Y al principio, hubo un Ronin…
Thursday, February 08 2007 Por: Alejandro
Nueva York, en un futuro distópico. Un colapso económico dejó a la urbe más famosa del mundo de las historietas en calidad de yermo devastado, una tierra de nadie, llena de pandillas motociclistas, mutantes y gente sin hogar en estado semi-salvaje. Pero en el centro de la ciudad post-apocalíptica se yergue el Complejo Aquarius, una instalación brillante y ultramoderna, y el último esbozo de civilización en la ciudad. Adentro, La Corporación Aquarius desarrolla tecnología del mañana, para poder salvar al mundo de ser aniquilado por sí mismo. Y, en el centro de todo esto, se encuentra Billy Challas, un hombre sin brazos ni piernas, pero dueño de un poderoso talento telequinético. Virgo, la inteligencia artificial que controla los sistemas de Aquarius, supervisa la investigación sobre los poderes de Billy. Pero un día, Billy comienza a soñar historias inquietantes acerca de un ronin, un guerrero del Japón feudal que busca detener a un demonio llamado Agat, usando una espada poderosa. El guerrero mata a Agat, sacrificándose en el proceso, pero no sin que éste lo maldiga a estar encerrado en su poderosa espada, hasta que alguien lo libere. Virgo y Billy están desconcertados por los sueños, porque Billy no es una persona muy versada en historia japonesa, y los sueños de Billy son históricamente exactos, y porque recientemente, una espada como la que Billy soñó apareció en Nueva York. Durante unas pruebas que le efectuaron a la espada, se le aplicó un láser, haciéndola estallar. Y justo cuando Billy y Virgo buscaron más información al respecto, la alarma de seguridad del edificio se activa. Agat ha entrado al complejo…
Así empieza Ronin, la primera magna obra de Frank Miller. Hecha después de terminar su aclamada colaboración en Daredevil, pero antes de hacer Dark Knight Returns, Ronin nos enseña a un autor aproximándose a la cima de su talento. Es curioso ver al Miller de ésta época, crítico de la Norteamérica corporativa y automatizada, comparado con el de ahora. Independientemente de eso, ésta es una obra de Miller que nadie debe perderse.



