Reseña: Final Crisis No.7 (DC comics)
Martes, Febrero 17 2009 Por: Legion
Escritor: Grant Morrison; Arte: Doug Mahnke; Portada: J.G Jones.
Darkseid está muriendo, gracias a la herida provocada por Batman, pero en su caída se está llevando a la Tierra entera a un abismo, donde un mal superior espera. Es la última batalla de los héroes contra las fuerzas de Darkseid, la unión de los súper hombres de 52 tierras, la alianza definitiva entre Luthor y Superman, la muerte de dos héroes clásicos de la compañía y más, mucho más en un evento que seguramente no es lo que los lectores esperaban, pero no por ello uno malo.
Creo que cuando Morrison recibió el proyecto consideró la enormidad de la tarea que le asignaban. Se trataba de la “Crisis Final”: tenía que ser la más emocionante, la que requiriera más sacrificios, la que tuviera los momentos más dramáticos y en general, la que superara toda crisis que le antecedieron.
Ante semejante labor el escritor decidió aplicar una técnica que estoy seguro, será el motivo de que la mayor parte de los lectores secreten mucha bilis; Morrison dejó gran parte de los acontecimientos a la imaginación y ese es uno de los detalles que hacen de Final Crisis No.7 una lectura tan complicada.
Para este último número, había demasiados temas que concluir, demasiadas escenas que presentar y bueno, sólo 35 páginas para hacerlo. Como les comento, Morrison decidió dejar muchas cosas a la imaginación, pero hubo otras tantas que se nota, simplemente no tuvo el espacio requerido para plasmarlas. Caso específico, el peligro final; ¡No parpadees! Puede que ni siquiera te enteres de que había un mal mayor que Darkseid si lo haces.
Aunado a este colosal problema tenemos el estilo del escritor para relatar el final de su serie. Es una narrativa a destiempo, donde no sabes si los héroes te están hablando de lo que pasó, una vez terminado todo el peligro, o después de que Darkseid ha caído y mientras la Tierra se sumerge en el abismo, o qué.
Con estos dos defectos ya tendríamos suficiente, ¿no? ¡Pues hay más! Como siempre, están los dos millones y medio de personajes en escena que si no sabes quién es quién, te va a resultar un poco más complicado entender qué pasa. Otro de los crímenes usuales en este cómic se repite de la peor forma y es que, aquellos que no leyeron los dos números de Superman: Beyond, simplemente no van a entender qué diablos pasa en el final.
Un error más que estaba olvidando mencionar; ¿De qué sirvió Libra? Desde el principio de Final Crisis fue un villano con un papel central en la trama, pero una vez llegado el número 3 de la serie fue perdiendo importancia y al final, no se dejan ver ni sus luces. Así que después de sus apariciones en Justice League, del especial Final Crisis: Secret Files y otras referencias dedicadas a resaltar la importancia del clérigo del dios de la maldad, Libra resultó ser tan importante para el curso de esta historia, como Jimmy Olsen o el mayordomo Alfred… que creo que inclusive el último nunca apareció involucrado directamente en esta historia.
Me parece que con eso he descrito los defectos principales del último número de Final Crisis y después de releerlos y enfatizar debidamente su gravedad, no los culpo si basados en este escrito consideran Final Crisis no. 7 un desperdicio de dinero, mas la idea de esta reseña es ser objetiva y dar los elementos suficientes para que ustedes califiquen la publicación, así que pasemos a hablar de lo bueno que hay en la lectura que nos ocupa.
Es innegable que pocas publicaciones llegan a alcanzar una escala tan épica y dramática como ésta. Recalco las deficiencias de la serie de la manera en que lo hago, porque si decides acercarte a ella, debe ser con la convicción de que no vas a leer tu típica historia de superhéroes donde los buenos le pegan a los malos en una increíble batalla de 22 páginas con un final que puedes anticipar desde el principio de la trama. En Final Crisis pasan muchas, muchas cosas y lo mejor fue que cumplió con ser un evento bastante significativo.
Realmente no importa si Batman o Martian Manhunter murieron en este cómic, si Flash regresó o si los New Gods tienen una nueva imagen, lo que ha hecho tan especial este crossover es la narrativa de Morrison tan rica en elementos. No sólo llenó su historia con toda clase de referencias a personajes y temas olvidados dentro del universo DC, dedicados a extraer una sonrisa de aquellos quienes todavía los recuerdan, son las analogías contenidas dentro de la trama, las repercusiones para el universo DC que han quedado en el aire y lo interesante que puede ser un evento de este tipo cuando un escritor pretende entregar una lectura que no sea simplemente vendible y sin “chiste” como Civil War o Secret Invasion.
Hay muchos méritos más que remarcar. Los New Gods de Jack Kirby tienen que ser algunos de los mejores personajes vistos en la historia del cómic, sin embargo, nadie ha sabido retratar a estas deidades después de que Kirby los abandonara en la década de los 80. ¿Cuál fue la solución de Morrison ante tal conflicto? Adaptar estos personajes clásicos a su estilo, de manera tal que pudieran ser agradables para las nuevas generaciones de lectores que los desconocen, y en ese sentido, tuvo mucho éxito, como bien menciona Herodes, Darkseid hasta da miedo…
Ese es un gran mérito, rescatar a personajes tan icónicos del anonimato y darles de nuevo un papel estelar es un logro que sólo puede ser alcanzado por un escritor de la talla de Morrison.
Finalmente queda hablar del arte. En dicho sentido, Final Crisis sufrió de la falta de un dibujante fijo, con tiempo suficiente para realizar toda la labor requerida. J.G Jones comenzó el proyecto, en posterior se le unió Carlos Pacheco y en este último número, Manhke realizó el trabajo. Los tres son fantásticos artistas individualmente, pero ante una misión tan atareada, todos terminaron fallando y en esta ocasión fue turno de Manhke para entregar escenas que no están al nivel de calidad al que tiene acostumbrados a los lectores.
Creo, de hecho, que fue ésta una labor peor que aquella que llegué a ver a comienzos de la carrera de este artista, de regreso en los días en los que trabajaba en JLA. Se reconoce la calidad de un dibujante como Manhke, en el hecho de que a pesar de que fue su peor entrega, resultó bastante buena o al menos lo suficientemente agradable como para que no afectara a la lectura. De hecho, aparte de la falta de tiempo para realizar sus trazos, siento que lo que afecto Final Crisis No.7, fue la serie de escenas tan confusas que requería Morrison para el fin de la saga y de alguna forma, Manhke supo encontrar cierta coherencia en las demandas del escritor, por lo que yo ya quedo muy agradecido en tal respecto.
Comenzamos el último capítulo de la serie con Renee Montoya reclutando a las fuerzas de los 52 Supermans que existen en los distintos mundos del multiverso, esto con el fin de juntar al ejército de súper hombres más poderoso que ha visto jamás la creación entera.
En la Watchtower de la Justice League, los pocos seres vivos restantes afrontan los últimos momentos del universo, mientras todo a su alrededor se desmorona absorbido por la nada. Hacemos un salto de escena un par de páginas después de presenciar el último bastión de la humanidad, para comenzar el combate final entre Superman y Darkseid, este último herido de muerte, mas aún en pie.
Superman no puede evitar el control de Darkseid sobre la mayor parte de la humanidad y esta analogía es una de las claves de la saga, “la maldad está en todos”. Siendo así, y antes de que Superman pueda contemplar otro curso de acción, Barry y Wally (dos generaciones de Flash), aparecen perseguidos por el dios de la muerte, The Black Racer. Los corredores logran engañar a la muerte una vez más y la guían hasta Darkseid, quien perece en lugar de ambos.
Con la muerte de Darkseid, la realidad se desmorona y el fin de las 52 tierras se aproxima. A partir de dicho momento, la lectura sufre de vertiginosos cambios de escena, donde se nos relatan los últimos momentos de lucha en la Tierra y la construcción de la máquina milagrosa, que Superman presenció en el número anterior. Vemos entrar en acción a los nuevos O.M.A.C., la lucha de los héroes llamados Atom, el final de los combatientes que estaban atrapados en el satélite de la Justice League, los últimos momentos del Super Young Team y la muerte de Hawkman y Hawkgirl… dos personajes que se caracterizan por resucitar constantemente con recuerdos de sus vidas anteriores, pero en fin, eso es arena de otro costal.
Tenemos más escenas vertiginosas y apretadas. La alianza entre Luthor y Superman para combatir a las tropas restantes de Luthor, el combate final de los héroes de la Tierra-0 (el mundo donde se llevan a cabo las aventuras regulares en el universo DC) y la liberación de los efectos de la ecuación de la anti-vida, que sigue atormentando a casi toda la humanidad, a manos de Wonder-Woman.
Llegando al final de la trama, la máquina es construida, la Watchtower cae en el abismo y ahí espera el mayor de los peligros, el monitor llamado Mandrakk. Éste es una entidad vampírica que se sustenta del Bleed, la fuerza cósmica en la que los 52 universos existen suspendidos.
La criatura se encuentra acompañada de Ultraman, la versión de Superman en Tierra 3 que se caracteriza por ser su alter ego maligno, en un mundo donde la injusticia siempre vence. Superman realiza su deseo frente a la milagrosa máquina y así es como el monitor Nix Uotan, aparece con los ejércitos celestiales, la armada conformada por las 52 versiones restantes de Superman, los Green Lantern Corps y por si a alguien no le quedaba claro que se trata del ejército más poderoso en la historia del comic, aparece el Zoo Crew, un grupo de animalitos con súper poderes (cómo no sonreír con esta clase de escenas).
No queda más qué describir, salvo que al final de la saga vemos la muerte de Anthro, el primer Cro-Magnon, que ahora es un viejo llegando al final de sus días tras haber llevado a la humanidad el secreto del fuego. Mientras reposa en su lecho de muerte, un vistoso cinturón amarillo es depositado sobre su cuerpo y una silueta muy familiar comienza a grabar sobre la pintura rupestre la conocida imagen del murciélago.
Mi calificación final para toda la serie sería un 7.5. Aunque extremadamente confusa, al menos nunca pecó de ser aburrida y las últimas páginas de la presente edición son tan emblemáticas, que harán que muchos coleccionistas se arranquen los ojos con las manos de la emoción. Quedaron muchas cosas al aire, sin duda se presentarán ciertos cambios en el curso de acontecimientos del universo DC, pero pueden estar seguros que no habrá ninguno realmente contundente.
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