Hola, qué tal. Prepárense, porque es viernes, así que es hora de hablar de comics, de animación, y de temas similares y adjuntos (en el capítulo de hoy: comics). La semana pasada hablamos un poco de la triste pero inevitable naturaleza corporativa de nuestra amada industria comiquera, y también hablamos un poco de su infame pero famoso hijo bastardo, el personaje-franquicia. Hoy, vamos a hablar de una falacia a la que, sin duda, se habrán enfrentado en algún punto de su carrera como comiqueros: Hablaremos del cómic “vulgar”.
¿Qué es eso? ¿Qué es un cómic vulgar?
Bueno, los cómics han cargado con un estigma de vulgaridad prácticamente desde sus orígenes. Hubo quienes acuñaron esta acusación en base al contenido de aquellas primeras historietas y las tiras cómicas, y hubo quienes sustentaron su acusación en la clase de lectores que favorecían la compra de dichas publicaciones. Se les tildó de lecturas sosas, bobas, absurdas, sin valor académico o artístico real. Se les consideró como lecturas pueriles, favorecidas por mozalbetes y por gente simplona sin educación quienes, por su bajo nivel intelectual, preferían historias tontas de fácil comprensión (en lugar de leer libros “serios” e importantes). Así era como “la gente decente y pensante” de antaño percibía a las historietas, y a quienes gustaban de ellas. Y esa percepción, a decir verdad, se mantiene vigente entre muchas personas hasta el día de hoy, casi todos ellos padres de familia.
Ustedes y yo sabemos que el cómic no es vulgar por definición, ni por naturaleza. Sabemos que el cómic es solamente un medio de comunicación, un vehículo para narrar cualquier tipo de historia imaginable, por medio de imágenes y de texto escrito. Esa infinidad de posibilidades, por desgracia, significa que sí existe tal cosa como un cómic vulgar, del mismo modo que también existen las películas vulgares, las novelas vulgares o los programas vulgares de televisión. Lo interesante es ver en dónde creemos que radica la vulgaridad de tal o cual obra.
Al parecer, la vulgaridad, así como la belleza, están en el ojo del espectador.
En Estados Unidos, por ejemplo, el cómic en general es visto como una expresión del arte pop, una expresión no necesariamente brillante, pero que sí forma parte de lo que ellos consideran “su” cultura. Como ya dijimos en una entrega anterior alusiva al pasado 4 de Julio, Superman y Mickey Mouse son universalmente aceptados como símbolos clave, no sólo de los comics, sino también de su país de origen. Por consiguiente, el estadounidense promedio convive con los comics durante al menos una etapa de su vida, y dicha cercanía le impide ver al cómic como algo intrínsecamente ligado a una casta inferior, ya sea económica o intelectualmente hablando. Si alguna historieta en particular le ofende o le incomoda, es por su contenido nada más. Aquí en América Latina, al carecer de ese lazo afectivo y semi-nacionalista con el cómic en general, vemos las cosas de manera distinta (e imagino que allá en España también tienen una opinión diferente).
Como dije antes, aquí en los países de habla hispana, los monitos, las comiquitas, los tebeos, las historietas ó los cuentos, por definición, son considerados como entretenimiento chatarra, tal vez adecuado para niños pequeños que necesitan practicar su lectura, o tal vez ni siquiera para eso. En cada país hispanoparlante parece haber un personaje querido, una mascota comiquera nacional, que -quizá- puede que se salve de ser considerado(a) como “lectura chatarra”, pero eso ocurre en base al cariño que la gente de ese país le tenga al personaje en cuestión, que se ha ganado “a pesar” de ser un personaje de historieta. Los ejemplos de este tipo de personaje son tan abundantes como obvios: Mafalda en Argentina, Condorito en Chile, la consabida Familia Burrón en México (aunque, de acuerdo con el ex-presidente Vicente Fox, este personaje bien podría ser Memín Pinguín), etc. Dichos personajes consentidos del público podrán merecer un lugar “honorífico” en la cultura de su país de origen, pero sus colegas y congéneres menos famosos, al parecer, no merecen más que ser catalogados como literatura barata, o sea, “vulgar”. Teniendo en mente eso, los editores de revistas en nuestra América Latina han optado por nadar a favor de la corriente, y han creado un tipo de cómic adecuado a las expectativas de la gente anti-cómic, una historieta barata tanto en calidad de impresión como en calidad artística, llena de historias truculentas, melodramáticas y predecibles: Les hablo de las historietas de romances trágicos – testimonios de la preponderancia de las telenovelas en América Latina - y de las revistas de comedia “guarra” pero sin ingenio ni pretensiones de sátira social (aquí en México, ésas son famosas bajo el nombre de “Sensacionales”: “Sensacional de colegialas”, “Sensacional de traileros”, etc.) Y aquí tenemos un círculo vicioso: La mala fama de las historietas a la larga genera historietas de poca monta, las cuales, a su vez, hacen que la falacia de la vulgaridad de las historietas se vuelva una realidad y perdure.
Pero, por otra parte, si dichos comics son tan vulgares e inferiores, ¿Por qué son tan redituables?
En muchas entregas anteriores de esta columna he dicho que, desde hace años, la industria comiquera occidental está en crisis ¿Por qué vemos entonces que la publicación de este tipo de historietas no parece una tarea tan difícil e incierta como lo es en el caso de, digamos, el cómic de superhéroes? ¿Por qué publicar este tipo de revista –en América Latina, nada menos- no sólo es posible sino que se trata de una tradición desde hace décadas?
¿Quién compra todas esas revistas vulgares, que cuentan con tirajes nada despreciables? ¿De qué gran secreto se valen las editoriales que publican estos comics de baja estofa? ¿Cómo conseguirán que las historietas vulgares gusten tanto al vulgo? ¿Cómo harán para que un cómic hecho a la imagen y semejanza del populacho sea...popular? Si tan sólo pudiéramos apoderarnos de ese secreto…
¿Ustedes qué opinan?
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jesus, en Hayao Miyazaki critica a Taro Aso por ser otakuMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
César, en Poster definitivo de The SpiritBueno a mi no me parece contradictorio Miyazaki se queja de la abundancia de material solo afocado al entretenimien …
Ver todos los comentariosJA JA JA JA JA !!!
no espera…
JA JA JA JA JA JA JA JA !!!
Buenisima interpretación del cartel, casi se me sa …
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