Se reunió el Acostumbrado Grupo de Idiotas
Por Alejandro, el 27 de July de 2008
Comiquero estuvo presente en el panel que reunió a los hombres que crearon las bases para que MAD fuera el fenómeno que fue durante muchos años (junto con las otras publicaciones de EC Comics). Al Feldstein y Al Jafee, que ya habían tenido sus paneles propios el día anterior, se unieron a Arnie Kogan y a Sergio Aragonés para rememorar la gloria de aquellos días cuando Bill Gaines dirigía la revista más loca jamás publicada. Los únicos que faltaron, aparte del mencionado Gaines, fueron quizá Alfred. E Newman y Roger Kaputnik.
Todos en el panel eran hombres de mediana edad, pero su ánimo y disposición eran vivaces y juveniles.
Como era de esperarse en un panel de colaboradores legendarios de MAD, hubo muchas risas y buen humor. Abundaron los chistes personales, pero lo grandioso de este panel es que la audiencia estaba compuesta de seguidores veteranos de MAD, sabedores de todos los detalles y anécdotas acerca de sus artistas comiqueros preferidos. Quizá por esta razón, en el panel había un aire de camaradería y cercanía con el público.
Hubo historias de William Gaines (un hombre muy peculiar que llevaba gustoso a todos sus colaboradores a viajar por el mundo con todos los gastos pagados, pero que se ponía furioso si alguien hacía una llamada local no autorizada desde la oficina). Hubo anécdotas de Dave Berg (quien realmente iba al dentista para documentarse antes de hacer una tira de “El lado amable de…“ al respecto). Hubo remembranzas de Antonio Prohías (un cubano tan orgulloso de su origen que trabajó varias décadas en MAD rehusándose a aprender más inglés de lo que era absolutamente necesario). Y por supuesto, relataron la legendaria ocasión cuando todo el staff de MAD viajó a Haití con el sólo propósito de preguntarle personalmente al único suscriptor que tenían en ese país la razón por la cual no renovó su suscripción.
Así como comenzó el panel, entre aplausos del público y alabanzas por parte de Mark Evanier, el moderador del panel, todos los grandes genios del cómic ahí reunidos rápidamente se dirigieron al pasillo afuera de la sala, donde seguramente quedaron un buen rato firmando autógrafos y tomándose fotos con el público.


