Hola, bienvenidos a nuestra cita comiquera de los viernes. La semana pasada hablamos un poco del uso de las distopías y las utopías como herramientas para hacer comentarios sociales. Hoy, quisiera hablar de algo menos abstracto a favor de algo más cercano a la vida cotidiana. De hecho, ése sería el tema de esta semana: La vida real en los comics. Específicamente, hoy quiero hablar de las partes de la vida real que a menudo son omitidas de nuestras revistas favoritas.
¿A qué me refiero con esto? Bueno, hay muchos ejemplos de cosas así, que nunca fueron mencionadas en su momento por ninguna historieta. Durante la guerra de Vietnam, sólo los comix (entiéndase, “cómic underground”) hicieron mención de ese conflicto. No fue sino hasta algunos años después del fin de esa guerra cuando comenzaron a aparecer historietas mostrando comentarios al respecto, pero para entonces, el silencio de todos los autores del medio restó mucha fuerza y seriedad a sus comentarios (todo el mundo es valiente cuando no hay consecuencias para nuestras declaraciones). La dictadura de Franco es otro ejemplo. Por razones obvias, el tema no podía tocarse dentro de España, pero los comics hechos fuera de ése país tampoco hicieron mención del asunto mientras éste ocurría (lógicamente, los cartonistas políticos son una clara excepción a esto, pero, como ya hemos dicho aquí antes, un cartón político no es precisamente un cómic). Hay más ejemplos: El apartheid (que, nuevamente, no fue mencionado más que en los cartones políticos de la época, y aún hoy en día -15 años después del fin del apartheid- no se ha tratado satisfactoriamente dentro de las páginas de un cómic), la invasión a Nicaragua (a menos, claro, que contemos los cómics de propaganda mandados a hacer por la CIA), las muertes de los inmigrantes ilegales en la frontera de México con Estados Unidos y, claro, la omisión más tremenda: el Holocausto nazi, que no se le dio un vistazo serio (antes de que lo mencionen, quiero aclarar que el origen de Magneto no cuenta como “vistazo serio”) hasta la aparición de Maus, cosa que es increíble, si consideramos que la mitad de los comics hechos en aquella época eran acerca de poderosos héroes que irrumpían intempestivamente en los cuarteles del Tercer Reich para darle un buen derechazo en la mandíbula a Hitler… pero que nunca se asomaron a ver que pasaba en Auschwitz.
Aquí no podemos hablar de censura. Ciertamente tampoco podemos hablar de una omisión forzada por la Comic Code Authority, o de algún tipo de presión política que impidiera que se abordaran dichos temas. Mostrar los horrores de los que eran capaces los malvados nazis de ningún modo hubiera sido penado por ninguna institución norteamericana, y las audiencias del senado estadounidense donde se fundó el la infame CCA (que prohibía toda mención de la guerra en las historietas) todavía estaban a una década de distancia. Se podría argüir que, debido a la delicada naturaleza de conflictos como los de Vietnam o de las muertes en lucha contra el apartheid, lo mejor sería no tratarlos en revistas que pudieran ser leídas por mentes sensibles, pero de todos modos, fingir que semejantes acontecimientos no existen –especialmente en el caso de Vietnam, que ha sido fuente de incontables historias comiqueras publicadas en años posteriores a dicha guerra- es algo por demás increíble. Omitir la invasión a Nicaragua, a Panamá, el golpe de estado en Chile y sucesos similares tiene un poco más de sentido, ya que, por un lado, los estadounidenses vieron con buenos ojos estos sucesos (en otras palabras, ellos no van a abordar el tema), y por otro, la industria comiquera en Nicaragua, Panamá, Chile y en otras naciones latinoamericanas probablemente está igual que en México, donde no mucho mercado para comics que aludan a temas así (nuevamente, les recuerdo que la caricatura política es un arroz que se cuece aparte). Algo parecido podría decirse respecto a las muertes de inmigrantes ilegales a manos de la Border Patrol (o peor, a manos de esos grupos civiles como los Minutemen, que demuestran que sí existe el fundamentalismo religioso-nacionalista fuera del Medio Oriente). Al menos en este caso sí hay algunos intentos por comentar el tema, pero dada la magnitud y la longevidad del problema, todavía podría darse por abandonado el tema, pese a esas pocas excepciones. Lógicamente aquí no hablamos de falta de interés, porque son temas que en su momento conmovieron (o conmueven todavía) a la gente de todo el mundo. Esto nos lleva a una sola conclusión: Si el tema es candente, y nadie impide que uno lo aborde, entonces sólo se puede hablar de autocensura.
Y esa es la forma más insidiosa de censura que puede haber.
Decir que tales temas no son del interés del público comiquero es una falta de respeto para los lectores de dicho medio, para sus creadores y también para el Noveno Arte en sí. Decir que haciendo un cómic acerca de un tema “difícil” uno trivializa el tema que aborda es una tontería. Ya lo dijo el famoso Harvey Pekar: Los comics son imágenes y palabras. Puedes hacer lo que sea con imágenes y palabras. Cierto, gran parte de lo que se vende no deja de ser o bien cómic humorístico o bien cómic de superhéroes, pero incluso dentro de esos parámetros es posible decir muchas cosas. Además, no hay que olvidar que, ahora más que nunca, es posible hallar un sinfín de opciones aparte de Marvel, DC y Archie Comics. Hoy en día casi cualquiera puede hacer su webcomic. Hoy en día, la vida real pugna cada vez más fuerte para poder entrar en las historietas, aún en las más herméticamente selladas a los sucesos cotidianos, ya sea forzando su entrada dentro de dichas historietas, o bien por medio de ingeniosos comentarios hechos por terceras partes (tenemos como ejemplo a páginas de internet como la de Joe Mathlete explains today’s Marmaduke o Garfield minus Garfield). En suma, los comics, al igual que otro medio artístico, son un vehículo de expresión personal, y en ésta época, todo el mundo tiene algo que decir. Claro, siempre habrá comentarios más astutos que otros, pero al final de cuentas, lo importante es no quedarse callado ante los grandes acontecimientos.
De hecho, podría decirse que, hoy en día, el único crimen es quedarse callado. Hasta la próxima.
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Jesus, en Twilight arrasa en taquillastenian razon los que decian que FM iba a hacer “sin city 1.5” y no “the spirit”.
jesus, en Hayao Miyazaki critica a Taro Aso por ser otakuMe entere que por la buena recepcion de esta pelicula se le dio luz verde a una serie de proyectos semejantes que e …
Ver todos los comentariosBueno a mi no me parece contradictorio Miyazaki se queja de la abundancia de material solo afocado al entretenimien …
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