Reseña: Deadpool No.15 (Marvel)
Martes, Septiembre 22 2009 Por: Legion
Escritor: Daniel Way; Arte: Paco Medina
Deadpool hace poco fue un pirata, tras hacerse millonario extorsionando al hombre más poderoso del mundo (Norman Osborn) y su fiel asesino serial Bullseye. Con un montón de dinero, se embarcó en un viaje por el mundo con la intención de hacerse el pirata más famoso de los siete mares y para ello, obligó a su amigo Bob a usar una botarga de perico y hablar como uno, contrató a una contramaestre ciega para que guiara su barca y tiró las municiones al mar para hacer espacio a su preciado oro. ¡Pero la diversión se acabó! En medio de varios conflictos al estilo Deadpool (o sea: ¡Un montón de estupideces que sólo le podrían pasar a Bugs Bunny!), Deadpool encontró que es mucho más satisfactorio ayudar gente que matarla (bueno… a veces), así que ahora está en camino de hacer algo bueno con su vida y unirse a los X-Men. OH MY SWEET LORD!!!
Llegó el momento filosófico a la vida de Deadpool, y siendo que el sujeto es virtualmente inmortal, estamos hablando de que su existencia será una muuuuuuy larga.
Este número pone al personaje en perspectiva, en tanto escritor Daniel Way mezcla una retahíla de escenas cómicas que han caracterizado a esta serie con los conflictos existenciales de Deadpool, quien explora dentro de sí para determinar cuál es el curso que debe tomar su existencia.
La conclusión es una lectura divertida; no tan graciosa y alocada como suele ser, pero sin duda buena, y además con potencial para lanzar al personaje a nuevos y más cómicos retos.
Leer esta serie siempre ha sido más similar a ver un capítulo de los Looney Tunes, que a la típica lectura de superhéroes, y ahí es donde ha radicado su fuerte, logrando ser sumamente hilarante con una variedad de humor negro muy atípica a esta clase de publicaciones. Sin embargo, Daniel Way parece haber juzgado necesario darle a Deadpool su momento de drama y reflexión, el cual funciona en el sentido que el protagonista cobra un nuevo carácter que lo hace más humano, pero se termina desperdiciando siendo que la razón por la que Deadpool es un título demandado, radica en su potencial para hacer reír a carcajada suelta y no en las lágrimas que nos hace rodar… las cuales de alguna forma siempre han estado presentes, pues a pesar de las locuras de Deadpool, invariablemente queda claro que su existencia está cargada de miseria.
Lo que es realmente bueno es ver de vuelta al mexicanísimo Daniel Medina. Este artista sabe hacer memorable cada escena que ilustra dentro de las páginas de Deadpool, y tiene ocurrencias tan divertidas, que comienzo a pensar que el humor en esta historia es uno más gráfico que textual.
Comenzamos nuestra lectura con Deadpool automutilándose mientras sus dos hemisferios cerebrales sostienen una animada discusión respecto a las actividades que puede realizar para matar el aburrimiento, hasta que decide ir a pescar tiburón.
Durante sus delirios, Deadpool entabla una conversación con el tiburón que acribilló, el cual ahora es algo así como su mejor amigo. En la charla el tiburón poco a poco va haciendo razonar a Deadpool al respecto del curso caótico con que ha dirigido su vida. La plática presenta un segmento muy divertido en el que la mismísima Muerte se presenta, haciéndole considerar al comediante escarlata su posición como inmortal. O sea, el sujeto no se va a morir con nada, así que es mejor que se ponga a hacer algo productivo con qué poder entretenerse los próximos milenios que le quedan de vida.
Mientras se encuentra cocinando bajo la luz del astro rey, Deadpool es rescatado por la tripulación de un navío que circunda los mares. En el interior de la nave tratan de ayudarlo a sobreponerse, hasta que es identificado como el individuo que ayudó a los Skrulls a invadir la tierra, por lo que es arrojado fuera de la nave y olvidado en las orillas de San Francisco.
Una vez en San Francisco, Deadpool decide iniciar una nueva vida y mostrarle al mundo quién es por dentro; ¡Usando unos shortsitos apretados y un minitop rosa! Mientras va caminando por la calle, un grupo de mocosos comienza a burlarse de él y cuando consigue pactar consigo mismo la muerte de los insulsos, una pareja que va pasando felicita a Deadpool y le hace saber que es hermoso, por lo que el mercenario con boca decide ir a festejar tomando alcohol.
Seis horas después, y a pesar de todos sus esfuerzos, Deadpool se encuentra rodeado por la policía de San Francisco, tras haber creado una situación con múltiples rehenes. Decepcionado y entristecido, Deadpool está por darse por vencido cuando en la Tv aparece Scott Summers (alias Cíclope) convocando a todos los mutantes a huir a la nueva utopía que el líder de los X-Men ha construido. Deadpool piensa que Cyclops le está hablando a él y por tanto; ¡Decide unirse a los X-Men!
Deadpool No.15 no es el punto cúspide dentro de la actual serie de publicaciones dedicadas a este personaje, pero sin duda es un número agradable. Su consistencia es digna de un 8.0, pero hay que estar atentos a futuros eventos pues el mercenario-con-boca promete tener cambios sustanciosos en el curso de sus aventuras y aunque no estoy muy convencido de que la unión de este sujeto a la actual escuadra de X-Men sea una buena noticia, es una curiosa y tratándose de Deadpool, “curioso” es igual a enajenadamente cómico y divertido.
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