Reseña: Batman and Robin No.1 (DC comics)
Viernes, Junio 12 2009 Por: Legion
Escritor: Grant Morrison; Arte: Frank Quitely; Portadas: Frank Quitely y J.G. Jones.
Para quitarnos el sabor de boca provocado por Battle for the Cowl, nos llega el plato principal: ¡Batman and Robin No.1! La exitosa mancuerna de Grant Morrison y Frank Quitely (quienes han trabajado juntos en JLA: Earth Two, New X-Men y All-Star Superman) debuta en las páginas de Batman con mucha fuerza. ¿Qué males deben enfrentar los nuevos Batman y Robin? ¿Qué cambios traen al mundo del caballero de la noche? ¿Pueden estos personajes sustituir el interés que capturó Bruce Wayne por décadas? Respuestas, a continuación.
Batman R.I.P. no me pareció una mala saga, y sirvió para brindarnos una de las mejores historias dedicadas al caballero de la noche con el homenaje escrito por Neil Gaiman. Sin embargo, Battle for the Cowl y el tiempo que tuve que esperar para que fuera publicada esta serie, lograron menguar mis expectativas y ya me encontraba muy atemorizado con la mala dirección que estaban teniendo los bati-cómics. Puedo decir que después de tantas penurias, la espera valió porque Batman and Robin No.1 despega bien.
Con un fuerte aire de nostalgia y escenas horroríficas y contundentes en su conclusión, Morrison no se toma la molestia de tratar de establecer a los personajes en su nuevo trasfondo, y nos manda directo a la acción. Esto hace maravillas en esta primea edición, haciéndola una lectura sumamente fluida.

Me encontraba preocupado por la elección de personajes pero tras concluir esta entrega, descanso tranquilo. Morrison tuvo un gran desarrollo de caracteres en estas páginas y sus nuevos Batman y Robin, resultan coloridos e interesantes. Dick Grayson hace un Batman profesional, dedicado y metódico, que no está muy conforme con ser Batman; mientras que Damian Wayne (el hijo biológico de Bruce Wayne) sigue siendo el niño genio híper violento y malcriado, muy ansioso por ejercer su papel e inclusive dispuesto a tomar el manto del murciélago haciendo las veces de Yang al Yin del nuevo Batman.
Finalmente están las innovaciones. Nuevo cuartel y nuevo bati-móvil volador para el nuevo dúo dinámico, que en compañía de los siniestros enemigos que acaba de idear Morrison, parece que podemos concluir que se han presentado agradables adiciones a la leyenda de Batman. Menciono “parece”, porque si un defecto en sí guarda esta edición, es la de ser un primer número y como tal, sólo está estableciendo parámetros que dirigirán la colección de aquí en adelante.
En cuanto al arte, Frank Quitely es un artista al que difícilmente se le puede hallar par. Las “splash pages” (esas imágenes que abarcan una o dos páginas en su totalidad) fueron deslumbrantes, la persecución automovilística muy cinemática, la escena con la que cierra el número hiela la sangre y finalmente, la última página del cómic, que nos muestra escenas de lo que sucederá a futuro, aumentó aún más mi interés por esta colección. Sólo encuentro un defecto remarcable, y es que no sé si fue una falla de Quitely o del encargado de colorear la serie, Alex Sinclair, pero a veces los trazos resultan muy burdos y pareciera que la piel les cuelga a los protagonistas. Salvo eso, estoy más que complacido con Quitely y ya estoy lamentando que en dos números más abandone este cómic.
Despegamos esta colección con una asombrosa persecución motorizada, donde Batman y Robin están tras a un criminal que se hace llamar Toad. Podemos ver en función la habilidad para volar del nuevo bati-móvil y las singulares técnicas de interrogación que emplea Dick.
Batman confisca a Toad un maletín cuyo contenido eran meras fichas de dominó (y que nos recuerda por qué Morrison es considerado el amo de la psicodelia en cómics modernos) y tras hacer unas indagaciones, se dispara con Robin a vigilar las calles. Estas escenas nos dan un pequeño acercamiento a los personajes, su situación actual, cómo se desarrolla su psique y nos permite ver sus nuevos cuarteles.
Concluimos con la aparición de Pyg, el hombre que trajo a Toad a ciudad gótica. En la persecución, los secuaces de Toad lograron escapar a la captura por parte de las autoridades, y ahora uno de ellos trata de huir antes de que Pyg llegue. Como es de esperar, no lo logra y Pyg ata al criminal a una mesa mientras que con ayuda de sus secuaces (los cuales tienen todos máscaras de piel sobrepuesta a sus rostros, pelucas rojizas y vestidos morados) retiene a su hija. En posterior, Pyg implanta una máscara de piel en el sujeto con ayuda de un ácido corrosivo y comienza a hacer uso de martillos, taladros y cierras eléctricas sobre el sujeto. Después de acabar con el padre, seguirá la hija.
No estoy absolutamente deslumbrando, pero sí muy complacido. Como primer ejemplar, me brindó muchísimo más que lo que esperaba y por ello le doy a esta edición un 9, aunado a mi más sincera recomendación a los fans del murciélago.


