Hola. Qué agradable es tenerlos aquí de nuevo. Esta ocasión me gustaría hablarles de un tema que, a pesar de haberlo insinuado aquí y allá en mis columnas anteriores, nunca he abordado seriamente. Y es una pena, dado que, hoy por hoy, ese tema que quiero tocar en esta entrega de Mientras Tanto… es un asunto muy importante para el futuro de la industria del comic. Así que hablemos acerca del cómic independiente, y no me refiero al comic de editoriales pequeñas, sino al cómic temáticamente independiente.
Uno puede apreciarlo en los puestos de periódicos, en las tiendas de comics y hasta aquí mismo, en Comiquero.com: La gran mayoría de historietas que se publican hoy en día en la industria de EU son de superhéroes. Mientras que en Europa, la otra gran industria productora y consumidora de comics, están menos apegados al molde del superhéroe y tienen más diversidad narrativa, la industria más fuerte e influyente de comics (la de nuestros queridos vecinos del norte) produce principalmente revistas acerca de superhéroes. Asia, y principalmente Japón, es una tercer fuerza que ofrece su propio producto – el manga – a manera de contrapeso comercial y cultural, pero, como cualquier otaku o comiquero podrán confirmar, el manga y cómic no son lo mismo. La enorme influencia global del manga le ha asegurado su propio nicho independiente al del cómic estadounidense, con sus propios ires y venires. Aquí en occidente, al menos actualmente, es el hogar del superhéroe.
¿Y si así es, qué? ¿Qué tiene de malo? Las aventuras, el melodrama, las imágenes impactantes y los conceptos extraordinarios que deslumbran la mente y el ojo por igual han sido el lado fuerte de las historietas de superhéroes por más de siete décadas. ¿Cuántas veces, sólo para nuestro beneplácito, han desafiado todo lo desafiable, se han aventurado hacia lo desconocido y han evitado el desastre, una y otra vez, en un universo que parece decidido a caerse en pedazos cada vez que ellos se descuidan un poco? Los héroes enmascarados no vacilarían en seguir cumpliendo su deber por otros 70 años más, ya sea para nuestro deleite, o (mejor dicho) para el deleite de generaciones comiqueras futuras, necesarias para su subsistencia. Ellos cuentan con nosostros, así como nosotros contaríamos con ellos, de tenerlos aquí.
Y vaya que cuentan con nosotros. Cuando uno entra a una tienda de comics, es difícil posar la mirada en un sitio donde no haya un estante lleno de comics de superhéroes. Marvel. DC Comics. Image. CrossGen. Hay literalmente cientos de títulos de donde elegir. Los héroes más populares pueden darse el lujo de tener 3 ó 4 revistas que publiquen sus aventuras en un momento determinado. Y, como ya comentamos en una ocasión anterior, las marquesinas de los multicinemas son un lugar más donde los superhéroes hacen acto de presencia, algo que sus respectivas compañías editoriales indudablemente ven con agrado. Hay toda una industria aquí presente, mucho dinero que, inevitablemente, genera una feroz competencia por ver quién se queda con la mayor parte del pastel (hasta las migajas de dicho pastel son fuertemente disputadas).
Ante lo que acabo de expresarles, no es de extrañarse entonces que, en la búsqueda por quedarse con algo de ese dulce pastel de ganancias en bruto, se favorezca la creación de más y más superhéroes que puedan retar a los consabidos líderes de ventas por la supremacía comercial del mundo comiquero. No es tan improbable como suena. ¿Recuerdan a alguien llamado Spawn? Durante un tiempo, él fue un poderoso rival para los títulos más vendidos de Marvel o DC. Y menciono a Spawn porque él es un muy buen ejemplo del punto al que quiero llegar. Su ascenso a la cima en aquel no-tan-lejano 1992 fue muy impresionante, pero ¿Dónde está Al Simmons ahora? ¿Por qué no se quedó en la cima?.
Porque ya no había lugar para él. Había demasiados héroes ocupando una cima muy pequeña. Alguien tenía que irse.
Pero más allá de esta colosal trifulca entre hombres y mujeres con trajes coloridos, se encuentran más cimas que pocos buscan conquistar. Territorio poco explorado, al que (hasta la fecha) pocos se han aventurado. Estos espacios vírgenes dentro de la industria del cómic son conocidos como comics independientes.
Como dije, la independencia a la que me refiero es temática, no comercial. No se trata de apoyar al comic de superhéroes producido por compañías más pequeñas. No estoy instando a un boicot reaccionario contra Marvel o DC simplemente porque son compañías grandes. Me refiero a que se le ha brindado muy poco apoyo al otro comic.
Historias de amor, dramas, relatos extraordinarios, ó irreverentes, o surrealistas. Historias humanas (no necesariamente protagonizadas por seres humanos) que todo el mundo puede hallar familiares (no conozco muchas personas que hayan tenido aventuras en otros planetas, pero sí conozco a muchas personas que luchan por criar un hijo sin ayuda, o que han visto de cerca las maravillas naturales que hay en nuestro mundo). Historias donde no necesariamente hablemos de actos heróicos, sagas épicas y escenas espectaculares. Historias que no tengan que comprometerse con una continuidad, o con la perpetuación de una franquicia que debe seguir adelante, a pesar del autor o de la audiencia.
Por supuesto que dentro del género de superhéroes es posible crear buenas historias (hay muchas grandes obras famosas que son pruebas de ello) pero el universo del cómic es mucho más amplio, y los demás habitantes de comicslandia también merecen un poco de atención por parte de quienes compramos historietas. Al igual que los superhéroes, las personas normales que habitan en los comics necesitan de nuestro apoyo para subsistir, y a diferencia de los superhéroes que conocemos y amamos, los personajes del comic alternativo no tienen garantizada una audiencia futura. Primero habría que asegurar una audiencia actual. Esto, como dije al principio de esta columna, es importante para el futuro del comic. Los comics, como cualquier otro nicho en la industria del espectáculo, necesitan variedad para evitar que el público se hastíe. Recuerden que para todo hay público.
Nunca creí decir esto, pero sí hay tal cosa como “demasiados superhéroes”. El mundo sabe que me encantan. Crecí con ellos. Son parte importante de mi formación, y no tengo planes de dejar de consumir historietas de superhéroes pronto. Y ésto se debe a que, gracias a que existen más alternativas, mi gusto personal por las historias contadas a través de viñetas no se ha entumecido al ser estimulado del mismo modo, en el mismo punto, por medio del mismo estímulo. Mi deseo de leer comics sigue sano y vigoroso, gracias por preguntar. Es difícil cansarse cuando hay una gran veriedad que ofrece algo diferente ¿No creen?. ¿O ustedes qué opinan?
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Jesus, en Twilight arrasa en taquillastenian razon los que decian que FM iba a hacer “sin city 1.5” y no “the spirit”.
jesus, en Hayao Miyazaki critica a Taro Aso por ser otakuMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
Ver todos los comentariosBueno a mi no me parece contradictorio Miyazaki se queja de la abundancia de material solo afocado al entretenimien …
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