Reseña: Batman and Robin No.8 (DC Comics)
Miercoles, Febrero 17 2010 Por: Legion
Escritor: Grant Morrison; Arte: Cameron Stewart; Portada(s): Cameron Stewart y Frank Quitely.
Sabes que estás leyendo un buen cómic cuando ya va para el año de que el protagonista ha muerto y ni lo extrañas. Bruce Wayne estiró la pata hace un rato y actualmente Dick Grayson y el hijo de Wayne, Damian, son los vengadores oscuros que llevan justicia a las calles de Gotham…o eran, pues mientras Damian se encuentra convaleciente después de casi convertirse en un vegetal humano, Alfred descubre que Dick Grayson secuestró el cadáver de Bruce Wayne, quien vuelve de la tumba, combate a su aprendiz y mata a Batwoman ¡POW! ¡Así nada más!
Comencemos esta reseña por aclarar una cosa: Escribir Batman debe ser una de las tareas más endemoniadamente difíciles que pueda haber en todo el inmenso mundo. El murciélago ha tenido legiones de escritores (prácticamente TODOS los buenos escritores en este medio alguna vez han escrito algo sobre él) que han tenido millones de ideas y que por tanto, hacen en serio complicado escribir algo original y novedoso en torno al personaje. Claro, si eres Grant Morrison parece que eso no es problema.
Lo Bueno.
Morrison le ha inyectado una frescura al personaje que es fruto de ideas únicas entremezcladas con una ambientación sombría y psicodélica. En estos momentos, esa mezcla está funcionando de maravillas.
Si a ese buen manejo le sumas que en esta edición pasan cosas GRANDES que no te esperabas, es difícil no adorar este cómic. De un solo “tirón”, el escritor Grant Morrison aclaró ciertos temas difusos de Final Crisis y nos trajo de vuelta a Bruce Wayne, lo cual ya es bastante GRANDE, pero aparte nos dio una magnífica interpretación de Batwoman y en el final supo crear suspenso.
Finalmente, no podemos dejar de hablar de las virtudes de este cómic sin hacer mención de la labor del dibujante Cameron Stewart. Cuando salió a la venta el primer número de esta serie, contaba con el dibujante ideal a ojos de este humilde servidor, el cual era Frank Quitely. Se fue Quitely y brevemente entró como suplente Philip Tan.

El trabajo de Tan me desagradó tanto que realmente me dejó de importar qué estuviera haciendo Morrison; simplemente no pude digerir ninguna de esas ediciones que hizo Tan. Ahora que está supliendo a dicho señor el artista Cameron Stewart, siento que finalmente es posible coleccionar Batman and Robin y disfrutarla de lleno, porque sea lo que sea, Stewart hace una excelente labor. Hay piezas que no son magníficas por breves detalles, como la pelea entre los Batmans donde resulta difícil diferir quién es Dick Grayson y quién es Bruce Wayne… empero, el combate es muy cinemático y conciso. Stewart sin duda no es un Quitely y su trabajo no es digno de cinco estrellas, pero es bastante bueno y puede llegar a serlo.
Lo Malo.
Quedé muy contento con esta entrega de Batman and Robin, pero he de aclarar que está llena de esas cosas que hacen que a la gente no le gusten las historias de Morrison y sinceramente, no los puedo culpar.
Uno de esos detalles es la psicodelia desatada del escritor. Que una religión que adora el crimen tiene acceso a un pozo donde echas un cadáver y se levanta el muerto, sirviera de conexión para juntar a Batwoman con Batman en Inglaterra, donde el nuevo caballero de la noche lanza el cuerpo de su tutor que se levanta, pero resulta que es y no es él, porque en realidad es un clon perverso creado por Darkseid y bla, bla, bla, son la clase de cosas enredadas y confusas que hacen que algunas personas eleven su mirada al cielo cuando ven que el escritor de su serie favorita es Grant Morrison. Si a eso le sumamos que en general, todo en conjunto suena en realidad ridículo (y si no me creen, traten de explicárselo a su novia que no lee cómics y no se sorprendan si les responde un “ñoño”, como en mi caso…snif), Batman and Robin puede no ser una lectura adecuada para cualquier coleccionista. Si por otro lado como yo, ya estás acostumbrado a la forma en que el escritor suele hilar sus historias, entonces te encontrarás como en casa y feliz de la vida, a pesar de ser un ñoño (¡ouch!).
Finalmente, el modo en que está armada la historia, a mi gusto, fue una virtud más que enumerar a la serie, pero veo que a muchos no les terminará de agradar. El cómic se mueve entre flashbacks y eventos que se suscitan en otras partes, lo que puede hacer su desarrollo un proceso enredado si no te has mantenido al tanto de los últimos eventos en la vida de Batman y Robin.


El cómic comienza con una secuencia furiosa entre flashbacks y escenas del presente donde Batwoman explica a Batman cómo terminó implicada en todo este enrollo. Resulta ser que Kate Kane fue a Inglaterra siguiendo a una célula de la Religion of Crime (que como dice el nombre, es una secta que adora la esencia del crimen y dioses del mal) y ésta última, se encuentra tras la pista del nacimiento de un mesías oscuro, quien traerá la llegada de una nueva era de terror y crimen.
Batwoman cuenta esta historia a Batman (quien es en estos días su primer aprendiz, Dick Grayson) y aliados, los cuales están frente a un pozo místico (el “pozo de Lázaro”, famosa herramienta de Ras Al Ghul) cuyas propiedades pueden resucitar a Bruce Wayne. ¡Y efectivamente, un Bruce Wayne se levanta de la tumba! Pero no es el Bruce Wayne que ellos esperaban.
Batman (Dick), Batwoman, Knight y Squire descubren que el Batman (Bruce) al que enfrentan tiene todas las habilidades del original, pero ninguna de las limitantes morales, al mismo tiempo que los lectores nos enteramos que este Bruce Wayne es uno de los clones que creó Darkseid durante Final Crisis. Si alguien quería saber por qué demonios Darkseid se molestó en crear clones del caballero de la noche para luego matarlos, ahora tienen su respuesta.
Mientras un combate sumamente brutal (¡Y divertido!) se desata, en el exterior de la arena donde se realiza el combate, un pequeño criminal miembro de la Religion of Crime activa un mecanismo explosivo que derrumba la cueva en donde los Batmans se enfrentan. En Gotham City, Alfred descubre con horror que Dick se robó el cadáver de Bruce. ¿Qué hizo con él? Alfred está cerca de descubrirlo, y no le va a gustar nada la respuesta.
De vuelta en Inglaterra, el clon de Bruce Wayne roba la nave de Dick y se dirige de regreso a “su hogar”, en tanto Dick se queda atendiendo las heridas de una convaleciente Batwoman que parece tener un plan entre manos.
El cómic termina con una visita inesperada en la mansión Wayne donde el hijo del caballero de la noche, Damian, se recupera de sus heridas sólo para toparse cara a cara con una copia psicótica de su padre.
En conclusión, esta entrega de Batman and Robin cumple con ser divertida. Personalmente no soy súper fan de la labor de Morrison; me fascinó en sus orígenes con series como Animal-Man y Doom Patrol, y desde entonces, le encuentro grandes aciertos como All Star Superman y cosas de las que preferiría no hablar como me parecieron algunos de sus arcos argumentales en Batman. Con todo debo reconocer que sin duda este señor es uno de los grandes en la industria y tiene claro cuál es su objetivo con esta colección. Mi calificación es un 9.0, pues si dejamos de lado todos los méritos que ya mencioné y nos vamos a lo más elemental, en definitiva éste fue un cómic divertido.
Les dejo con algunas de las portadas de lo que será la futura mini serie dedicada al regreso de Bruce Wayne dentro del spoiler. ¿Alguien se encuentra animado con la publicación de esta miniserie?
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