Columna: ¿Donde quedaron los comics de la Comic-Con?
Por Friki, el 25 de July de 2008
Cualquier no iniciado en los misterios del mundo friki, seguramente escuchará Comic-Con, y lo primero que vendrá a su mente es una reunión exclusivamente de historietas. Y de hecho, incluso para los que llevamos tiempo en este negocio, la referencia es algo más amplia, incluyendo manga, anime y, en varios casos, series animadas, además de claro, toda la mercadotecnia relacionada. Pero cualquiera que le dé una ojeada a las principales publicaciones de espectáculos – e incluso los grandes diarios del mundo – encontraremos todo tipo de referencias, tanto para películas, series de televisión, videojuegos, literatura y prácticamente todas las formas existentes de entretenimiento, pero excepto en las publicaciones más especializadas, los comics brillan por su ausencia ¿Es que acaso la convención ha perdido su esencia? Aprovechando que tenemos frente a nosotros el fenómeno, creo que es un buen momento para intentar aclarar este punto.
Cualquier no iniciado en los misterios del mundo friki, seguramente escuchará Comic-Con, y lo primero que vendrá a su mente es una reunión exclusivamente de historietas. Y de hecho, incluso para los que llevamos tiempo en este negocio, la referencia es algo más amplia, incluyendo manga, anime y, en varios casos, series animadas, además de claro, toda la mercadotecnia relacionada. Pero cualquiera que le dé una ojeada a las principales publicaciones de espectáculos – e incluso los grandes diarios del mundo – encontraremos todo tipo de referencias, tanto para películas, series de televisión, videojuegos, literatura y prácticamente todas las formas existentes de entretenimiento, pero excepto en las publicaciones más especializadas, los comics brillan por su ausencia ¿Es que acaso la convención ha perdido su esencia? Aprovechando que tenemos frente a nosotros el fenómeno, creo que es un buen momento para intentar aclarar este punto.
Hasta antes de la muerte de Superman, en el lejano 1993, prácticamente ninguna publicación “respetable” publicaba notas sobre comics. Las películas que llegaban a haber sobre héroes, se analizaban como una más, y las más de las veces era notorio que los críticos no conocían nada del trasfondo de las mismas. Sin embargo, una de las cosas que hay que reconocerle a DC en aquel entonces, es que supo mover su aparato mercadotécnico: Al hacer llegar la noticia a publicaciones como el New York Times o el San Francisco Chronicle, le dio una connotación completamente distinta. Primero, los grandes medios se dieron cuenta que los lectores de comics no eran niños, y eso, significaba una cosa, que tenían cierto poder adquisitivo.
Si bien el fenómeno se mantuvo más o menos al mismo nivel durante toda la década de los noventas, se trató de un proceso lento. En realidad, no fue que creciera el número de aficionados al medio, sino que como éste había empezado a ser respetable, muchos de ellos estaban saliendo del closet, por llamarlo de alguna forma, y convirtiéndose en un mercado.
Fue la entrada del año 2000, sin embargo, lo que implicó el cambio más importante de todos: el cine había comenzado a explotar el género de superhéroes básicamente desde la década de los treintas, pero el cambio de siglo incorporó varios elementos que cambiaron totalmente la visión. Primero, fue la llegada del CGI, que permitía que muchos de los milagros que aparecían dentro de las páginas del cómic se volvieran más sencillos de lograr, lo que abrió una gran cantidad de posibilidades creativas. Por otro lado, el mercado tanto del cómic como cinematográfico se había ampliado, lo cual significaba que muchos de estos personajes eran ya conocidos en diversas partes del mundo, lo que implicaba un mayor número de compradores potenciales. Y quizá lo más importante, el descubrimiento del mercado friki: Este tipo de persona, si bien no es un núcleo tan grande como otro tipo de perfil, tiene la ventaja de ser extremadamente fiel, y con hábitos de compra bien establecidos. Básicamente, hablamos de coleccionistas, y ese tipo de gente es casi una garantía para cualquier tipo de comercio. Con esta combinación, las grandes empresas de entretenimiento habían encontrado una verdadera mina de oro.
El Hombre Araña fue una suerte de parteaguas, pues si bien se dio ya algo más avanzado en el tiempo, fue la prueba de que se tenía un mercado fuerte y promisorio. Sin embargo, también se darían cuenta de que se trataba de un público exigente, y que esperaba algo bien definido y con unas ciertas características. Daredevil fue la prueba de que el que el personaje fuera popular no bastaba para que los espectadores potenciales lo aceptaran, por lo que, a diferencia de otros medios, no podían tener una garantía de que las cosas funcionaran. Por ello, la retroalimentación entre las casas productoras y los consumidores se tuvo que hacer mucho más cerrada. Una forma de lograrlo era trabajar de cerca con los creadores originales, pero eso sólo funcionaba cuando el mismo no hubiera pasado por demasiadas manos. Así que la otra opción era ir directamente a donde estos grupos se reunían, y ahí comenzó el verdadero cambio.
Por aquellos años, las convenciones en Estados Unidos eran una suerte de termómetro: Los estudios podían evaluar que tan exitosa había resultado una película por las reacciones que tenía la gente. Sin embargo, eso era generalmente a posteriori, sin que hubiera realmente posibilidad de afectarla ya, aunque cuando menos servía para pulir los proyectos a futuro.
Fue por el año 2005, que se dio el siguiente paso. Si bien desde antes había varios estudios que contaban con algún stand en las convenciones, fue en ese entonces que éstas comenzaron a usarse como campos de prueba, presentando adelantos, realizando conferencias y, en general, permitiendo una retroalimentación mucho más cercana con los posibles espectadores. Del mismo modo, inició la línea de la publicidad viral, o cuando menos le dio más fuerza. No debería de resultarnos extraño que, a partir del 2005, los trailers de muchas películas que podríamos calificar como blockbusters han aparecido primero dentro de la red que en las salas. Si bien no hay pruebas de este último punto, una leyenda urbana bastante común asegura que muchos de los leaks que se han generado a últimas fechas no son tales, sino que han sido provocados por las mismas productoras para darse publicidad. Y si consideramos la gran cantidad de ocasiones en que esto ha ocurrido, podríamos llegar a pensar que puede haber algo de cierto.
Ahora bien, recordemos que estamos frente a un fenómeno de medios, en donde siempre tendremos un emisor y un receptor. Si nos guiáramos exclusivamente por lo que vemos en periódicos, revistas, sitios de Internet y algunos programas televisivos, la Comic-Con y otras por el estilo son más bien reuniones cinematográficas, en donde sólo encuentra uno a actores célebres y se presentan las principales novedades de ese medio. Sin embargo, una vez que estás dentro del lugar, te das cuenta de que los comics realmente llenan el lugar, contando lo la presencia de todas las grandes editoriales, e incluso de muchas independientes. La diferencia aquí, y es un punto que debemos de tener en cuenta al momento de sacar conclusiones, es que los comics por sí solos interesan únicamente a la población friki, mientras que las producciones cinematográficas son fuente de interés tanto para la gente común y corriente como para esos mismos frikis, por lo que la elección en cuanto a lo que se va a difundir es más que obvia.
Por otro lado, debemos de recordar que, en esta época de globalización, los límites entre muchos de los medios están borrándose. Marvel Entertainment, en sus últimas cintas, está introduciendo un concepto que antes era exclusivo del cómic, que es el del universo interconectado. Del mismo modo, la nueva tecnología computarizada está agregando nuevas técnicas visuales en la historieta, y algunos webcomics incluyen ya elementos visuales y de animación, así que no podemos ahora decir realmente que un medio domina sobre otro, sino que simplemente se complementan.
Para concluir, simplemente no caigamos en la trampa del purista: puede haber o no comics, puede haber más películas o animaciones, pero a fin de cuentas todo ello es algo que disfrutamos, por lo que realmente no hay razón para ponernos a ver si hay mas o menos de alguna de ellas. Simplemente, unámonos a esta gran fiesta de la cultura friki, y centrémonos más en disfrutarlo, que para analizarlo tendremos después toda una vida.


