Reseña: Deadpool No.9 (Marvel)
Jueves, Abril 16 2009 Por: Legion
Escritor: Daniel Way; Arte y portada: Paco Medina.
El amor te puede hacer perder la cabeza y si no me creen; ¡Pregúntenselo a Deadpool! Así está la cosa: Deadpool se encuentra en bancarrota y para salir del enredo, piensa extorsionar al hombre más poderoso, sicótico y perverso del mundo. ¿Alguien encuentra un problema con el plan?
Así es como el mercenario-con-boca, el comediante-escarlata o el degenerado-regenerativo, se lanza detrás de Norman Osborn, sólo para toparse con la novedad de que éste, ya mando por su cabeza a los nuevos Thunderbolts. Acorralado y sin salida, Deadpool ha decidido que lo mejor que puede hacer, es enamorarse de la líder del grupo de asesinos. ¿Cómo piensa conquistar su corazón? ¡Apuntándole con un arma de gran calibre a la cabeza! ¡Ese es amor del bueno!
En un cómic cualquiera, los Thunderbolts y su presa combatirían a muerte, hasta que la presa lograra escapar, fuera capturada o llegaran a un extraño entendimiento. En Deadpool una situación de vida o muerte, se transforma en una bizarra historia de amor plagada de granadas, balas y enfermiza comedia.
Si estás familiarizado con Deadpool, ya sabrás que es común que se enamore de la persona equivocada. Gordas que harían ver al difunto Marlon Brando delgado y en forma, heroínas con síndrome de doncella en peligro y otra clase de alimañas retorcidas son el objeto de las fantasías de este personaje. El que en este número, escoja caer a los pies de una hermosa asesina serial, ya a nadie le debe caer de sorpresa.
Lo que sí es sorprendente, es lo bajo que han caído los Thunderbolts. Para ser un grupo especializado en operaciones encubiertas; ¡Son el peor grupo de este tipo, en toda la historia! Deadpool se pasea por las páginas de este número, como le da la gana. Inclusive, toma un aeroplano el cual hace circular por la ciudad con una bandera colgando en la que declara su amor por la líder de los Thunderbolts y estos, no se dan por enterados de que Deadpool tripula la nave, hasta que les empiezan a llover balas.
Así que, a pesar de que esta unión entre Thunderbolts y Deadpool resultó divertida, me temo que deja en muy mala posición al primer cómic. El debut de la nueva serie de Thunderbolts fue bueno, a manos de un escritor de cierta fama como Andy Diggle (el cual está a punto de ver The Losers recreada en la pantalla grande), auguraba una serie llena de conspiraciones y acción cruda, pero tras este encuentro con el comediante escarlata, por más intensa que puedan llegar a ser las historias de los Tbolts; ¿Quién será capaz de olvidar como les patearon el trasero de una forma tan patética?
Parece ser que Deadpool no sólo es un asesino de personajes ficticios, también es capaz de liquidar otras publicaciones.
Paco Medina realiza una labor artística de lo más admirable. Este virtuoso dibujante mexicano, es otro de esos sorprendentes talentos latinoamericanos que está llegando al medio con muchísima fuerza y por mi parte, ya me tiene enganchado.
Deadpool estaba arruinado, para ganar algo de dinero con el que pagar las cervezas, chocolates, el servicio de tv por cable y las costosas armas que suele desperdiciar como si cayeran del cielo, aceptó un trabajo de Nick Fury, que consistía en robarles a los Skrulls, información relativa a las debilidades de su reina.
Una vez terminado el trabajo, la información fue robada por nada más y nada menos que Norman Osborn, quien no solo dejó a Deadpool más pobre que antes, sino que además lo dejó como un tonto. ¡Pero Deadpool no es la clase de persona que guarde rencores! La situación se puede arreglar muy fácilmente con unos cuantos millones, unas balas y otras armas punzocortantes; ustedes saben, “muy racionalmente”.
Así que el mercenario feliz se dirige a arreglar las cosas con su buen amigo, el Duende Verde, cuando este poco comprensivo sujeto decide dejarle caer encima a su grupo de homicidas encubiertos llamados: Thunderbolts.
Los Thunderbolts son también gente muy simpática; si no están poniendo en peligro la vida del presidente o matando gente inocente, a veces juegan cartas. El detalle es que no quieren jugar cartas con Deadpool: ¡Quieren su cabeza!
Deadpool por su parte, está dispuesto a darle todo a la nueva Black Widow, Yelena Belova, la sádica asesina que comanda a los Tbolts. Yelena, que no es indiferente a las atenciones de un caballero que sabe usar un rifle automático, no pierde de vista el objetivo.
Así que, como las cosas están apretadas y el corazón de Deadpool palpitante, el degenerado-regenerativo solicita refuerzos de su buen amigo Taskmaster. Éste es otro mercenario, que en alguna ocasión fue capaz de vencer a todos los Avengers por si sólo (con todo y Captain America, Thor y Vision), además, es una persona tan sensata como para arreglar el curso de la misión jugando piedra, papel o tijera.
Así que Taskmaster toma el lugar de Deadpool y mientras este último distrae a los Tbolts, Taskmaster puede arreglar el asunto de dinero y del corazón con Yelena… cosa que no tiene contento al comediante-escarlata. Yelena detecta el cambio de disfraces y captura a Taskmaster. Con su amigo-rival fuera del camino, ¿Deadpool tendrá una oportunidad para ganarse el corazón de su adorada homicida? ¿Estarán pasando en la tele algún especial de Plaza Sésamo? ¿Por qué las salchichas vienen en paquetes de nueve y el pan para hotdog en paquetes de 12? Una de estas dudas, encontrará respuesta en el próximo número de Tbolts.
Reí y mucho, a pesar de que la secuencia de esta edición no es nada novedosa. Un 8.5 para este número de Deadpool, que me hizo revolcarme en el piso y mi más sincera recomendación a los amantes del humor negro.


