Hola, bienvenidos a otra entrega más de Mientras Tanto… un lugar donde se habla de temas y cosas comiqueras. La semana pasada hablamos de cómo hay mucha gente que cree que el programa de los Simpsons ha perdido esa chispa que en el pasado los hizo grandes. Hoy, en honor al Super Mes, quiero hablarles de uno de los elementos más clásicos de la mitología del Hombre de Acero: La kriptonita.
Gracias a la televisión y al cine, todo el mundo tiene una idea más o menos consensual de lo que es la kriptonita. Incluso aquellas personas que jamás han leído una historieta de Superman lo saben: La kriptonita es una especie de cristal iridiscente de color verde, que emite una clase de radiación ante la cual Superman, y otros kriptonianos como él, están indefensos. Su razón de ser también parece ser bastante evidente, aún para los no-iniciados: Cada vez que se necesite añadirle un poco de peligro a una aventura del héroe de la “S”, la kriptonita hace su aparición. Sin embargo ¿Qué sabemos realmente de ese mineral ficticio?
Primero que nada, hay que saber que esta vital pieza de la iconografía de Superman, curiosamente, no apareció originalmente en las historietas del kriptoniano. La kriptonita hizo su primera aparición en el programa de radio The Adventures of Superman en 1949, casi 10 años después del debut de Superman. Más que una necesidad narrativa, la creación de este cristalino Talón de Aquiles obedeció a motivos más prácticos: El actor que representaba el papel de Superman necesitaba una excusa para que Superman se quedara temporalmente callado, y de ese modo, poder tomarse un descanso de vez en cuando. Sin embargo, la idea era demasiado buena como para desperdiciarse, y la kriptonita no tardó mucho en aparecer en las historietas.
Después de todo, los súper hombres de la mitología antigüa suelen presentar alguna debilidad que haga contrapeso a sus asombrosas habilidades. Sigfried era increíblemente fuerte y su cuerpo era invulnerable… excepto un pequeño sitio en su espalda. Hércules siempre fue víctima de su mal juicio y su carácter infantil. Gilgamesh le temía a la muerte. Sansón perdía su fuerza al cortarse el cabello. Parecía adecuado entonces asignarle una debilidad parecida al poderoso Hombre de Acero.
Durante las aquellas famosas aventuras del Superman de la Edad de Plata escritas por Mort Weisinger, la necesidad de crear un punto débil para el héroe volador se volvió aún más pronunciada. En aquella época, Superman podía hacerlo todo. Y cuando digo que podía hacerlo a todo, hablo de todo literalmente. Superman descubría un nuevo superpoder (o una nueva e impresionante manera de aplicar uno de sus poderes ya conocidos) prácticamente en cada ejemplar de su revista. Él tenía, por ejemplo, el poder del “súper-hipnotismo”, que le permitía mantener a todo el mundo bajo un trance que los volvía incapaces de darse cuenta de la tremendamente obvia identidad secreta de Superman. Él podía correr tan rápido como para romper la barrera del tiempo, convirtiendo al pobre Flash en un héroe innecesario. Podía inventar cualquier aparato, sin importar lo ilógica que sea su función, y podía hacerlo en segundos si era necesario. En fin, sin la kriptonita simplemente no hubiese habido un modo creíble de que el lector sintiera que Superman ponía su vida en juego cada vez que se lanzaba a luchar por la verdad, la justicia y el american way of life. Pero esa solución planteaba, a su vez, otro problema: La monotonía.
La kiptonita era el único peligro verdadero que habría de enfrentar Superman, por lo que era muy fácil abusar de su uso como elemento de tensión, al punto de que explotar el único punto débil de Superman se volvió algo gastado y tedioso (el viejo truco de usar la luz de un sol rojo también sería utilizado hasta la náusea, pero a diferencia de la kriptonita, la luz solar roja no implicaba un riesgo de muerte inmediato). En aquella época de la Edad de Plata, parecía que cada gángster y pillo corriente podía conseguir su propio pedazo de kriptonita, para repeler tranquilamente a Superman (y eso sin contar al consabido científico loco promedio, que no solo podía crear su propia kriptonita, sino que también sabía alterarla para sus propios propósitos). Probablemente fue en este punto donde surgió la idea de crear diferentes clases de kriptonita, buscando quizá darle variedad a un recurso que, de otro modo, no tardaría mucho en agotarse por completo.
De ese modo, Weisinger y otros autores crearon un amplio arcoiris de diferentes derivados de la kriptonita. De hecho, la práctica de crear nuevas clases de kriptonita se volvió una fuente de novedad dentro de la revista, manteniendo a los lectores a la expectativa de qué nueva locura se les ocurriría a los escritores, y de cómo esa nueva clase de kriptonita que presentaban en el capítulo de esta semana afectaría al héroe de la “S”. Esta práctica se extendió hasta finales de los años 60, y para entonces, la gama de derivados alotrópicos de la kriptonita se volvió enciclopédica. Mucha gente ha oído hablar de la kriptonita roja, por ejemplo, que puede tener cualquier efecto en Superman (transformarlo en niño, volverlo amnésico, convertirlo en piedra, volverlo malvado, quitarle sus poderes, aumentárselos de manera incontrolable, etc.) pero quizá no muchos lectores estén familiarizados con la kriptonita dorada, la kriptonita azul o la kriptonita blanca. Y en cada medio en el que ha aparecido Superman aparte de sus propios comics los argumentistas se han dado a la tarea de expandir la lista de kriptonitas posibles.
En Superman III, por ejemplo, Superman es expuesto a una forma de kriptonita sintética alterada –por error- al añadirle alquitrán a su composición. Esta kriptonita alterada podía dividir a Superman en su parte malvada y su parte buena (por desgracia, en la película la parte malvada fue la que se quedó con los poderes). En la serie Smallville, algo parecido fue usado bajo el nombre de kriptonita negra, y al final, esta kriptonita negra termino siendo usada en los comics también (específicamente, en el de Superchica). Dato curioso: también fue en el cómic de Superchica donde apareció la poco conocida “kriptonita rosa”, una curiosa variedad que convertía a Superman en un estereotipo gay.
A estas alturas, la práctica de crear nuevas variedades de kriptonita ya había llegado al nivel de parodia involuntaria (para ejemplificar a qué me refiero con “parodia”, les mencionaré que también hicieron su aparición la kriptonita roja bizarra, la kriptonita “joya”, la magno-kriptonita, la antikriptonita, la kriptonita X, el Hombre Kriptonita, la kriptonita “lenta” y las fusiones: la kriptonita roja/dorada y la kriptonita roja/verde, por decirles unos cuantos ejemplos). Quizá sea por eso que las diferentes variedades de kriptonita fueron borradas de la existencia durante la famosa Crisis de las Tierras Infinitas, pero, al final, borrarlas fue inútil. Las diferentes clases de kriptonita habrían de regresar, una por una, a la continuidad normal, gracias a los argumentistas nostálgicos y a las diversas Crisis que aún se siguen sufriendo en el Universo DC. Hoy, por ejemplo, sigue habiendo kriptonita roja, azul, por ejemplo. No es descabellado pensar que otras variedades habrán de salir en el futuro cercano.
Después de todo, ya hay una variedad de kriptonita que aparece en la vida real.
Hasta la próxima.
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La kriptonita magica cuyas efecto en los kriptonianos es similar al de la mariguana que aparecio en Superman/Batman #46 que se cancelaba con el otro pedazo..
Y la anti-kriptonita entre muchas otras variaciones mas…
Mi duda es cuando fue que la kriptonita ya no fue suficiente que tuvieron que añadirle la magia como debilidad al Hombre del mañana?
Saludos!!!
Alberto, en Emily, el nuevo paso en animaciónLa imagen está en la misma liga, de hecho es el video completo. Puedes verla directamente ahí. Lo que pasa es que …
HGarza, en Cinco placeres culpables del cinéfiloY ahora porque no pusieron la imagen =(
En este post de vida extra comentan como este tipo de animación tan real …
Ver todos los comentariosEs china, y se llama simplemente Slam… y de hecho no es que tome elementos, esta a un pasito de ser un plagio. Pued …
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