Hola, qué tal. Bienvenidos a éste, su espacio, donde los invito a conversar conmigo de casos y cosas comiqueras. La semana pasada hablamos de un triste acontecimiento en la industria del comic – el boom de los especuladores comiqueros – cuyas secuelas se sienten hasta el día de hoy. Esta vez, quisiera preguntarles algo: Cuando los autores de nuestros comics predilectos piensan en nosotros los lectores, ¿Cómo creen que nos imagen?
Mi pregunta tiene un porqué, más allá de una siempre vanidad narcisista. Todos sabemos que un elemento clave para que un personaje de ficción tenga éxito es su habilidad para que el público se identifique con él. Teniendo en mente ésto, sólo denle un buen vistazo a los comics más populares de ayer y hoy, y luego denle un vistazo a quienes los leen. ¿A qué grupo de individuos se imaginan ustedes leyendo a Hellboy? ¿Quiénes creen ustedes que leen mangas shoujo? ¿Qué tal los lectores de Johnny The Homicidal Maniac, o del Libro Vaquero, eh? ¿A qué clase de personas se imaginan leyendo ésas publicaciones? Ah, sí, es muy posible que exista una persona ó varias personas que desafíen todos los estereotipos y disfruten por igual todas éstas y otras revistas comiqueras más (algo no muy probable, pero no imposible). Pero, por el momento, no hablemos de excepciones, sino de la regla. El más predecible de los grupos, después de todo, es el que compra la mayor parte del tiraje de una revista, no las excepciones.
Tomemos como ejemplo a su amigable vecino, el sorprendente Hombre Araña. Sabemos que Mr. Parker es un genio en las ciencias aplicadas, y sabemos que no es el único héroe aficionado a la ciencia. El Universo Marvel está lleno de genios en las ciencias aplicadas, y casi todos ellos viven bien, capitalizando los frutos de sus investigaciones revolucionarias. Tony Stark es multimillonario gracias a que diseña armas futuristas. Reed Richards paga las cuentas del Fantasticarro y de su ultramoderno hogar equipado con todo lo imaginable e inimaginable gracias a las patentes de algunos de sus inventos (Léase: No gana más porque no lo desea. Si hacer dinero fuera su meta, Mr. Fantástico podría crear más patentes valiosas que le reportaran millones). Hasta algunos villanos de tercera categoría, como Trapster ó Arcade, usaron su aptitud para la ciencia como una manera de captar ingresos. Sin embargo, Peter Parker, lejos de seguir éste ejemplo, trabaja(ba) tomando fotos en un periódico amarillista, por un sueldo modesto que apenas le alcanzaba para mantener a su esposa ¿No les parece extraño?. Estamos hablando del mismo Peter Parker que fue capaz, no sólo de crear un polímero adherente que imita las propiedades de la telaraña de un arácnido normal, sino que también fue capaz de diseñar unos convenientes brazaletes que almacenan y disparan su fluído del modo exacto que él necesita, y que además de éso, pudo adivinar, de algún modo increíble, la forma de “sintonizar” un aparato rastreador a su Sentido Arácnido, sin invertir más que el costo de los circuitos, y unos días diseñando el ingenioso aparatito. Cualquiera de esos inventos, sin duda, podría tener un enorme demanda. Ni siquiera sería dinero moralmente objetable, ya que sería un producto honrado de su trabajo e ingenio. Y sin embargo, Parker vive de modo bastante espartano. ¿Por qué creen que sea?
La única razón para ello es a causa del lector ideal del Hombre Araña. Si Parker es el hombre común vuelto superhéroe (un término que se le ha adjudicado en muchas ocasiones anteriores), entonces no podría permitirse el lujo de volverse un personaje opulento. El lector ideal del Hombre Araña no es opulento. Los lectores, o al menos, los lectores hipotéticos en quienes piensan los creativos de Marvel Comics, disfrutan saber que el Hombre Araña sigue siendo uno de ellos (Me viene a la cabeza, nos sé porqué, la famosa escena de la película Freaks “Uno de nosotros, uno de nosostros, uno de nosotros”). Para poder apacigüar a ése lector ideal del Hombre Araña, los realizadores de la revista mantienen a su estrella titular viviendo como – se supone – los lectores consideran mejor… a pesar de que dichos realizadores nunca han conocido al lector hipotético del que tanto estamos hablando. A decir verdad, la imagen que se maneja de Peter Parker es la de ése lector ideal, en éste caso: inseguro, lleno de fallas, a veces impulsivo, a veces timorato, propenso a sufrir malos entendidos y mala suerte.
He ahí el porqué de mi pregunta de al principio: ¿Cómo creen que nos imaginen los autores de nuestras historietas y novelas gráficas favoritas?
Esto resulta obvio en algunos casos generales. Obviamente, las personas con mascotas hallarán mucho más divertido leer a Marmaduke que quienes no tengan perros en su casa. Con todo el debido respeto a Dave Sim y a las lectoras comiqueras que están posando sus ojos sobre éstas palabras, no me imagino a una lectora de Cerebus que lea la saga del célebre oso hormiguero con gusto y con fines no-académicos. Por otra parte, no me imagino a un muchacho aficionado al box y a la música de Slayer, leyendo un ejemplar de Spider-Man Loves Mary Jane. Aún alejándonos un poco de los casos extremos, no es difícil hacernos una imagen mental de la persona típica que compra tal o cual título. Generalmente – pero no siempre – dicha persona típica es idéntica al personaje.
“Eres lo que comes” (en éste caso, “Eres lo que lees” ) “Dime con quién andas, y te diré quién eres” (cosa que también podría añadir “Dime a quién admiras” ). Hay muchos adagios que nos dicen que somos definidos por aquello con lo que nos rodeamos, y en el mundo del comic, tales adagios son bastante vigentes. Somos definidos por nuestros personajes favoritos. Como ya dije, hay muchos comiqueros hardcore que leen de todo, pero aún ellos no están exentos de tomar favoritos. Y es importante determinar qué clase de personaje le gusta más a una persona promedio, porque resulta muy interesante tener esto en mente cuando vemos detenidamente a nuestros personajes de siempre.
Muchas veces los analistas de la cultura popular han notado que detrás de la figura del superhéroe está una fantasía adolescente de poder (al parecer, una fantasía predominantemente masculina) en la que soñamos con ser más fuertes, más listos, más rápidos, y con tener toneladas de sex-appeal. Los satiristas de los comics y la animación, como Dilbert, el Gato Fritz, Daria ó Pogo, apelan a una rebeldía menos obvia, más intelectual, pero también juvenil. Obviamente, hay personajes como Boogie el Aceitoso, que seguramente no son el modelo del lector ideal, pero éstos personajes repulsivos son, en todo caso, un reflejo opuesto, una antítesis si ustedes así lo quieren ver, pero un reflejo y una antítesis basadas, a fin de cuentas, en un modelo: El lector. Hay títulos todavía más curiosos, donde el modelo del lector ideal es el autor mismo, como podemos ver en el peculiar caso del ya mencionado Cerebus, la personificación (y víctima) del extraño credo sociopolítico-religioso del excéntrico Dave Sim.
Tomando en cuenta todo lo anterior, sería muy interesante darle un vistazo a nuestra colección de comics, y buscar entre nuestros títulos predilectos la respuesta a ésta pregunta ¿Cuál de éstos está dirigido específicamente a mí? Hasta la próxima.
Nota: todos los comentarios están sujetos a las Reglas de uso.
jesus, en Hayao Miyazaki critica a Taro Aso por ser otakuMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
César, en Poster definitivo de The SpiritBueno a mi no me parece contradictorio Miyazaki se queja de la abundancia de material solo afocado al entretenimien …
Ver todos los comentariosJA JA JA JA JA !!!
no espera…
JA JA JA JA JA JA JA JA !!!
Buenisima interpretación del cartel, casi se me sa …
Los nombres, logotipos, marcas y características son copyright y propiedad de sus respectivas empresas,
y son usados con fines puramente informativos.
Los artículos publicados reflejan el punto de vista del redactor, y no necesariamente reflejan la opinión de la empresa.
Algunos derechos reservados
Licencias: Contenido - Columnas - Diseño
Hecho en México con ExpressionEngine.