Uno de los viejos clichés tradicionales para cualquier edad, así se tengan 15 o 90 años, es el pensar que las cosas fueron mejores en nuestra infancia, adolescencia, madurez o el momento que quieran nombrar. Lo cierto es que, de una u otra forma, cada época esta moldeada de una u otra forma, reflejando la manera de pensar, de sentir la vida y la sociedad, y obviamente, eso se reflejaba en la visión de todos lo medios, llámense periódicos, animación o de otro tipo. En esta ocasión, nos lanzaremos a ver un poco los esquemas morales de cada época, y como pueden ser aceptables o no de acuerdo a algún determinado momento.
Antes de iniciar, me gustaría aclarar que no se pretende justificar ninguna conducta, o decir que sean buenas o malas. Simplemente, son producto de su momento, y no podemos juzgarlos de otra forma que no sea de acuerdo a sus estructuras ideológicas.
Racismo: Durante la década de los veintes, el racismo era una visión prácticamente aceptada, aunque en Estados Unidos y Europa, por ejemplo, no era motivo de odio. Los blancos tenían una postura básicamente paternalista, en donde los negros y orientales eran personas básicamente buenas, pero sin las capacidades de los más privilegiados, por lo que tenían que ser apoyados. Todos ellos eran dibujados en comics y animaciones con formas estereotípicas y caricaturizadas, incluso en los trabajos más serios. Su posición habitual era de desahogo cómico, y su perfil solía ser bondadoso e inocente, pero poco brillante.
Es en los treintas y los cuarentas, con la Guerra Mundial, que surge el racismo de odio: los japoneses eran siempre seres deformes y monstruosos, con miradas torvas e instintos asesinos. Es ahí que aparece uno de los grandes estereotipos orientales, la llamada chica dragón: Bella, seductora, sensual, pero terriblemente cruel.
En los sesentas, con la Guerra Fría, el racismo fue disminuyendo, aunque siempre estuvo presente. En esos momentos, el odio pasó del plano racial al político, en donde los comunistas eran automáticamente los villanos.
Género: Desde principios del siglo XX hasta la década de los treintas, las mujeres eran siempre las damiselas en desgracia, cuyo único fin era el servir de recurso narrativo. No podían defenderse por sí solas, y siempre dependían del héroe para salir airosas. Pero por otro lado, eran curiosas e imprudentes, y siempre intentaban hacer algo útil, para acabar siempre metiéndose en problemas.
Al llegar los cuarentas, su posición mejoró un poco, pero sin dejar los estereotipos: eguían sin aportar nada útil en lo físico o lo intelectual, pero eran generalmente el sentido común y el apoyo emocional del héroe. Podían ayudarle a verle las cosas con claridad, levantarle el ánimo y hacerles recuperar la confianza, pero ellas se quedaban en casa mientras que era el hombre quien tenía que resolver el problema que se presentara.
Los ochentas fueron la época de los varones con senos. Si bien en apariencia eran mujeres atractivas y físicamente bien conformadas, sus modos y conductas eran totalmente masculinas. En cierta forma el mensaje era que, para que una mujer fuera triunfadora y proactiva, tenía que pensar como hombres.
Respeto: Es este punto el que sorprende a muchos padres de familia, en especial porque se refiere al material para niños. Durante los treintas y cuarentas, los personajes principales molestaban a alguien por el simple gusto de hacerlo, y aún así eran los héroes. Bugs Bunny devoraba sembrados de zanahorias sin importarle dañar al dueño legítimo, y Loquillo podía destrozar una casa simplemente porque lo deseaban.
Tendría que llegar la década de los sesentas para que las cosas cambiaran. Los personajes dejaron de ser ofensivos para ser defensivos: acosaban al individuo que trataba de cazarlos, o reaccionaban ante ofensas o agravios realizados en su contra. Tan es así, que uno de los clichés más usuales para dar por terminada una aventura era el antagonista levantando una bandera blanca, completamente lastimado.
En cuanto a los héroes del cómic, las cosas no eran mejores: en los primeros años, y hasta la década de los setentas, el volar escondites llenos de secuaces, golpear al villano de forma brutal o sacarle información a alguien intimidando era muy usual. El más viejo cliché es el hecho de que Superman y otros héroes siempre entraban a cualquier parte haciendo pedazos una pared, fuera o no necesario.
Muerte: Desde la década de los veintes hasta finales de los setentas, la muerte era tratada con una ligereza absoluta. Incluso en las animaciones infantiles, era bastante común que algún personaje acabara muriendo en el transcurso de una aventura. Sin embargo, ésta se solía representar con el susodicho personaje vestido como ángel ascendiendo al cielo. Por otro lado, era muy común que algunos personajes fingieran su muerte rociándose con salsa catsup y dejándose caer, y las escenas de muertes fingidas eran casi un requisito en muchas de ellas.
Entre los héroes de cómic, las cosas no eran tan distintas: en los años treintas y cuarentas, no era raro que los villanos fueran muertos por los héroes, e incluso Batman solía llevar una pistola entre su equipo. Fue ya entrada la década de los cincuentas, con el advenimiento del Comic Code, que llegaron los gases adormecedores, las trampas y las redes. En los setentas, ya no eran asesinos, pero si tremendamente descuidados: el villano solía morir al caer de n precipicio, haciendo estallar su propio escondite… A fin de cuentas, el héroe no era culpable, pero siempre había un cierto grado de culpabilidad.
Ambientalismo: Quizá el aspecto donde se ha notado más la diferencia: En un principio, el interés por los animales o el medio ambiente era ínfimo. En Steamboat Willy, Mickey Mouse se regodea usando las colas de algunos animales como cuerdas de guitarra, a pesar de que era evidente la molestia de los mismos. Bosques enteros eran arrasados en las más diversas animaciones, tan sólo para permitir que uno de los personajes pasara corriendo. De hecho, uno de los gags más usuales dentro de muchas de ellas se basaba en el desperdicio: Un tronco completo de árbol era desbastado para convertirlo en un mango de escoba o, en casos extremos, hasta en un palillo. Y para dar a entender que un personaje llegaba a la prosperidad, se le representaba tras de un escritorio, con fábricas que arrojaban enormes columnas de humo. Por otro lado, era común que dos personajes pelearan tirándose basura a sus respectivos hogares, demostrando que la solución de la basura era que simplemente no estuviera en tu lugar.
Entre los superhéroes, parecía haber algo más de responsabilidad, excepto en la década de los sesentas t setentas, en donde usaban los materiales radioactivos con un desparpajo que sólo demostraba la ignorancia que había sobre su uso. En Watchmen, Alan Moore se da el lujo de mostrar cuales serían las consecuencias del uso de ese tipo de energía con la tremenda falta de cuidado que caracterizó a ese periodo.
Como podemos ver, no podemos hablar prácticamente de ninguna época que haya sido realmente mejor, pues en todas siempre hubo algún vicio, mal ejemplo o falta en algún sentido. Sin embargo, este hecho parece realmente no haber sido tan nocivo como lo apuntan los detractores, pues de otra forma, nuestros padres y abuelos se divertirían dándonos cartuchos de dinamita pintados como caramelos, y nos castigarían dejándonos caer un yunque en la cabeza, cosa que ninguno de esa generación ha hecho… o cuando menos no con la frecuencia suficiente como para echarle la culpa a la televisión o los comics.
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jesus, en Hayao Miyazaki critica a Taro Aso por ser otakuMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
César, en Poster definitivo de The SpiritBueno a mi no me parece contradictorio Miyazaki se queja de la abundancia de material solo afocado al entretenimien …
Ver todos los comentariosJA JA JA JA JA !!!
no espera…
JA JA JA JA JA JA JA JA !!!
Buenisima interpretación del cartel, casi se me sa …
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