Reseña: Demo No.1 (DC Comics/Vertigo)
Martes, Febrero 16 2010 Por: Legion
Escritor: Brian Wood; Arte y portada: Becky Cloonan.
En el 2004 acabó de publicarse el primer volumen de Demo, una serie que causó sensación en aquel entonces y que inclusive, fue nominada a dos premios Eisner en las categorías “mejor publicación limitada” y “mejor historia individual del año”. Ahora, finalmente ha regresado esta tan esperada colección, nuevamente escrita por el afamado Brian Word, quien retorna a temas donde entre lo sobrenatural y los súper poderes, lo que importa son las emociones humanas.
Este primer ejemplar del segundo volumen de Demo nos narra la historia de una chica que tiene visiones de la muerte de una completa extraña en un lugar indeterminado del mundo. El final es bastante anticipable, pero el interés en esta lectura no radica en el destino, sino en lo que acontece en el transcurso. La protagonista de la trama no es un personaje carismático o complejo, sino una mujer que vive un dilema ético; ¿es ella responsable de la vida de una extraña? Esta duda carcome a Joan (la heroína de esta edición) y es este conflicto el que hace la lectura de esta entrega una experiencia única.
Aunque no tan espectacular como muchas de las ediciones anteriores de Demo, la presente cumplió con el fin de ser una lectura envolvente con un tono de thriller psicológico y una increíble descripción de las emociones humanas por parte del escritor. Wood es un maestro a la hora de describir situaciones que generen una inmensa empatía al lector, así que conforme se va avanzando en la lectura es inevitable sentirse atrapado en el enramado de complejos pensamientos por los que Joan se ve asaltada. La tensión y las varias noches que lleva sin dormir Joan son situaciones que saltan de las páginas de la lectura y las puedes sentir sobre tus propios hombros como espectador por lo bien descritas que están.
La experiencia pudo haber sido mucho más completa si Brian Wood no hubiera descuidado algunos detalles. Joan renuncia a cuestiones muy importantes en su vida con tal de cumplir su objetivo, y aunque no hay duda de que la protagonista hace un sacrificio difícil, los lectores nunca sabemos qué tan delicado es éste pues nunca tenemos una descripción de la importancia que sostenían para Joan estos asuntos.
Al final está la aportación de la artista Becky Cloonan, con quien tengo un problema similar al que sufro con Jonathan Luna; ¡Difícilmente puedo ver su trabajo! Hay unas magníficas representaciones de los impulsos de los personajes reflejados en sus rostros y el trabajo ilustrando la arquitectura de distintos edificaciones barrocos es muy llamativo, pero en general la anatomía difusa y extraña de las creaciones de Cloonan no son nada de mi agrado.
La historia comienza con Joan sentada en su sala tras nueve noches seguidas de no poder conciliar el sueño. Esto se debe a que ha tenido un sueño particularmente aterrador cada una de estas últimas noches, en el que una joven que Joan no alcanza a ver el rostro se suicida o es asesinada.
El tema tiene obsesionada a Joan, quien repite la escena en su mente una y otra vez en busca de pistas, hasta que sentada en su trabajo encuentra una postal de la catedral de San Pablo, donde sin lugar a dudas es que sucede la tragedia.
Joan renuncia a su trabajo y rompe con su novio comprando un boleto de avión con su tarjeta de crédito, que sobresatura para pagar el pasaje. En el viaje recuerda la broma de su novio, en la que éste le menciona que sus sueños se pueden deber a poderes precognitivos y Joan está segura que eso es lo que está pasando, pues es la única explicación que hay a lo que experimenta. ¿De qué otra forma podría ser el sueño tan real? ¿Cómo sería posible que pudiera sentir los objetos del sueño en su mano y el vértigo en su estómago? Joan está convencida de que una extraña está en peligro y sea que la conozca o no, su deber es salvarla.
Joan llega a la Catedral e inmediatamente los aromas, la iluminación y otros detalles empiezan a parecerle familiares. Mientras se quita una de las zapatillas, reconoce a una joven que comienza a subir las escaleras y se decide a seguirla. El ascenso es pesado, Joan se encuentra aterrada y sin poder respirar tratando de alcanzar a la dama que sabe está por perder su vida.
Terminando de subir las escaleras Joan no encuentra a nadie, la única mujer presente es ella misma y es ahí cuando todo cobra sentido; Joan no es precognitiva, no soñó con la muerte de una extraña, Joan vio su propia muerte y se encargó de hacerla real. Sin más, Joan se lanza para ser salvada en última instancia por uno de los guardias de seguridad de la Catedral, que mientras la sostiene, ésta finalmente ha logrado dormirse.
Este primer número del segundo volumen de Demo quizás no es tan impactante como los anteriores, pero sigue siendo bueno y sigue teniendo esa sensación única que Brian Wood le supo imprimir a esta lectura. Mi nota es un 8.5 de lo que estoy seguro, serán calificaciones más altas en números posteriores.
Reseñas relacionadas:
Local No.12
Northlanders No.19
Northlanders No.16
Northlanders No.10
Northlanders No.7
Northlanders No.6
Northlanders No.5
Northlanders No.4


