita aún más clientes que el año anterior (es más, es un negocio en el que sus clientes se pelean por entrar) y la única razón por la cual entran es para gastar dinero adentro, o bien, para enterarse de todas las nuevas cosas en las cuales irán a gastar su dinero próximamente. Cada vez vienen más y mejores expositores (Hollywood, la TV por cable, los videojuegos), que atraen a cada vez más gente. Y, en los últimos años, la Comic-Con ha funcionado tan bien que, para el 2012, puede que sea necesario mudar el negocio a una sede más grande (¡Aún más grande!). Para los organizadores, la Comic-Con es una bonanza que parece haber llegado para quedarse.
También existe la convención de los expositores. A pesar del ambiente festivo de la convención, para los expositores la Comic-Con solamente significa una jornada más de trabajo. Agendas apretadas, muchos compromisos socio-laborales que cumplir y, a menudo, situaciones incómodas que deben sobrellevarse estóicamente (y no solamente hablo de las aglomeraciones en los pasillos). Muchos de estos expositores viajan a San Diego con los gastos pagados por su empresa porque su presencia ahí obedece a motivos puramente laborales. Hay que ponerse en contacto con numerosos talentos de la industria. Hay que reclutar sangre fresca. Hay que crear relaciones laborales con artistas ya reconocidos. Hay que promocionar los nuevos productos. Hay quienes viajan a San Diego por sus propios medios, con la esperanza de contactar a algún editor ó mandamás interesado en contratar a una cara nueva. Hay quienes quieren saltarse todo el proceso de hacer comics e ir directamente a la creación de personajes que vayan a ser convertidos en franquicias de películas (casi nunca funciona así, pero siempre hay alguien que lo intenta). Hay quienes han caído en tiempos duros, y necesitan ir a la Comic-Con para poder sacarle algunos dólares a los fans que aún les queden… Para los expositores, irónicamente, la convención es un lugar serio donde hay demasiado qué hacer como para detenerse a disfrutar de lo impresionante, absurdo y divertido del evento (que probablemente ya han experimentado hasta el hartazgo).
Y luego, tenemos la convención de los asistentes, la gente más importante y la más desplazada del evento.
Ésta es la convención que vale la pena. Esa es la única razón que sigue atrayendo a todas esas multitudes a pesar de que las otras dos convenciones le resten espacio a ésta. La presencia de Hollywood y los otros elementos ajenos a los comics en la Comic-Con hacen que todo encarezca, hacen que el alojamiento disponible sea escaso y costoso, además de que hace que las filas para ciertos eventos sean desalentadoramente interminables, y por si fuera poco, le roba cámara a otros eventos que sí son netamente comiqueros. Pero eso no le importa a los cientos de miles de visitantes que la convención tiene cada año. Quizá sólo una fracción de esos visitantes sean verdaderos comiqueros que vengan a buscar historietas y a conocer luminarias comiqueras, pero incluso una fracción de esa enorme multitud es una cantidad muy respetable. En los días previos a la “invasión” del cine y la TV, la sección de salas de conferencias solía estar desierta (había ocasiones en las que los mismos integrantes del panel eran la mitad del público, según recuerda el famoso escritor Warren Ellis). En los dos últimos años, la enorme cantidad de personas asistiendo a la Comic-Con hizo que, por consiguiente, la audiencia de estos paneles aumentara considerablemente (lo cual no es solamente un caso de proporciones; si los paneles fueran realmente impopulares, entonces todos los asistentes del mundo a la convención no harían que el público en estas pláticas incrementara). Así que, aún si la gente realmente comiquera que asiste a la Comic-Con sigue siendo aquél grupúsculo de inadaptados que se reúne en las orillas de la fiesta para hablar de sus peculiares intereses, hay que reconocer que el “grupúsculo” se ha vuelto bastante grande.
Y lo mejor del ejemplo que uso acerca de los muchachos tímidos en la fiesta es lo que implica: Cada uno de ellos tiene la opción de levantarse de ahí e unirse a la fiesta si así lo desea. Puede intentar pasársela bien, y si no logra encajar, su vieja silla en el rincón de la fiesta siempre lo estará esperando. ¿Pueden acaso decir lo mismo la gente bonita? Hasta la próxima.
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jesus, en Hayao Miyazaki critica a Taro Aso por ser otakuMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
César, en Poster definitivo de The SpiritBueno a mi no me parece contradictorio Miyazaki se queja de la abundancia de material solo afocado al entretenimien …
Ver todos los comentariosJA JA JA JA JA !!!
no espera…
JA JA JA JA JA JA JA JA !!!
Buenisima interpretación del cartel, casi se me sa …
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