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Reseña: Punisher No.1 (Marvel/MAX)

Lunes, Noviembre 30 2009 Por: Legion

Portada Portada Punisher Max # 1

Escritor: Jason Aaron; Arte: Steve Dillon; Portada(s): Dave Johnson y Steve Dillon.

El escritor Garth Ennis le dio a Marvel Comics una de sus mejores publicaciones el día en que se decidió a realizar una serie llamada Punisher MAX. MAX es la línea de corte “adulto” en Marvel Comics, donde Garth Ennis tuvo una total libertad para hacer cuanto quisiera con el personaje y el resultado fue un Punisher más sociopático en un mundo sin superhéroes. Ahora, después de que el escritor abandonara su exitosa saga, Punisher MAX ha sido retomado por el escritor Jason Aaron, quien al parecer está sabiendo darle una estupenda continuidad a la publicación.

Punisher ha logrado lo que el gobierno nortemaericano no ha podido en décadas y tiene acorralado al hampa; sociedad que tras haberle arrebatado las razones que el sicótico vigilante tenía para vivir, ahora se dedica a quitarle a la mafia su poder, dinero y vidas. En una desesperada jugarreta, los líderes de las familias que mueven el crimen organizado se han reunido para idear una estratagema que ponga fin a la carrera del más exitoso asesino serial que ha existido, y dicho plan involucra a un hombre llamado Wilson Fisk.

Garth Ennis es reconocido por muchas cosas, como publicaciones de excelente calidad universalmente reconocidas, entre las que están The Preacher y Hitman. Este notorio escritor irlandés tiene un estilo particular que consiste en hacer cuanto escribe, hiper violento. Piensa en una película de Quentin Tarantino, ahora imagínate que Tarantino pierde la cordura, se mete una generosa dosis de narcóticos que le provocan alucinaciones sicóticas y échale cuatro veces más litros de sangre a la producción; el resultado todavía sería más ligero que lo que suele escribir Ennis.

Portada Alterna Punisher Max No. 1

Así que por esas razones Ennis, reconozco, me llega a cansar. Sin embargo, su trabajo en Punisher fue tan absolutamente estupendo que no hubo un momento de la lectura en que me aburriera, y ahora Jason Aaron ha tomado la batuta.

Primero que nada, Jason Aaron nos recuerda que Frank Castle (alias: Punisher) es un absoluto hijo de $%&#. Apenas llevas un par de páginas tras abrir el cómic y ya te encuentras inmerso en un desagradable proceso de tortura, en el que Frank Castle hace uso de sus amplias facultades conversacionales que incluyen: sal, escarpelo y serrucho.

Sin embargo, la estrella del show es Wilson Fisk, sujeto que en el clásico universo Marvel es conocido como el Kingpin, el rey absoluto del mundo criminal y la pesadilla de gente como Daredevil o Spider-Man. En esta publicación, Fisk no es más que un guarura al servicio de un mafioso de alcurnia, que repentinamente es parte de un elaborado plan por engañar al Punisher haciéndole creer que hay un “jefe de jefes”, entre el hampa.

Wilson Fisk no tiene una inmensa gama de diálogos, pero los pocos que recibe cuentan con mucho peso. Es un sujeto que habla justo cuando debe y cada palabra lleva consigo una gran caracterización.

De ahí en fuera tienes todo lo que cabe esperar de esta publicación. ¿Violencia? ¡Oh sí! ¡Sobra! ¿Un ambiente desagradable y opresivo? Sure! ¡Hay hasta para llevar a casa con papas fritas y refresco grande! ¿Humor negro? ¡La mermelada en la que se embarra este pedazo de pastel!

Realmente los puntos en contra de esta historia sólo pueden ser dos. El primero es que Frank Castle tiene una aparición muy corta, de manera que queda claro que no es la estrella de esta edición. En segundo término, para tanta violencia, conspiraciones y otros temas así de “agradables”, realmente no sucede mucho que no sea puro morbo.

Afortunadamente todo eso no lo notarás inmediatamente gracias al trabajo artístico de Steve Dillon. Viejo colaborador de Ennis, quien lo ha acompañado en las series que han hecho del irlandés un tipo tan famoso por estos días, Dillon no pierde el paso y muestra todas las características que le han dado fama. Con gran habilidad para ambientar escenas, reflejar las emociones de los personajes que dibuja y laborar cuadros verdaderamente violentos y hasta con un toque cómico, Dillon es siempre la opción correcta cuando se trata de elegir un colaborador para realizar un cómic como éste.

Al principio de la lectura, Frank Castle tortura a un hombre pretendiendo extraer información sobre una reunión que celebran los líderes de las diferentes familias del hampa en New York. Mientras Castle se sirve de la sal, las pinzas, el serrucho y escarpelo, los representantes del crimen organizado discuten el plan de acción a seguir ante la brutal embestida de Castle que ha frenado sus operaciones, robado su dinero y liquidado sus vidas.

Rigoletto es el capo que organiza la reunión y expone el estado crítico en que se encuentran todas las familias, acorraladas por un psicópata que no pueden exterminar y no piensa frenar sus planes por matarlos a todos. El resto de las familias considera que Rigoletto está tramando hacerse con el control del crimen organizado en la ciudad, idea que se refuerza cuando Rigoletto plantea la posibilidad de que entre todos creen un capo de capos ficticio, que sirva de carnada para atraer a Castle fuera de su escondite.

Los ánimos se caldean y la vida de Rigoletto se ve amenazada, momento en que Wilson Fisk (el guarura de Rigoletto) sale a la luz, toma al agresor de su jefe por la cabeza y la exprime, hasta que salen volando los ojos del sujeto fuera de sus órbitas.

Por su parte, Punisher asesinó al sujeto que estaba torturando tras enterase de la reunión y se dirige hacia la locación donde ésta se celebra. Todo mundo sale huyendo y al final del día, cuando Wilson Fisk se encuentra reunido con su familia, recibe una llamada de su jefe, quien le aclara que la operación Kingpin ha sido aceptada por los líderes de la mafia que tras el más reciente atentado a sus vidas, han reconsiderado y aceptado la propuesta.

Si quieres saber si éste es un cómic bueno o no, te debes preguntar a ti mismo qué tanto te gusta la labor pasada de Garth Ennis. Aaron le ha puesto de lo suyo, pero sin duda está siguiendo los pasos que marcó Ennis y lo hace bien, ya habiendo mostrado su habilidad para historias enfocadas en un mundo violento y plagado por el crimen en su muy reconocida publicación titulada Scalped. Yo me he quedado muy sorprendido con esta primera entrega, que aunque admito que no es nada realmente alucinante, es buena; contrario al chasco que me llevé con Dark Reign The List. Punisher, donde el afamado vigilante fue despedazado por Dark Wolverine y transformado en el monstruo de Frankestein con pistolas (¿no es eso estúpido?). Mi calificación es un 8.5.

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