Reseña: Blackest Night: The Flash No.3 (DC Comics)
Martes, Marzo 02 2010 Por: Legion
Escritor: Geoff Johns; Arte: Scott Kolins; Portada(s): Scott Kolins y Francis Manapul.
El corredor escarlata ha mudado de colores gracias al poder de la sortija azul que ahora porta; ¿Pero bastarán sus nuevos poderes para salvar el alma de su nieto? Mientras tanto, los Rogues enfrentan su propia crisis proveniente del peligro que representan sus compañeros muertos y retornados de la tumba. Dos grupos de Rogues se enfrentan y sólo los que tengan el corazón helado sobrevivirán.
Uno de los grandes éxitos de Geoff Johns como escritor llegó en los días en los que colaborando con el dibujante Scott Kolins, le dieron al mundo las aventuras de Flash. Fue una serie fantástica que atrajo tanto la atención que permitió, junto con otros éxitos como fueron JSA y Teen Titans, que Johns se posicionara en el importante papel que tiene ahora el escritor dentro de la compañía. Su personificación de Flash fue fantástica, pero irónicamente fueron más admirados sus Rogues, los villanos de la serie que por primera vez alcanzaron un estatus protagónico.
Ahora, después del relativo desastre que fue Flash: Rebirth, Johns vuelve a un terreno más seguro juntando dentro de las páginas de un mismo cómic la más reciente aventura del hombre más rápido del mundo y sus sensacionales enemigos, los cuales afrontan dificultades distintas. Este movimiento por parte de Johns era de esperarse después del clamor de quienes leyeron sus historias originales de Flash, que reclamaron una vez más el regreso de los Rogues y el resultado es un tie-in de Blackest Night sólido, aunque sin duda no tan bueno como cabía esperar.

LO BUENO
¡Los Rogues están aquí! La complejidad de la moralidad de estos sujetos es expuesta de lleno, con un pleno margen de saña y violencia. La escena con la que abre esta historia es magnífica y narra una historia trágica y profundamente perturbadora que sirve para describir lo que significa ser un Rogue; seres indudablemente malignos con un código ético tan férreo que nada, inclusive la muerte, les hará quebrantarlo. Si no sabes quiénes son estos sujetos o por qué deberían interesarte, tienes la oportunidad de echar un vistazo aquí a lo que los hace tan interesantes.
La parte de la trama dedicada a Flash también es agradable, mayormente gracias a que Johns lleva las riendas de Blackest Night y a diferencia de los demás tie-ins no escritos por este señor, se siente una clara dirección con el curso de esta historia que simplemente series como Blackest Night: Superman o Batman no tuvieron.
No se puede terminar de alabar esta publicación sin hacer honores al trabajo de Kolins. Apodado “el dibujante más rápido del medio”, Kolins se nota en su elemento e ilustra unos Rogues dignos de encabezar las pesadillas de cualquiera gracias a su tenebrosa y exquisita representación, acompañada de una fantástica arquitectura y otros detalles en los que Kolins no sabe fallar.
LO MALO
No sé ustedes, pero personalmente ya estoy cansado de los diálogos motivacionales del Barry Allen/Flash. Parece que todo lo que saliera de su boca fuera bueno y acertado y con ello, pudiera convencer a cualquiera de que no es un idiota cualquiera, sino más bien un estupendo idiota. Son tantos los esfuerzos de Johns por tratar de hacernos ver qué es lo que hace a Flash el héroe tan importante que es, que falla en hacerlo algo creíble. ¡De la boca del tipo sólo salen arcoíris y unicornios! ¡Guácala!
Otro detalle es la falta de coherencia con la continuidad y lo enredado que se ha vuelto todo este asunto del Flash inverso y los viajes temporales. Para esta edición nos enteramos que el acérrimo enemigo de Flash está muerto, pero al mismo tiempo está vivo gracias a que en algún punto de la historia regresará de la tumba. ¿A quién le sirve de algo saber eso? Sólo espero que un día acabe Flash: Rebirth, para que la nueva serie de Flash empiece sin esa clase de tropiezos.
Finalmente los Rogues se roban nuevamente la función y tratándose de un cómic cuyo título es Flash, se esperaría que fuese ése el sujeto que hiciera la trama interesante. Estoy convencido tras dar varias vueltas por la red que son más quienes esperan una colección dedicada a los Rogues, que una dedicada a Flash. ¿Qué les dice eso del personaje?
Owen Mercer (alias: Capitán Boomerang) siempre ha sido un sujeto complicado. Owen tomó el nombre y las armas de su padre en honor a éste, a pesar de que nunca lo conoció bien y poco después de su muerte, Owen trató de llenar el espacio que había dejado vacío su padre uniéndose a los Rogues. Sin embargo, Owen en su corazón se consideraba más un héroe y en breve inició una carrera respetable, incluso llegando a formar parte de los Outsiders. Todo se fue al traste el día en que su papá regresó de la tumba.

Convertido en un zombie por los poderes de los anillos negros, Digger Harkness convence a su hijo de traerle gente para que consuma su corazón, haciéndole pensar que así volverá a la normalidad y podrán tener una relación padre-hijo como Owen siempre quiso. El cómic inicia con Owen engañando a uno de los enemigos de Flash para entrar en una fosa donde en el fondo, su padre espera para arrancarle el corazón a su nueva víctima y condenar la conciencia de su hijo.
Mientras esto pasa, Barry Allen está aprendiendo a volar bajo el poder del anillo azul. Rodeado de enemigos y aliados consumidos por los efectos del anillo negro, Barry comienza a enfrentar a sus enemigos en tanto su aprendiz Wally confronta al nieto de Barry, Bart, quien está muriendo debido a que un anillo negro ha tomado posesión de su cuerpo y pronto terminará de matarlo y atarlo para siempre bajo su control. Bart trata de vibrar sus moléculas a súper velocidad para arrancar el corazón de Wally, pero en su lugar, de alguna forma consigue que por un instante ambos se fusionen en un espacio donde Bart todavía tiene conciencia. Es en estos momentos donde Bart le pide perdón a Wally por siempre arruinarlo todo.
Por su parte, los Rogues enfrentan sus propios problemas. Confrontando a sus ex compañeros muertos, Heatwave descarga sus ansias pirómanas sobre los cadáveres ambulantes sin tener gran efecto sobre éstos. En medio del fragor de la batalla, los Rogues retornados de la tumba son cautivados por la presencia de un reo dentro de la zona de combate. Sin que lo sepan los demás Rogues, el Profesor Zoom (el más grande enemigo de Flash) se encuentra recluido y la naturaleza de su alma atrae la atención de los Rogues muertos, lo cual es una distracción que aprovecha Captain Cold para congelarlos a todos y después pulverizarlos con una granada.

De vuelta con Barry, Wally y Bart, Wally le comunica a Barry lo ocurrido y éste último rápidamente hace vibrar sus moléculas para fusionarse con su nieto y tratar de salvarlo del efecto del anillo oscuro. Dentro de lo que podría ser el alma de Bart, Barry le devuelve la esperanza al joven héroe, quien se libera finalmente de los efectos de la sortija negra.
Por su parte, Captain Cold y los Rogues se disponen a huir lejos de la locura en que se ha transformado su ciudad, pero antes de hacerlo deciden ir por el último de sus miembros, Captain Boomerang.
Cuando localizan a Boomerang, éste se encuentra llorando frente a la fosa. Captain Cold habla con Owen y trata de hacerlo recapacitar y convencerlo que eso que habita abajo ya no es su padre, sino una criatura con su forma. Mientras Cold lanza su discurso, nota que en la fosa hay una muñeca y un bolso; ¡Parece Owen se quedó sin criminales qué victimizar y comenzó a lanzar mujeres y niños a la fosa! El código de los Rogues dicta que nunca se matan mujeres ni niños, y sabiendo esto, muy a pesar de que Owen es para los Rogues parte de su hermandad la cual se basa en lazos muy poderosos de lealtad de donde sólo se sale muerto, Cold arroja a Boomerang al foso donde su padre le arranca el corazón. ¡Un Rogue nunca rompe su código! Con un miembro menos, los villanos desaparecen en tanto Captain Cold y Barry Allen separados por la distancia, emiten un mismo discurso. Con esta última escena, Geoff Johns constata que a pesar de sus diferencias, Cold y Barry son gente de un mismo pensar y ambos están determinados a ser éticos, a pesar de sus consecuencias y riesgos.
Si tuviera que escoger cuál de los seis títulos subalternos de Blackest Night fue el mejor (me refiero a Blackest Night: Batman, Superman, Teen Titans, Wonder Woman, JSA y éste), sin duda escogería el presente. Aun así no fue tan sólido como era de esperarse y con todo lo divertidos que son los Rogues (¡Y lo son mucho!), éste no fue su mejor momento. Mi nota es un 8.0 que está acompañado de una súplica: editores de DC, abran los ojos y denle su serie a los Rogues; ¡Ya urge!
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