Comiquero

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Héroes y heroísmo

Friday, January 25 2008 Por: Alejandro

Hola, qué bueno contar con su presencia aquí, en su espacio, donde, semana tras semana, hablamos de temas comiqueros. La semana pasada hablamos un poco sobre las portadas de las historietas, y de su curiosa condición como una convención artística muy propia de los comics, pero una convención motivada también por los métodos de venta y comercialización de las revistas que engalanan (Fue uno de esos temas que, tristemente, nos recuerda que incluso los mejores comics fueron hechos para que la gente los compre). Hoy, el tema que nos ocupa es menos materialista y más enfocado al contenido: El término “héroe” dentro de las historietas.

Héroe es una de esas palabras que se usa de manera tan casual, de forma tan continua -y errónea- que hoy en día ha perdido su significado original. Por ejemplo, en cualquier novela, obra teatral, película o historieta se acostumbra decir que el protagonista es el héroe de la historia, aún cuando dicho protagonista sea como los perdedores ebrios de Charles Bukowski, como la enloquecida Medea, como José Luis Torrente ó como el divertidamente detestable Andy Capp. Cada país tiene sus héroes, pero, siendo honestos, colocar a estas figuras patrias bajo el escrutinio de la historia suele destruir el aura de heroísmo que hemos formado alrededor de estas personalidades (sí, lo sé, duele, hay muchos nombres en la historia que se antojan intocables, pero hasta ellos tienen su lado deshonroso, créanme). Además, los héroes de una nación o época pueden ser los villanos de otro país ú otro tiempo (Pancho Villa es un héroe o un villano dependiendo de dónde viva la persona que lo conoce). Hay héroes deportivos, héroes artísticos, héroes locales (todos los niños del barrio suelen conocer a algún vecino “genial” a quien admiran), etc. Nuestra sociedad moderna ha nombrado a miles de “héroes”.

Con tantas acepciones del término, es normal que el uso que las historietas le han dado al concepto de “héroe” también sea bastante variado, dependiendo de la época, editorial, autores y personaje de quien estemos hablando. Muchas historias clásicas de Superman muestran al Hombre de Acero haciendo gala de una actitud bastante cruel con sus enemigos y hasta con sus amigos (las bromas pesadas que Superman le hacía a Luisa Lane y a Jimmy Olsen eran legendarias por su pésimo gusto), a pesar de que hoy en día Superman es sinónimo de seriedad, integridad y justicia. Batman solía cargar con una pistola en sus inicios, y no era raro ver morir a los criminales que osaban enfrentarlo (él no los mataba, pero en algunas instancias no tenía problema con verlos caer hacia su muerte). Hoy, el Hombre Murciélago declararía “villano” a cualquiera que intentara hacer eso en su presencia. Del mismo modo que los personajes, la imagen de héroe depende de si el autor de la historia es Gardner Fox o Garth Ennis, Bill Finger ó Howard Chaykin, o cualquier otro autor con una idea muy particular de lo que constituye a un héroe.  En una historia de Frank Miller, un “héroe” puede ser un malnacido en una ciudad de malnacidos, y en el mundo de Miller eso puede tener sentido, aún cuando en otros mundos un héroe necesita muchos más requisitos para considerarse como tal.

Pero, a final de cuentas ¿Qué es un héroe?

Las historietas típicamente responden a esta pregunta mostrándonos hombres y mujeres con facultades excepcionales, a menudo de aspecto excepcional, viviendo un sinfín de peripecias, cada una más heroica que la anterior (es normal que, teniendo ya un tiempo en el negocio de salvar vidas, el héroe obtenga victorias cada vez más impresionantes, salvando ciudades, países, mundos ó hasta universos enteros). Los campeones infalibles que conocemos tan bien se embarcan en dichas peripecias como cosa rutinaria, tomándolas como hechos de la vida, como si fuera su empleo diario. Estas “súper-personas” parecen más que adecuadas para el papel que representan, a menudo armadas con grandes habilidades, poderes espectaculares, armas impresionantes y –más importante aún- con una determinación férrea a seguir su vocación de aventureros, como si su mismísima existencia se debiera a la acumulación de experiencias fuera de lo ordinario. Y ahí es donde la definición comiquera de heroísmo comienza a sonar un tanto extraña. Los comics nos presentan héroes de vocación y de tiempo completo, pero ¿Puede hablarse realmente de un heroísmo intrínseco?

Veamos a los primeros héroes de los que tenemos noticia, o sea, los mitológicos. Hércules, Jasón, Odiseo, Gilgamesh, etc. Hoy en día, el cine, la TV y los comics nos los presentan como héroes en el sentido estereotípico de la palabra (recuerden que podemos darle muchos significados al vocablo “héroe”). Ya sea el Hércules de Disney, el de Marvel Comics o el de bajo presupuesto representado por el actor Kevin Sorbo, vemos al hijo de Zeus y Alcmena como un valiente protector de los desvalidos, azote de monstruos malvados y de catástrofes que amenacen a la gente común y, en general, lo vemos como una persona admirable. Los pueblos antiguos, sin embargo, no lo imaginaron así originalmente. El Hércules de la mitología fue capaz de matar a su maestro de música a causa de un berrinche, y varias veces fue capaz de matar o perjudicar a quien no accedía a pagarle por sus actos de heroísmo. Se podría comentar algo parecido de los otros héroes que mencioné. Jasón, a pesar de ser indiscutiblemente intrépido y osado, viene a ser un pirata a fin de cuentas (un pirata que le pagó muy mal a su cómplice Medea). A Gilgamesh, héroe invencible y poderoso, le bastó un roce con la muerte para temerle de por vida. Odiseo sí podría ser un héroe más adecuado a nuestro concepto típico de “héroe”, excepto quizá por su afinidad hacia los embustes y las artimañas (y por el sangriento desalojo de los gañanes que habían tomado posesión de su hogar). Como vemos, estos héroes clásicos son bastante distintos de los héroes comiqueros, y la diferencia que más destaca es la falta de ése código moral tajante, absoluto e inviolable que define a los héroes enmascarados. Los héroes clásicos eran héroes porque eran poderosos, y gracias a su poder, eran el foco de la historia. No se requería más guía moral que sus propias necesidades y deseos. Mucho poder, nada de responsabilidad.

¿A qué se debe esta discrepancia?

Hace tiempo, habíamos tocado brevemente el tema de los superhéroes como versiones modernas de seres mitológicos, pero en aquella ocasión, solamente se señalaron similitudes muy claras como para ignorarse (La Liga de la Justicia como un colorido Olimpo moderno, por ejemplo), pero no se trató de decir que los dioses olímpicos y la Liga de la Justicia eran equivalentes. A final de cuentas, Superman (el Superman que hoy en día conocemos) no usa sus enormes poderes para tener escapadas sexuales con quien le venga en gana, ni destruye sin piedad a todo aquel que ose insultarle. Aquaman no se dedica a engendrar monstruos marinos por doquier ni a atormentar a héroes expatriados que naveguen por sus mares. La Mujer Maravilla es digna, íntegra y muy moral, pero gracias a personajes secundarios como Steve Trevor, se nos da a entender que no es célibe como Atenea. En otras palabras, los arquetipos mitológicos de los que hablé la vez pasada no implican que la moralidad impecable de los héroes modernos se pueda aplicar a los héroes y dioses clásicos. Los héroes de las historietas modernas, especialmente los que sobrevivieron la época de la cacería de brujas macarthista, están hechos para que sean modelos de conducta. Son símbolos, son instrumentos para inducir mensajes positivos en los lectores, especialmente en los más jóvenes. Los héroes de hoy son ideales, no reales.

Y ése es el meollo al que quería llegar: ¿Qué es el heroísmo realmente?

Veamos un ejemplo simple: frustrar un asalto. Si el héroe en cuestión tiene un anillo de poder del Cuerpo de Linternas Verdes, y el asaltante es un pobre diablo de 50 kilos de peso armado con una navaja, detener el asalto no va a implicar ningún riesgo. Hacerlo podrá ser visto como una cortesía, un servicio social, pero definitivamente no es heroico (con esa tremenda ventaja, cualquiera podría). Otro ejemplo igual sería salvar a tu ciudad de una catástrofe natural con el mismo anillo de poder. Estoy seguro que es una buena obra, y no habrá quien no la agradezca, pero salvar el lugar donde vives, especialmente contando con semejante herramienta, parece una reacción muy obvia. Todo ser vivo tiene el impulso instintivo de defenderse, y no por eso es heroico. Pero esto no es realmente acerca de los poderes sobrehumanos que pudiera tener un personaje. Un personaje sin poderes sobrehumanos también podría ser poco realista. Flecha Verde, La Sombra o Adam Strange han convertido sus vidas en una cruzada interminable para proteger al inocente. Todo el día, todos los días, sin importar las circunstancias (en el caso de Strange la cosa es más curiosa, porque él protege un planeta ajeno). Por siempre y para siempre. Toda su vida es un largo momento heroico, porque tienen esa gran fibra moral que los define.

No tienen elección. Nacieron para hacer eso.

Un héroe que no puede ser otra cosa es una contradicción. El heroísmo se da en momentos de peligro, de elecciones difíciles, de gran pérdida potencial. Todo el meollo del heroísmo es que son pocos quienes lo pueden practicar, y nadie lo puede efectuar como una rutina. Por más que se les haya muerto su tío, sus padres, su familia o su perro, llega un momento en el que un héroe que se aferra a un código moral inflexible basado en una tragedia ocurrida hace décadas se vuelve cuestionable. Se puede hablar de héroes cotidianos, pero no de héroes por costumbre. Por eso es que los héroes son especiales. Por eso son tan escasos.

Porque el heroísmo se da pocas veces en la vida de alguien.

¿O qué opinan ustedes?

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Comentarios:

Carlos Uribe 2008 01 29

El heroe es un producto social que tiene como propósito fortalecer la moralidad a través de sus hazañas, como bien lo has mencionado la principal caracteristica de los heroes es su código moral, los poderes son sólo un ingrediente como ya lo vimos en Kingdome Come.

Dice un dicho que estética sin ética no existe, por ello reiteró que los héroes obedecen a las necesidades sociales del deber ser, un heroe de la cultura occidental puede ser tanto Superman, como Jessie Owens. Y la función del héroe empieza cuando tu mamá te dice “Comete tus espinacas para que estes fuerte como popeye”, “Tienes que hacer tu tarea para que seas bien listo como Harry Potter”, o incluso cuando Andrés García anuncia bombitas para galanes otoñales… por eso Rocky es el mejor heroe de los últimos tiempos, fue el imigrante que sehizo campeón norteamericano, se chingo a los negros, se chingo a los rusos y en el 2005 regresó para elevar el ego de todos sus fans que al igual que él son cincuentones y para darle una madriza al nuevo campeon que tiene 20 años porque tiene juventud pero le falta la levadura del heroe, el ingrediente principal de las historias que nos gusta leer, el ideal la esperanza, el corazon, la voluntad de ser Heroico (que buen comercial)

Alejandro Luna 2008 01 29

Gracias por comentar.

Así es, los héroes ejemplares e idealizados (p. ejem. los superhéroes, o los íconos cinematográficos como Rocky) son un producto y una pieza importante de nuestra cultura, pero por esa misma razón, estamos demasiado familiarizados con ellos. Son un cliché utilizado demasiadas veces en el cine, los best-sellers, la TV y los comics. Es por eso que en los comics -el tema favorito de ésta página- hasta Superman está cambiando, y ya son muchos los títulos exitosos y aclamados que NO son de superhéroes. Es por eso que me pareció un buen tema, porque podría significar el fin de los superhéroes tal como los conocemos. ¿O no lo crees así?

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