Hola, bienvenidos a una entrega más de Mientras Tanto… La semana pasada hablamos acerca de los 10 eventos que definieron al Superman contemporáneo que todos conocemos. Para cerrar el ciclo de columnas dedicadas a Superman, en esta ocasión he decidido hablar un poco acerca del lado más interesante del Hombre de Acero: Su alter ego, Clark Kent, la faceta más fascinante e innovadora de éste famoso personaje de historietas.
Los intelectuales, los estudiosos del medio del cómic y el público en general a menudo consideran que Superman es el arquetipo clave del superhéroe, y en muchos aspectos, lo es. Él no es el primer héroe de historietas que se aventura enfundado en un traje colorido (ése honor le pertenece al Fantasma de Lee Falk), pero sí es el primer superhéroe en establecer la icónica rutina de mantener una identidad secreta de la cual “nadie sospecharía”. Aunque hoy en día eso ya es un cliché, hay que recordar que al momento de su debut -en el año de 1938- los héroes existentes en aquel entonces no acostumbraban tal cosa. Mandrake el Mago, por ejemplo, no tiene un alias al cual recurrir para descansar de su vida de aventuras; él es Mandrake las veinticuatro horas del día. Para el Fantasma, “Kit Walker” es solo un nombre que a veces hay que adoptar cuando tiene que internarse en una ciudad, pero en realidad, “Kit Walker” no es una verdadera identidad civil (la cual no necesita, dado que vive en la Cueva de la Calavera); “Kit Walker” viene a ser solamente un título que pasa de padre a hijo, igual que el manto púrpura del Fantasma Que Camina. Superman, en contraste, goza de su doble vida como el héroe kriptoniano (un ser admirado y respetado por el mundo entero) y como Clark Kent (un hombre totalmente ordinario y a menudo ignorado por la gente), una dicotomía bastante conveniente, tanto para el personaje como para los creadores. De hecho, la idea funcionó tan bien que fue adoptada incontables veces por varios colegas del Hombre de Acero. Es difícil hallar ejemplos de superhéroes posteriores a Superman que no hayan adoptado esta dinámica de “Héroe/Alter Ego” en sus propias aventuras.
Sin embargo, Clark Kent no solamente es notable por ser un modelo que muchos otros seguirían. Es también un objeto de estudio muy interesante acerca de lo que significa ser un superhéroe.
El hecho de que Superman considere necesario crear la personalidad de Clark para ocultar sus poderes de la gente común y corriente dice mucho de cómo Siegel y Shuster, los creadores de Superman, veían a la sociedad humana. En el mundo planteado por Siegel y Shuster, Superman es una fuerza externa que lucha contra los vicios de una sociedad de la cual no podría formar parte, definiéndose así como un ser superior aislado de los demás debido a su superioridad moral (él decide cómo y cuando se castiga a los trasgresores de la ley) y física (pues cuenta con el poder para luchar contra dichos trasgresores). Esto plantea una imagen de Superman que puede interpretarse fácilmente como la versión pop art del Übermensch de Nietzsche (un tema que ya ha sido abordado anteriormente en Mundo Friki). Clark Kent, siguiendo con esta línea de razonamientos, sirve como un intento por parte de éste súperhombre de establecer un vínculo con el hombre común. Muchos de ustedes probablemente estén familiarizados con esta teoría, ya sea porque recuerdan la conversación de David Carradine con Uma Thurman en la película Kill Bill Vol. II, o ya sea porque leyeron directamente “The Great Comic Book Heroes”, de Jules Feiffer (el libro en el cual Tarantino se inspiró para escribir ese diálogo). Sin embargo, espero que estén de acuerdo en que existen otras formas de entender el binomio Clark/Superman.
Si bien el origen extraterrestre del héroe y su naturaleza como un semidiós viviendo entre mortales lo marcan como alguien ajeno a la sociedad humana, la ideología que lo impulsa a luchar por la justicia es categóricamente humana, y más concretamente, norteamericana (no olvidemos que, durante muchos años, Superman luchó por “la verdad, la justicia y el modo de vida norteamericano”). Para Superman, especialmente para el Superman contemporáneo, está claro que su identidad es categóricamente terrestre. El Superman de la Era Dorada que hacía frecuentes alusiones a su origen kriptoniano es una idea en desuso desde hace años. Los vestigios kriptonianos que Superman se ha encontrado a menudo son antagonistas que hay que enfrentar (como las primeras apariciones del Erradicador) o bien son misterios extraños de un pasado lejano a los cuales Superman se enfrenta con desconcierto. La versión de Superman que suele aparecer en los diferentes medios que relatan sus aventuras (radio, cine, TV, comics) siempre se muestra más interesado en defender los intereses de EU, así como también se le suele presentar disfrutando de las cosas que el norteamericano promedio disfruta (béisbol, los clásicos de la literatura en inglés, los días feriados estadounidenses, etc.), siempre creyendo firmemente en la filosofía norteamericana (aquellos valores conservadores de los granjeros de Kansas) como guía para sus acciones. Kal-El pudo nacer siendo kriptoniano, pero ciertamente no nació siendo Superman.
De hecho, vale la pena recordar que en la continuidad moderna Clark Kent no se convertiría en Superman hasta su edad adulta. Los elementos que componen la imagen de Superman (el nombre y el traje) le fueron asignados por personas externas (Lois Lane sería quien lo bautizara como Superman, y Martha Kent sería la diseñadora del famoso traje rojo y azul). “Clark Kent es quien yo soy; Superman es lo que hago”, le dijo una vez el actor Dean Cain a su co-estelar Teri Hatcher en un episodio de Lois & Clark: The New Adventures of Superman, en un intento por clarificar la confusa línea que divide a Superman y a Clark. “Superman”, entonces, se nos muestra actualmente como una artimaña por medio de la cual Clark puede funcionar dentro de la sociedad que lo adoptó, siéndole de utilidad y, al mismo tiempo, permaneciendo como parte “normal” de la misma. Irónicamente entonces, Superman, un héroe sin máscara, termina siendo una fachada que oculta al verdadero hombre tras la imponente figura encapotada.
Y es por eso que pretendí hablar hoy de esta segunda forma de entender a Clark Kent. Ésa es, en mi humilde opinión, es la gran aportación de Superman a la mitología de los superhéroes en general: el hecho de que más allá del origen, son las creencias y los actos de un personaje los que definen realmente quién es.
¿O Ustedes qué opinan al respecto?
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meli, en Gaturro, el Garfield sudamericanoOjala que en algun momento se decidan pasar esos tomos del manga a capitulos
Creo que todos esperamos eso ^_^
HGarza, en ¿Cual es el mejor villano de anime?hola gaturro como andas espero que bien
sos un gatito muy bueno y te quiero mucho gaturro te dejo mi msn
Ver todos los comentariosMe extraña que siendo araña… Galaktor era el nombre de la organización, y Overlord era el líder de la misma
…
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