Hola, bienvenidos a Mientras Tanto… un espacio donde la charla comiquera se da todos los viernes, y donde todos ustedes están invitados a participar. En la entrega anterior de esta columna, hablamos un poco acerca del viejo mito de que las mujeres y las niñas no gustan del cómic, y de porqué la gente sigue pensando eso a pesar del paso de los años. Hoy, quisiera hablar un poco de qué es la novela gráfica y de sus implicaciones.
Ya antes había abordado brevemente el tema, pero en aquel entonces el principal objetivo era hacer notar la diferencia entre a la novela gráfica y su pariente cercano, el Trade PaperBack, o TPB. Sin embargo, quedaron muchas cosas muy interesantes en el tintero, que me gustaría comentarles hoy. Por esa razón, esta vez quisiera concentrarme en lo que es la novela gráfica, olvidándome un poco de lo que NO es.
En aquella ocasión anterior, comenté acerca de la reacción que muchas personas tienen cuando se enfrentan por primera vez al término “Novela Gráfica”, asumiendo una posición de incredulidad y desdén, ante lo que, para ellos, era un nombre pretencioso y rimbombante para una simple historieta gorda. Lo que me faltó decir es que también los profesionales del comic –gente famosa y aclamada del medio- a veces también cuestionan mucho el uso del término. Gente como Alan Moore. En una entrevista hecha por Barry Kavanagh en el año 2000, Moore dijo que el término “novela gráfica” es solo un término mercadotécnico al que nunca le tuvo verdadero afecto; un neologismo utilizado por las editoriales que buscaban aprovechar la novedad y el prestigio de ese nombre. Y Moore no es el único que opina así, a pesar de que él es famoso por todas las obras que ha escrito en ese formato. Por desgracia, el multifacético genio de las grandes barbas no está equivocado. Las tiendas de comics tienen muchas obras que afirman ser novelas gráficas sin serlo en sus inventarios, y esta vez, no hablo de la confusión novela gráfica-TPB que ya hemos discutido. Hablo de una confusión más fundamental, tanto de contenido como también de formato. Una confusión en la que caen hasta los coleccionistas de historietas.
Muchas obras denominadas como “novelas gráficas” siguen un formato que nos es muy familiar. Dividen su historia en bloques de aproximadamente 22 páginas, dejando espacio para la ocasional imagen de una o dos páginas que ayude a llenar el espacio requerido. En esos bloques podemos encontrar un patrón narrativo que también nos es bastante conocido: una imagen ó página inicial llamativa, al menos una escena de acción y una resolución ó revelación inesperada al término de cada bloque. Es el mismo formato de los TPB, para los que no lograban acordarse. Estas obras de las que hablo rara vez pasan de las 64 páginas, cuando por definición una novela (de cualquier tipo) debería de duplicar, al menos, esa longitud, para calificar al menos como novela corta. El número de cuadros por página, y todos los demás derivados del formato de historieta que obviamente también se maneja en los TPB, por fuerza se ven reflejados en el argumento, que a fin de cuentas, también debe ajustarse a las necesidades de espacio y fechas límite que rigen al dibujo y a la edición. Puede que estas pseudo-novelas gráficas no sean TPB, pero definitivamente siguen el mismo modus operandi que el cómic.
Las novelas gráficas no son comics. Son novelas.
Al decir “novela”, nos estamos refiriendo a una historia no sólo más extensa, sino mucho más compleja que el argumento de una historieta típica. La estructura secuencial de un cómic no permite el desarrollo de una trama y de unos personajes verdaderamente novelescos, y deja un espacio muy grande (el mínimo de 128 páginas que mencionábamos antes) que estaría difícil de llenar usando la estructura comiquera a la que estamos acostumbrados. Hay casos, como los de Watchmen y V For Vendetta, en los que el equipo creativo logra llegar a niveles de complejidad impresionantes, gracias a que aprovechan al máximo todos los recursos que ofrece el Noveno Arte, gracias la inclusión de técnicas y disciplinas ajenas al cómic, y claro, gracias a la solidez de una historia magistralmente urdida y relatada. Como no todos tienen (ni tienen obligación de tener) los músculos narrativos de Alan Moore o de Neil Gaiman para poder sostener el peso de una historia como A Small Killing ó como Mr. Punch sin que esta se colapse bajo su propio peso, es seguro suponer que las excepciones a esta regla son pocas y contadas.
Para poder crear verdaderas novelas gráficas, habría primero que reinventar completamente la forma como se hacen los comics. Habría que reinventar el modo como se hacen los argumentos, para crear historias poderosas, capaces de ser contadas creíblemente en forma de novela. Esta nueva narrativa comiquera forzaría a los dibujantes a llevar su arte por otros rumbos, olvidándose de los trucos de costumbre (posters espectaculares cada tercer página) y pensando en nuevas técnicas visuales que vayan de la mano con las nuevas técnicas argumentales. Por supuesto, no se puede escribir una novela, y mucho menos ilustrarla, al ritmo que normalmente se acostumbra trabajar en las editoriales de historietas, por lo que los editores también tendrían que alzarse a la altura del reto, creando nuevas estrategias editoriales y de mercadeo que les permitan coordinar la creación de un producto de calidad, que a su vez, sea competitivo en el mercado. Todo eso, por consiguiente, también terminaría cambiando la forma como se leen los comics.
Históricamente, ha habido tres parteaguas evolutivos en la historia del cómic: A finales de los años 20, las tiras cómicas de los diarios dominicales (hablamos de la famosa comic strip) comenzaron a reimprimirse en el formato que hoy llamados comic-book (de ahí el término), exigiendo que se adoptaran argumentos adecuados a este nuevo formato; en los años 30, Bob Kane y Will Eisner hicieron historia al emplear técnicas narrativas cinematográficas en sus historietas, lo cual hizo que los historietistas subsecuentes los imitaran y comenzaran a realizar historietas que poco a poco se alejaban de sus inicios como simples reimpresiones de tiras cómicas dominicales; la aparición de la novela gráfica en los años 60 es la tercer mutación de este medio, una mutación que todavía no se concreta del todo.
La novela gráfica lleva mucho tiempo siendo alabada como el futuro del medio, pero esto no ha llegado a concretarse aún debido a que aún estamos acostumbrados al pan con lo mismo. Sin nuestro apoyo, el medio no podrá seguir su curso de evolución, que puede llevarlo mucho más lejos aún de lo que ya hemos visto.
¿O no lo creen así? Hasta la próxima
Nota: todos los comentarios están sujetos a las Reglas de uso.
freakzion, en Poster definitivo de The Spiritbueno los mejores que he leido para mi son:
ONE PIECE Por su gra manejo de esenarios. asi como la historia que es …
Jesus, en Twilight arrasa en taquillastenian razon los que decian que FM iba a hacer “sin city 1.5” y no “the spirit”.
Ver todos los comentariosMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
Los nombres, logotipos, marcas y características son copyright y propiedad de sus respectivas empresas,
y son usados con fines puramente informativos.
Los artículos publicados reflejan el punto de vista del redactor, y no necesariamente reflejan la opinión de la empresa.
Algunos derechos reservados
Licencias: Contenido - Columnas - Diseño
Hecho en México con ExpressionEngine.