Hola, bienvenidos a Mientras Tanto… un espacio para ustedes que gustan de las reflexiones, elucubraciones y diatribas relacionadas con el mundo de las historietas. La semana pasada hablamos un poco de qué tal válido es el “elitismo” de proponer que haya estándares de calidad para la historieta amateur, y concluimos, una vez más, que gritar “elitismo” nunca sirvió para justificar la falta de talento de nadie. El día de hoy, quiero proponerles un tema que es por demás importante en este medio comiquero (en especial en estos últimos años). Les hablo de los derechos de autor.
Películas, juguetes, videojuegos, programas de TV, contratos publicitarios… hoy en día, gracias al poder de la mercadotecnia, hay personajes de cómic por doquier. Un personaje de historieta puede llegar a valer millones de dólares, y si el personaje es suficientemente célebre, puede seguir produciendo dinero por varias décadas. Obviamente, sobran quienes desearían ser los felices beneficiarios de ese botín potencialmente cuantioso, y cada vez que alguien logra explotar exitosamente la imagen de un personaje comiquero se intensifica aún más la desesperada búsqueda por la siguiente gallina de los huevos de oro. Todo habitante de comicslandia es un gran negocio en potencia.
Aunque generalmente el valor de un personaje de historieta parece ser proporcional a su antigüedad, recordemos que hay franquicias comiqueras que fueron creadas hace apenas un par de años y que hoy valen millones (Los personajes de la serie de Héroes son buen ejemplo). Recordemos también que, en contraste, hay franquicias comiqueras legendarias que, pese a su innegable venerabilidad, nunca pudieron “pegar”, es decir, nunca pudieron tener el éxito de personajes como Batman, Flash Gordon ó Popeye (por ejemplo, no creo que los estudios hollywoodenses vayan a pelearse por los derechos para hacer la película del Doctor Oculto o del viejo Ka-Zar). Nadie sabe el valor monetario exacto de un personaje de historieta, eso es algo muy inestable y subjetivo, pero en cuanto el personaje comienza a figurar, ya sea como estrella invitada en la revista de otro personaje o ya sea en su propia revista, lo que siempre resulta invaluable es establecer quién es el dueño de sus derechos.
Si hoy en día la lucha por los derechos autorales dentro de la industria comiquera está en pañales, imagínense en aquellos años de la Edad de Oro, cuando la mayoría de las franquicias más jugosas fueron creadas. Actualmente, los derechos de personajes que datan de esos años como Superman, el Capitán Marvel, el Capitán América, el Fantasma, etc., tan icónicos hoy en día, son defendidos con la ferocidad de un tigre hambriento por sus respectivas editoriales, quienes los compraron a sus creadores a precios regalados (lo cual, hasta cierto punto, es muy comprensible, porque realmente, ¿Quién iba a pensar que iban a ser tan famosos?). Nada menos, a la familia del escritor Jerry Siegel (difunto co-creador de Superman) tardó 70 años en lograr que los derechos de autor de la primer historia de Superman (el famosísimo Action Comics # 1) le fueran devueltos al finado argumentista. Estamos hablando, por supuesto, de los derechos de la historia de ese primer ejemplar, no del personaje. Superman© sigue siendo una marca registrada de DC Comics, al menos por el momento. Y esta victoria de la familia Siegel, aunque parcial, es un precedente histórico en el campo de los derechos de autor. Y sólo tomó 70 años para lograrse.
Esto nos pone a pensar (o al menos, me pone a pensar a mí) ¿Qué significa esta tremenda lucha por controlar los derechos de estos personajes para nosotros, los lectores?
Pues, a riesgo de sonar como disco rayado, significa que esta es una de esas ocasiones en las que uno puede involucrarse directamente.
Las muchas batallas legales que pueden interesarnos dependen de los gustos personales de cada quien. La polémica por los derechos de Marvelman/Miracleman, por ejemplo, es un tema candente que bien puede interesar a algunos conocedores comiqueros que conocen a ese héroe británico. El “secuestro” de personajes del universo principal de DC Comics tales como Animal Man, John Constantine y Swamp Thing por parte de Vertigo puede ser una causa que emocione a otros tantos (personalmente no soy fan de ninguno de esos personajes, pero sé que son muy populares y sé que a muchos les gustaría verlos protagonizar sus propias series una vez más). Los personajes cautivos en esta situación son innumerables, y en muchos casos, dichos personajes siguen atrapados en una querella legal aún tras la muerte de sus creadores (quienes siempre tienen viudas e hijos a los que le caería muy bien una compensación económica). La idea es estar concientes del problema, y darnos cuenta que el hecho de vivir en otro país y no haber conocido realmente a los maestros comiqueros que crearon a estos personajes no es razón para no ayudarles. A veces, tomar conciencia es el primer paso para ayudar.
El correo de papel y tinta es una buena manera de hacer llegar un mensaje de apoyo. Los e-mails (corteses, coherentes y bien redactados) pueden tener el mismo efecto, si llegan a sumar una buena cantidad. No sé, los medios están ahí, para quien desee usarlos no debe ser un problema identificarlos y hacer uso de ellos. Como dije, lo principal es tomar conciencia, y el siguiente paso depende de cada quién.
La idea no es hacer que el artista al que queremos apoyar se saque la lotería. Cuando un personaje de historietas comienza a ganar toneladas de dinero, generalmente el creador –aún el legítimo dueño de los derechos del personaje- es el que menos dinero gana. Por ejemplo, Stan Lee tuvo que demandar a Marvel Comics, la compañía que él ayudó a formar, para que le dieran parte de las ganancias por concepto de algunas películas protagonizadas por personajes creados por él. Y eso que hablamos del creador (co-creador, mejor dicho) más reconocible en la industria norteamericana de las historietas. Un talento desconocido simplemente no puede ganar esta pelea solo.
En muchos de estos casos, lo que se busca es el reconocimiento de la autoría, y nada más. A veces, pese al valor monetario de un personaje de ficción, eso lo que realmente vale para su creador y sus admiradores. ¿No lo creen ustedes? Hasta la próxima
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Muchos son los autores que han sufrido esta clase de abuso a causa de las grandes empresas que toman sus personajes y hacen con ellos lo que quieren, y despues muchos de estos prefieren huir a empresas mas pequeñas donde sus creaciones no corran tanto riesgo.
Esta es la historia de no acabar y es mas trsite para los autores nuevos que no tienen un nombre que los respalde como digamos Alan Moore, Neil Gaiman, Frank Miller y muchos otros que incluso a pesar de su nombre tambien han sido victimas en esta clase de situaciones.
La autoria de los personajes entre mas famosos mas dificil se volvera.
Saludos!
Alicia, en Somos como alguien que tú conocespara mi la lista va asi tomando en cuenta historia, animacion,dibujo y sobre todo capturar al espectador en el desa …
evelin, en Hello Kitty... un personaje sin historiaHola!! Quisiera saber si alguien sabe donde puedo conseguir los libritos de “Los Señordones"… Tenia varios de ello …
Ver todos los comentariospss no se pero yo fanatica de la
kitty y ya me empezo a dar miedo por que tango komo 4 monitas de la kitty uuhh! …
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