¡Hey! ¿Tan pronto de regreso? Alejandro Luna aquí a sus órdenes. Hoy quisiera hablarles de un fenómeno curioso, que de seguro nos alude a todos en mayor o menor medida. En caso de que alguien se sintiera demasiado aludido, le pido de favor a ése alguien no lanzar un ataque viral a mi PC. De antemano le aseguro a esta persona que no me refería a él, sino a otro fanboy despistado.
Ok. La vez anterior les hablé acerca de cómo la sofisticación del cómic de los últimos años tiene, como desafortunado efecto secundario, la creación de cada vez menos material para niños, lo cual se puede traducir en una futura generación con menos lectores de historietas (algo que debe preocuparnos a todos los que estamos involucrados en los comics, ya sea como lectores o realizadores). Y a propósito del futuro, hoy quiero preguntarles esto ¿Cómo se imaginan que sea la industria del cómic dentro de cinco ó diez años?
Aunque suene a comercial de noticiero, para poder aventurar una opinión al respecto hay que saber que está pasando en la actualidad, y hoy en día hay muchos modos de estar informados: Revistas especializadas, páginas de internet, programas de radio y de TV por cable y fanzines, todos dedicados a informar a la comunidad de lectores de cómics que es lo que está aconteciendo en el medio. Y también contamos con la mejor fuente informativa posible: nuestro propio par de ojos. Aún sin vivir pegados a una revista o una pantalla, uno puede darse cuenta de los vuelcos que está dando la industria del cómic simplemente dándose una vuelta por donde venden historietas. No por nada llaman a ésta era La Era de la Información. Así que, una vez estando informados, podemos volver a la pregunta ¿Qué creen que vaya a pasar en el mundo del cómic en el año 2011 ó el 2016? Si todos estuviéramos en la misma habitación, estoy seguro que podría oírles decir muchas respuestas distintas. Los que dicen que saben también tienen varias teorías.
Hay optimistas que creen que este es un momento clave en la historia del cómic. Ahora se sabe que hay historietas para todo público, chicos y grandes, y algunas hasta han sido homenajeadas con prestigiosos premios (como el tan sonado World Fantasy Award que ganó Neil Gaiman por un número de Sandman). Hoy hay más títulos, de todo tipo. La ya mencionada difusión de las historietas por parte de Hollywood solo puede significar más ventas. Sip. El sol brilla y todo es bonito. Por supuesto, están los pesimistas que ven el vaso medio vacío. Las compañías más fuertes ( DC Comics, Image) se comen a las pequeñas como si fueran bombones ( Wildstorm, America’s Best Comics). Puede verse venir una saturación del mercado con los personajes que, por el momento, gozan de popularidad y salen en todos lados. De hecho, con tantas películas acerca de los cómics (sobre todo, con películas como Elektra o Gatúbela) es posible que el público se hastíe de todo lo que huela a historieta por un buen rato. Así, con una homogenización de la industria y una sobreexposición de sus productos más fuertes, todo puede tornarse muy aciago.
Esas son las teorías que más he visto publicadas en columnas y artículos, pero, ¿Saben qué? Yo tengo una propia. Es verdad que una persona informada tomará en cuenta los ires y venires de la mercadotecnia y la situación económica que rodea a la industria de las historietas, pero como dije y seguiré diciendo, en este asunto del futuro del cómic hay un as bajo la manga que a menudo no se toma en cuenta.
Nosotros. El público. Los clientes que mantienen a la industria.
Como dije antes, para decidir hay que estar informado. Lo malo es que los líderes de la industria se han tomado demasiado a pecho la idea de que el cómic es un producto, así que lo tratan como tal, pero como si fuera un detergente o un refresco, y hacen su investigación como lo haría una empresa jabonera o refresquera. Le ponen una apariencia más atractiva a su producto, se fijan en las tendencias de compra y en la efectividad de su estrategia de venta, y actúan de acuerdo a esos datos. Tristemente, esa clase de investigación de mercado no es muy útil cuando uno trata de vender un cómic. El mercado del cómic obedece a otras leyes. Todo es cosa de – adivinaron – estar informado.
Tomemos como ejemplo las épocas donde el cómic se vendía por montones. Los lectores más listos estarán a punto de mandarme un mail aclarándome que la “Era de Oro” del cómic se vivó en años distintos en diferentes partes del mundo, pero antes de que lo hagan, déjenme decirles que todas esas épocas de bonanza tienen un factor en común. En EU, los cómics se vendieron muy bien durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los soldados estadounidenses, reclutas jóvenes apenas mayores de edad, los consumían bastante (no es coincidencia que muchos de los superhéroes de esa época tengan rangos militares), y se vendieron muy bien cuando, años después, los universitarios de aquel país acogieron a los héroes de Marvel Cómics como íconos de su generación, y dos décadas más tarde, el nacimiento de las primeras tiendas de cómics creó un nuevo público al cual venderle historietas hechas a su gusto (en teoría). ¿Se fijaron? Nace un mercado, se crea un producto que apele a los gustos de ese mercado, y luego ¿Qué más? El mercado florece. En el caso de los soldados, se les ofreció un grupo de personajes optimistas capaces de darles esperanza en tiempos de incertidumbre. Los universitarios de los 60’s pidieron jóvenes rebeldes con los cuales identificarse, y les dieron eso. Los que van a las tiendas de cómics quieren comics coleccionables, ya sea por el autor, el tema, personaje o por otro motivo. Hay que informarse sobre lo que está sucediendo en la sociedad, lo que acontece en el mundo. La posteridad es para los que logran capturar el espíritu del momento en el que viven, y logran convertirlo en una historia perdurable.
Y éste es el fenómeno curioso al que me refería en un principio (sí, por fin llegué al meollo del asunto): Las historietas que reflejan su momento, y los lectores que las buscan, son raros especimenes en vías de extinción. Tanto autores como lectores de cómics a veces nos perdemos dentro de nuestro propio mundo, y nos desconectamos de nuestro entorno y ahí es donde los creadores comienzan a producir lo mismo de siempre, y cuando los fans comienzan a solicitar puras repeticiones de la misma vieja historia. Con “reflejar el momento”no me refiero a hacer referencias banales a la cultura pop del momento (qué celebridad es bien o mal vista, que manía ha pasado de moda, parodias ú homenajes a un cómic más popular, etc.) Tampoco me refiero a un simple cambio de look para lucir “más actual” (¿Recuerdan cuando Superman se dejó el pelo largo…?). Me refiero a abordar los temas de interés, los cambios políticos y sociales, los eventos que definen una década o hasta un siglo. Dark Knight Returns no marcó una era sólo porque muestra a un Batman más violento y obsesivo. Esa novela gráfica marca una era porque refleja el clima de tensión y de alienación que se sentía en EU (y el mundo) durante el fin de la guerra fría bajo la administración Reagan (la aparición de una parodia de Ronald Reagan en esa historia no es una simple puntada simpática…) Sandman refleja el surgimiento de lo que después sería la (breve) reconciliación de la juventud con la contracultura. Ésas y otras obras capturan su tiempo en el momento que está sucediendo y lo plasman. Quienes no se molestan en ver que está pasando en el mundo y se quedan dormidos serán por siempre identificables como los segundones, los imitadores. Esto también se aplica a los lectores. Un lector que no saca la cabeza de la arena y que no se interesa por el mundo en el que vive quedará por siempre fuera de los momentos clave, dentro y fuera de una viñeta, del tiempo que le tocó vivir (por ejemplo, no es lo mismo haber leído V for Vendetta en su momento, que a raíz de la película descafeinada de los Hnos. Wachowski) Así que por favor, tómense un tiempo para estar informados acerca de los sucesos en la industria de los cómics y, más importante aún, de las otras cosas que también acontecen en este planeta. Y recuerde querido lector: Si esto que digo le ofende, por favor disculpe y créame que no estoy hablando de ud. Hablo de otra persona que también vive en las nubes.
Continuará…
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Comiquero en la Comic-Con 2008
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