Reseña: Daredevil No.117 (Marvel)
Miercoles, Abril 08 2009 Por: Legion
Escritor: Ed Brubaker; Arte: Michael Lark; Portada: Marko Djurdjevic.
El número pasado de Daredevil era totalmente digno de una reseña de mi parte. ¡Fue brutal y asombroso! Wilson Fisk, alias The Kingpin, gobernó el bajo mundo del crimen organizado con puño de hierro, hasta que las circunstancias lo forzaron a retirarse. Fisk comenzó de cero en Costa Da Morte, España, forjando una vida como un hombre de bien; pero como era de esperarse, ese sueño no era para vivirse y ahora se ve arrastrado a volver con una siniestra venganza.
Pero para concluir sus planes, el rey del crimen requiere un aliado y éste debe ser, nada más ni nada menos que su peor enemigo: ¡Daredevil!
Estaba ya muy desanimado con esta publicación, tras la conclusión del número 115 de la serie; sin embargo, debí haber esperado más porque repentinamente, Daredevil se ha vuelto un título fantástico.
Ya sé que no es la primera vez que digo esto al respecto de esta saga, pero sinceramente se ha vuelto mucho mejor de lo que llegué a considerar antes. Brubaker es un maestro tocando temas donde los personajes, viven fueran del orden social y se encuentran sumergidos en un mundo de violencia y bajos preceptos morales. Tomando a Wilson Fisk como excusa, Brubaker pone a los lectores en situaciones donde la salida menos ética, es la más adecuada y es difícil no coincidir, tomando en cuenta el trasfondo que crea el escritor y la mentalidad de sus protagonistas.
¡Y esa es la mejor parte! Si Brubaker hace una gran labor elaborando un mundo oscuro y lleno de decisiones difíciles, es aun mejor introduciendo a la audiencia en la psique de sus creaciones. Fisk dejó de ser para mí un personaje bidimensional, y ha tomado un matiz más creíble, sincero o mejor dicho, humano.
Y cuando juntas a un personaje tan empático como Fisk, con otro ser acostumbrado al sufrimiento como Daredevil, el resultado es una mancuerna extremadamente entretenida. Este dueto, es una pareja tan agradable como el Joker y Batman o Luthor y Superman; ¡Simplemente embonan totalmente!
Y como debe ser, el arte va a la par con la calidad de los diálogos. Michael Lark es otro de esos artistas que envuelven las imágenes con un aire pulp; sus secuencias son cinemáticas y parecen cobrar vida propia, mientras realiza una delicada labor por ejecutar cada escena de la manera más clara y precisa. Estoy totalmente enganchado a este virtuoso y a pesar de sus similitudes con otros artistas excelentes, como Sean Philips (Criminal) y Steve Epting (Captain America), mi favorito por mucho es el presente caballero.
Kingpin había encontrado cierta paz, poniendo una distancia del violento modo de vida que había elegido y optando por refugiarse en España, donde conoció a una dama a la cual aprendió a querer. Sin embargo, The Hand (un misterioso clan de Ninjas), masacra a la pareja de Wilson Fisk junto con los hijos de ésta, con el fin de encaminar al Kingpin de regresó a su antiguo estilo de vida y forzarlo a vengarse sobre Daredevil, por involucrarlo.
Kingpin regresa a New York y comienza poner en orden a sus subordinados (un montón de matones y escoria criminal).
Mientras esto ocurre, Daredevil trata de recuperar a su esposa, quien tras quedar enloquecida por los efectos de la droga de Mr. Fear, había estado internada en un hospital psiquiátrico hasta que sus padres levantaron una prohibición que le impide a Matt Murdock (Daredevil) aproximarse a ella, y en posterior, la llevaron a su casa. Murdock visita al detective que obtuvo pruebas de que le fue infiel a su esposa y le pone el susto de su vida.
El maestro Izo (un anciano enigmático, que conoce todos los secretos de The Hand), trata de preparar a Daredevil para las dificultades que se aproximan, pero éste último se encuentra más preocupado por los problemas de su vida mundana.
Una vez que los padres de su esposa se enteran de que su detective ha sido expulsado del caso a la fuerza, confrontan Murdock aclarándole que no piensan permitirle aproximarse a su esposa. Por otro lado, Dakota (la detective que ayuda a Murdock con sus casos y además, la mujer con la que le fue infiel a su señora) decide alejarse de la doble vida de Daredevil, desquiciada por el curso de los últimos acontecimientos.
Y mientras la vida de Matt se desmorona (como es costumbre), Kingpin aparece para forjar una alianza, donde ambos cooperaran para liquidar a The Hand y de cuya empresa, el rey del crimen no espera salir vivo.
La melancolía que envuelve la vida de Daredevil en un principio me hizo atractiva su lectura; estoy hablando de los días de Frank Miller y de historias como Daredevil: The Man Without Fear y Love and War. Por estas fechas, ya estoy harto de su eterna cadena de desgracias que no tiene fin y que francamente, no le encuentro sentido; o sea, si el sujeto sufre como vegetariano en la carnicería; ¿Para qué demonios sigue vivo?
Sin embargo, haciendo punto y aparte al tema, esta presente colección está volando a nuevas e insospechadas alturas. ¡Es un cómic condenadamente divertido! Y aunque sin duda, es algo trillado volver a ver a Brubaker con otra historia de tipo policial, es muy entretenido. Un bonito 8.5 de mi parte al actual número del hombre que no teme a nada… salvo quizás, a las bajas ventas. ¡Amen!
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