Reseña: Battle for the Cowl No.1 (DC comics)
Lunes, Marzo 23 2009 Por: Legion
Escritor, arte y portada: Tony Daniel.
¡Ya me cansé de repetirlo! ¡Batman está muerto! Si alguien no lo sabe para este momento, o vive en una cueva o se encuentra en estado de coma. A consecuencia de la caída del héroe, alguien debe continuar su legado heroico y ahí es donde entra esta historia, la cual narra la lucha entre los varios candidatos a tomar el manto del caballero de la noche. ¿Quién se quedará con la corona?
Y ahí vamos otra vez. Recuerdo The Reign of the Supermen, Knightfall y otros cómics de la década de los 90, en los que repentinamente el héroe era sustituido por un nuevo (o relativamente “nuevo”) personaje que vistiera sus mallas. ¿Cuántos herederos del trono hemos tenido a la fecha? Casi todas las franquicias de las grandes compañías, pasan por una época en la que el héroe debe ser suplantado por una copia al carbón de éste. Algunos ejemplos serían: Thor, Spider-Man, Captain America, Green Arrow, Flash, Green Lantern y hasta Punisher.
Ahora le volvió a tocar su turno a Batman. Con su pérdida, la violencia reina en ciudad Gótica, las bandas han tomado las calles reduciendo la urbe a una zona de guerra y los héroes no parecen ser capaces de contener el caos. Es necesario que alguien vista el manto del murciélago, como símbolo de estabilidad.
¿Pero quién? Los candidatos sobran; tenemos a los tres personajes que se han hecho llamar Robin, Dick Grayson (Nightwing), Jason Todd (Red Robin) y Tim Drake (el actual Robin). El primero (Nightwing) es el legítimo heredero de la indumentaria, debido a su antigüedad y notorias habilidades; sin embargo, se niega al considerarlo una afronta a la memoria de su mentor. El segundo es un vigilante sanguinario que en últimas fechas, no guardó muy buenas relaciones con el difunto Bruce Wayne. El último es lo suficientemente consciente como para saber que es requerida la presencia de Batman, pero es quizás demasiado joven.
Luego tenemos a otros cuyas intenciones o son muy malas, o no son muy claras. Hay un nuevo ángel vengador llamado Azrael, que bien podría usurpar él título. Two-Faces, Hush, Deadshot y Catman son criminales que aspiran al nombre y de tenerlo, nada bueno podría emerger de ello. Demian, el hijo de Bruce Wayne, es otro posible competidor y entre todos, tenemos una ola inmensa de personajes entre los cuales elegir un nuevo Batman, pero la pregunta clave aquí es: ¿Alguno merece usar el famoso vestuario? Mejor aun, ¿por qué debe de importarnos esta saga?
Respondiendo a la primera pregunta; Wayne era un personaje sumamente complejo, que ha pasado por las manos de los mejores creativos del mundo del cómic a través de las décadas. La sique del personaje se terminó volviendo un mecanismo muy profundo y su trasfondo, uno más rico que el de cualquiera de los posibles “usurpadores”.
En respuesta a la segunda incógnita; es un hecho constatable que Bruce Wayne volverá nuevamente para retomar el papel que le corresponde como guardián de Gotham. No importa qué suceda en este cómic, quien quiera que termine siendo Batman, lo será sólo por un breve tiempo y después, todo volverá a lo de siempre. ¿Qué importa si Saddam Hussein vuelve de la tumba y sustituye al héroe, si al final todo será igual que antes?
Así que como ya se habrán dado cuenta, no me encuentro muy emocionado con esta historia. Me gusta pensar que si tengo un don, es el de poder ignorar cualquier gancho argumental, por estúpido o inverosímil que sea, con tal de que de éste provenga una buena narración. Pero el detalle aquí es que Tony Daniel, no tiene ninguna intención de darle al público una trama magistralmente argumentada; muy por el contrario, sólo quiere darnos un cómic cargado de acción.
La acción está bien en mi libro. Puedo disfrutar de la adrenalinasin sentido que inunda los medios masivos, tanto como el mejor sub-humano, que vive aplastado en su sofá, viendo por quincuagésima ocasión Rambo. Lo que no puedo, es admirar una película así, escueta, en donde las balas vuelan sin mucho argumento.
A favor de este cómic, puedo decir, que Tony Daniel se las está arreglando para armar un lío grande. Tienes a prácticamente todos los aliados de Batman y demás defensores de ciudad Gótica, luchando por mantener el orden. Los habitantes más enfermizos y peligrosos de Gotham, se encuentran unidos bajo una misma bandera, con dos únicas excepciones que se pelean por el dominio del territorio. Todo este drama, envuelto en una hermosa labor artística que no cuenta con mayores desperfectos y es totalmente adecuada para una trama llena de acción.
Pero como ya se han de imaginar, nada de esto me impresiona. Este cómic no sólo peca de imitar hasta cierto punto la famosa saga titulada The Knightfall, sino que además plagia elementos de otras historias como Gang War o más específicamente, No Man’s Land.
Así que después de tanta publicidad y alboroto, definitivamente nadie se va a llevar a casa un cómic destinado a ser un gran clásico o siquiera, una trama original, pero al menos si una publicación cargada de adrenalina como pocas y un buen arte, en especial para aquellos adoradores de la escuela de Jim Lee.
Como ya les dije, las calles de Gotham han caído en manos del hampa y en cada rincón de la urbe, héroes como Huntress, Black Canary, Wildcat, Catwoman y demás, luchan por restablecer el orden, mientras que la policía se ve rebasada por la ola de violencia.
En medio de la guerra, alguien que usa las mismas herramientas que Batman ha tomado el nombre del héroe para sí, y se encuentra haciendo justicia. Esto llama la atención de Robin, en cual está empeñado en convencer a Nightwing de tomar el papel del murciélago.
Nightwing, por su parte, no sólo se niega a usar la vestimenta, sino que la gravedad de las circunstancias lo mantienen demasiado ocupado como para hacer algo al respecto del nuevo sustituto.
Regresando de la muerte (clásico cliché que no puede faltar en cómics destinados a repetir los mismos errores de siempre), Black Mask vuela en mil pedazos Arkham y convence a los internos de unírsele en su cruzada por hacerse con la ciudad. Sus más grandes rivales a tal proeza, fuera de la policía que por supuesto, no cuenta (en eso, esta historia sí se parece a la vida real), son Two-Faces y Penguin, quienes también quieren su pedazo del pastel.
Con todo este desastre en movimiento, al menos alguien tiene tiempo para pasarla bien. Demian, el hijo de Bruce Wayne, se roba el batimóvil, donde pasea a una completa extraña en un plan amoroso. Oracle (la ahora inválida heroína que se encarga de proveer servicios de inteligencia a la comunidad heroica y alguna vez, Bati-chica), despide a la invitada del presuntuoso vástago de Batman y le encarga como tarea checar unos acontecimientos que lo llevan en coalición con las fuerzas de Black Mask.
Demian requiere ser rescatado por Nightwing, el cual es víctima de las tropas de Black Mask y desciende junto con el impetuoso mocoso en medio del caos. Justo cuando las cosas se ven mal, un hombre armado hasta los dientes liquida a los sicarios de Black Mask y se presenta como el nuevo Batman.
¿La mejor escena? ¡Ver a Alfred patearle el trasero a Nightwing fue divertido!
Y tarán, eso fue todo. Siento que no debería, pero le doy un ocho a esta publicación, sólo porque le está echando ganas en ser espectacular. Si te gustan los cómics porque quieres presenciar una buena secuela de patadas, esta serie es lo que quieres. Si buscas algo someramente coherente, busca en otro lado, aquí sólo las balas mandan.


