Hola, qué gusto tenerlos aquí, justo a tiempo para la segunda parte de esta entrega de Mientras Tanto... donde hablamos del polémico y controversial Rob Liefeld. La semana pasada hablamos de sus inicios en la industria trabajando para DC Comics (allá por el año de 1989) y de su rápido ascenso a la fama durante sus años en Marvel Comics, donde revitalizó la agonizante revista de los Nuevos Mutantes, y la convirtió en la muy conocida e infame X-Force. Comentamos también que él formó parte del éxodo de dibujantes reconocidos que abandonaron Marvel para formar Image Comics, y nos quedamos en suspenso, pues estábamos a punto de hablar más a fondo de la primer publicación de Image, una revista que caracterizaría todo el estilo y el modus operandi de Rob Liefeld: Youngblood
Exactamente, ¿Cuál es el problema con Youngblood? Después de todo, Youngblood # 1 fue, por un tiempo, el número de historieta más vendido de todos los tiempos ¿No? Tuvo entre sus escritores al mismísimo Alan Moore, y ha habido numerosos intentos de relanzar el título, cosa que no tendría sentido si no hubiera una gran base de fans dispuesta a apoyar dichos relanzamientos. ¿Por qué se critica tan ferozmente a la más famosa creación de Liefeld?
Las razones, como se ha venido diciendo desde la semana pasada, son muchas. El concepto, los diálogos, el dibujo… Youngblood es un sumario muy completo de los vicios más típicos de la llamada “era del superhéroe oscuro”.
Como ya mencionamos en la primera parte de esta entrega, el concepto mismo de la revista dista mucho de ser original. Aparte de la clara similitud de Youngblood con el título que lanzó a la fama a Liefeld (X-Factor), Youngblood también es, en parte, una calca de otro súpergrupo famoso: Los Jóvenes Titanes. De hecho, el mismo Liefeld comenta que al verse imposibilitado de concretar una idea que le propuso a DC Comics para una nueva serie de los Jóvenes Titanes, decidió crear análogos a cada personaje de la alineación de los Titanes de aquel entonces: Speedy es el modelo de Shaft, Harlequin (Duela Dent) era la base del personaje de Vogue, y así sucesivamente. La única diferencia es que estas versiones de los héroes de DC serían todo menos héroes.
Pero, aún sin tener en cuenta los orígenes de Youngblood, habría que enfocarse en el cómic en sí. El dibujo era simplemente una desgracia. Mucha gente gusta del estilo de Liefeld, y están es su derecho de defender lo que les gusta, pero hasta el más acérrimo defensor de Rob Liefeld debe conceder crédito a las quejas más comunes en cuanto al estilo de Liefeld, a saber: Su total desconocimiento de anatomía básica y los exagerados clichés de historieta que maneja en su dibujo. La primer queja en cuanto al dibujo de Liefeld es que no sabe dibujar pies. A menudo usa un truco de perspectiva para poner el rostro, las manos y una rodilla del personaje en primer plano, y, a lo lejos, casi en el punto de fuga, un diminuto triángulo que representa un pie del personaje en cuestión. El otro pie, por cierto, siempre es ocultado por algo, típicamente humo de alguna explosión. Es muy raro ver un personaje de Liefeld que no esté en mitad de un salto con los pies en el aire, lo cual, aunque muy adecuado a las historias que generalmente ilustra, rara vez luce natural. Otro error clásico de Liefeld es el muy limitado rango de expresiones faciales que maneja. A la fecha, parece solamente contar con “grito de rabia/dolor”, “mueca seria/de determinación”, y “sonrisa irónica”. Otra carencia digna de comentar aquí (hay más, pero por razones de espacio hay que ennumerar sólo algunas) es su desconocimiento de la figura humana. El típico personaje de Liefeld es a) Fisicoculturista inflado a extremos ridículos (p. ejem. Badrock) ó b) Instructora bulímica de aerobics. Nada más. Para ilustrar más este punto, basta recordar el famoso dibujo del Capitán América en Heroes Reborn (una trabajo posterior a Youngblood que demuestra que Liefeld probablemente no corregirá su estilo nunca) donde el Capitán tiene la cabeza más pequeña que sus gigantescos pectorales (algún lector llevó esta exageración a su siguiente fase lógica, eliminando digitalmente el traje del Capitán, pintando todo el torso del color de su piel y añadiéndole pezones. El resultado: El Capitán América tiene senos). Y claro, volviendo a Youngblood, a cada personaje hay que llenarlo de armas de tamaño también bastante exagerado, y de prácticas fundas donde llevar dichas armas (dichas fundas están por todo el cuerpo del personaje, pese a que una persona normalmente sólo puede cargar con un arma de 50 kilos nada más).
Otra de las más frecuentes acusaciones contra Youngblood sería la pobre calidad de sus guiones. Pocas veces se habría visto una más clara fantasía masculina de poder adolescente, hecha por y para lectores de poco lapso de atención. Aunque mucha gente podría decir lo mismo de otros títulos de superhéroes, pocos podrían negar la inmadurez de los guiones de Youngblood. Ni siquiera podían negarlo los seguidores de la revista, quienes de hecho acostumbra(ba)n leerla precisamente por lo “extremo” y simplista de sus argumentos. Y es que ¿Qué otras historias podrían contarse acerca de un grupo de súpersoldados patrocinados por el gobierno estadounidense? ¿Quién podría tratar de impartirle algo de imaginación y frescura a un concepto reciclado y recalentado como el de ésta serie?
Alan Moore lo intentó, al menos.
Durante su corrida en 1998, el genio inglés quiso inyectarle al concepto algo del brillo y la magia de los comics de la Edad de Oro, reimaginando el universo propuesto por Liefeld e introduciendo varios personajes que, a diferencia de los de Liefeld, fueran totalmente imaginativos y ajenos al concepto liefeldiano de “sujeto rudo y musculoso con un arma”, como el alucinante ilusionista Johnny Panic, o Big Brother, piloto de naves de tecnología avanzada y de robots gigantes. Por desgracia, aunque Alan Moore pudo poner algo de coherencia dentro del universo de Image, no pudo poner algo de sensatez en el grueso cráneo de Liefeld, y por causa del característico poco profesionalismo de Liefeld y de Image en general, esta corrida de Moore en Youngblood sólo duró 3 números, a pesar de que se había anunciado con bombo y platillo que se trataría de una serie de al menos doce tomos. Esta sería solamente una de muchas oportunidades fallidas de resucitar Youngblood, que además terminó en parte gracias a varias irregularidades cometidas por Liefeld durante su primera estancia en Image. De hecho, es esa irresponsabilidad e informalidad de Liefeld lo que nos ocupará en la siguiente parte de esta apasionante entrega de Mientras Tanto... donde hablaremos de la controversia que rodea, no a las revistas, sino al hombre en sí. Una historia de traición, tragedia y jeans Levi’s. No se la pierdan
Nota: todos los comentarios están sujetos a las Reglas de uso.
El tiempo va demostrando que si bien Youngblood no estuvo bien realizado por inexperiencia de Liefeld en los guiones, el concepto sigue totalmente actual. Muchas de las claves de Youngblood (héroes extremos, celebridades al servicio al Gobierno) pueden verse en títulos tan celebrados hoy como Ultimates, Authority o X-Statix.
EL año pasado Liefeld editó un tomo con una nueva versión de Youngblood “remasterizada”: los seis primerso episodios con color nuevo y nuevos diálogos para dar sentido a la historia, a cargo de Joe Casey. Rectificar es de sabios.
Estaré atento a la siguiente entrega ¡parece mentira que casi en 2008 no esté el comercial de Levi’s en youtube!
J Calduch - El concepto de superhéroes enmascarados al servicio del gobierno data desde los héroes patriotas de los años 40.Los héroes _extremos_ se siguen utilizando, es verdad, pero tienen un estigma negativo muy ligado a ellos. Es un hecho que para todo hay público, pero los comics estilo Liefeld aún están muy ligados al colapso de la industria comiquera (un colapso que muchos culpan, al menos en parte, precisamente al deterioro de la calidad historietística) de finales de los 90.
Pero hay un punto que nadie puede refutar: Liefeld, crítica o no; Aceptación o no; estigma o no, de todos modos tiene muchos seguidores. Indiscutible.
Gracias por tu comentario, y ojalá te guste la tercera parte también…
jesus, en Hayao Miyazaki critica a Taro Aso por ser otakuMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
César, en Poster definitivo de The SpiritBueno a mi no me parece contradictorio Miyazaki se queja de la abundancia de material solo afocado al entretenimien …
Ver todos los comentariosJA JA JA JA JA !!!
no espera…
JA JA JA JA JA JA JA JA !!!
Buenisima interpretación del cartel, casi se me sa …
Los nombres, logotipos, marcas y características son copyright y propiedad de sus respectivas empresas,
y son usados con fines puramente informativos.
Los artículos publicados reflejan el punto de vista del redactor, y no necesariamente reflejan la opinión de la empresa.
Algunos derechos reservados
Licencias: Contenido - Columnas - Diseño
Hecho en México con ExpressionEngine.