Reseña: Deadpool No.11 (Marvel)
Lunes, Junio 29 2009 Por: Legion
Escritor: Daniel Way; Arte: Paco Medina; Portada: Jason Pearson.
Cuando eres alguien como Deadpool, “amigo” es un ser con el que no planeas armar una casita del árbol, salir a pescar o regalarle un bonito presente. “Amigo” para Deadpool, es la clase de persona con la que puedes intercambiar explosivos plásticos, apuñalar por la espalda o dejar caer por las escaleras de vez en cuando, y claro, si se presenta la oportunidad: ¡Asesinar salvajemente!
Ahora Deadpool está jugando con un “viejo amigo”, que en este caso, se trata de Bullseye, con quien comparte mucho en común: ambos son homicidas sicóticos, matan por dinero, tienen los mismos traumas de la primaria y adoran jugar a matarse mutuamente. El problema es que el juego se tiene que acabar tarde o temprano, y ninguno de los dos quiere que pase eso… o al menos; ¡No mientras se están divirtiendo tanto!
Deadpool es un gran placer culposo. Sabes que sus historias no te llevarán a ninguna parte y las bromas, incluso las más elaboradas, son de lo más simples; ¡Pero qué buenas son!
Y ese es el punto tras la lectura de este cómic; terminar con una enorme sonrisa en los labios que créanme, no falla en llegar. Esta edición incluso es mucho más humorística que el resto, en tanto Deadpool y Bullseye descubren que adoran su juego del gato y el ratón, y aunque saben que deben matarse, se están divirtiendo demasiado como para culminar su regodeo.
El contenido del número es una pelea extendida que resulta cómica al borde de la histeria, mientras Bullseye le grita cosas a Deadpool como “Fly, you beutiful bird! Fly!” y Deadpool consigue hacer realidad sus fantasías de la niñez, al finalmente lograr modelar un traje compuesto de carne de cerdo.
Paco Medina por su parte, se luce en extremo, plagando el arte interior con un exceso de humor. Muchos de los recuadros no requieren de diálogos para extraernos una risita, y siento que Medina se encuentra totalmente en su elemento ilustrando las aventuras de Deadpool.
El Dr. Feelgood es un psicólogo con un programa de radio que atiende los problemas emocionales del público que le escucha. Ahora el Dr. acaba de recibir la llamada de un ferviente admirador que tiene una duda que le carcome, y básicamente ésta es que, siendo que odia a su jefe pero que adora su trabajo, ¿Debe matar a Deadpool? Es algo que lleva esperando mucho tiempo, pero quizás Bullseye (el radioescucha que hace la llamada) disfruta más con la idea de matar al degenerado-regenerativo, que el hecho concreto de liquidarlo.
Mientras Bullseye se debate, el cuerpo de Deadpool yace inerte en una mesa, esperando turno para ser destajado por un carnicero que piensa desaparecer los restos del mercenario-con-boca. Con una flecha atravesando de lado a lado su cráneo, Deadpool está imposibilitado para levantarse… pero igual lo hace, gracias a su factor curativo. Deadpool comienza alejarse de la carnicería, mientras el destajador se queda impávido y Bullseye grita: “¡Huye hermosa ave, huye!”.
Bullseye convence al carnicero de ir tras Deadpool (o de lo contrario, es seguro que a él si lo mata). Deadpool por su parte, comienza a escuchar nuevas voces en su cabeza. La flecha que atraviesa su cráneo intercepta las ondas de radio, pero Deadpool desconoce su procedencia y cree que es Dios quien le habla.
Mientras Deadpool usa los consejos de la voz de Dios para resolver un poco sus problemas, mata de paso al destajador. Hecho esto (y tras sacarse la flecha), una voz familiar regresa a su mente y se trata de uno de los hemisferios de su cerebro comunicándose, mientras el otro (que sigue dañado por la flecha) sólo dice incoherencias… ¡Bueno! ¡Más incoherencias de lo habitual!
Deadpool se ve atrapado con Bullseye, que repentinamente está decidido a matarlo…o eso parece. Escuchando a su hemisferio dañado, Deadpool decide concretar un sueño de su infancia (y para que no queden dudas, tenemos una escena donde Deadpool nos revive cómo gritó su ferviente deseo en medio de su salón de primaría); ¡Usar una armadura compuesta de carne de cerdo!
Deadpool y Bullseye se enfrascan en un combate mano a mano, cuerpo a cerdo, Bullseye confiesa tener un impacto similar al de Deadpool, con su maestra de primaria (y de paso nos enteramos que lo que quería Bullseye cuando fuera grande, era ser el malo).
Rumbo al final del número, los dos “felices amigos” comienzan a jugar con las herramientas del carnicero, hasta que Deadpool atraviesa el pulmón de Bullseye con un gancho de hierro. ¿Se habrá acabado la feliz amistad? ¿Podrán conciliarse ahora que al parecer uno de los dos está muerto? ¿Cómo conservará fresca su armadura de cerdo el pobre Deadpool? ¿Sabían que en la primaria, yo quería ser artista de rock glam?
Mucha comedia + montón de incoherencias = ¡Un 9 de calificación! Sinceramente, no puedo recomendar este cómic a nadie que esté interesado en una lectura aunque sea, someramente compleja, pero si se quieren reír; ¡No pierdan el tiempo y llévense YA este número! Y otra sugerencia, si disfrutan de esta clase de publicaciones, les recomiendo estar al pendiente de Bad Dog.


