Reseña: Secret Six No.7 (DC comics)
Jueves, Marzo 19 2009 Por: Legion
Escritora: Gail Simone; Arte y portada: Nicola Scott.
Seis criminales, un objetivo; entregar a un misterioso postor una súper heroína atrapada tras las rejas y una carta cuyo dueño, tiene un pase gratis fuera del infierno. ¿Resultado? ¡El baño de sangre del año!
Si hay un cómic esta semana la mitad de bueno de lo que fue la conclusión de la primera historia de Gail Simone en Secret Six, ¡me arranco cada cabello de mi cabeza con pinzas para depilar! En siete números han sobrado las traiciones, los giros inesperados, las sorpresas brutales y violencia, en una serie dedicada a los personajes que representan la otra cara de la moneda; Los villanos. ¡Hurra por los chicos malos!
Simone es LA escritora. De todas sus andadas con los moralmente tachables Secret Six, ésta ha sido la más divertida. Hay muchos momentos simplemente brillantes en este cómic, desde las traiciones que se suscitan cada dos páginas, hasta el montón de sangre que baña casi todos los recuadros.
Prácticamente todos los malos malosos de tercera y algún que otro criminal respetable quiere la “maldita” carta. Ver tantas caras conocidas y algunas otras familiares matarse (como en: “¡EN SERIO MATARSE”!) por el artículo, es un momento único.
Pero lo mejor fue Bane. Simone le ha dado al universo DC un par de personajes sumamente divertidos en este cómic, desde Junior (la realmente aterradora hermana de Ragdoll), hasta la nueva adición al equipo; pero nada como Bane.
Éste ya viejo enemigo de Batman, culpable de romperle la espalda al héroe y dejarlo inválido por un buen tiempo, sufre una desgracia mayúscula tras otra. Hemos visto a un Bane adicto a los efectos de la droga llamada Venom, llegar a una total psicosis, salir de su adicción y volverse un ser humano más integro. En este número se cierra el círculo y Bane se ve obligado a recaer en su adicción.
Personalmente, adoraba el que el personaje dejara atrás los efectos del Venom para restablecerse como individuo, pero presenciar la caída a la que se ve obligado por sus principios morales, fue un momento tan trágico e interesante, que sinceramente, sólo por esa sencilla razón vale la pena adquirir este cómic. Fue un momento muy emocional y… brutal, sumamente brutal…
Y luego tenemos a Nicola Scott (Birds of Prey, Angel Spotlight: Illiara, Star Wars: Empire). De todos los artistas que han trabajado con Simone, Scott es la que le saca el mejor partido a las ideas de la escritora. Al principio de la publicación, hay varios recuadros que nos muestran el “feliz” viaje de los Secrets Six mientras se dirigen a Gotham. Scott ejecuta escenas con montón de acción rápida, que nos recalca que tan brutales y decididos son estos personajes, a pesar de encontrarse en un aprieto que los supera tanto numéricamente como estratégicamente.
Hay tanta acción y tan bien ilustrada, que los amantes de la adrenalina podrán escuchar sus latidos mientras cambian de página. Incluso las escenas “cómicas” (créanme, el sentido de humor de Simone, no es lo que cualquiera podría llamar “gracioso” y sí más bien, “espantoso”), son logradas por Nicola Scott con un lujo de detalle y una maestría tal, que simplemente asombra con la calidad de sus imágenes.
Hay tres detalles malos respecto a la labor de la artista. El primero fue que los trazos llegan a tornarse borrosas. El segundo es que hay demasiado caos como para seguir algunas de las secuencias de combate con claridad y el tercero es que la dibujante, parece olvidar algunos detalles suscitados en la trama, incluyendo el que algunos recuadros antes del final del número, un personaje pierde tres dedos de su mano derecha, para mágicamente aparecer con su mano completa en momentos posteriores. Estos tres detalles, me evitan comentar que la labor de Nicola Scott es perfecta, pero poniéndole en perspectiva; ¿Quién entrega tanta calidad en su arte como está virtuosa dibujante?
Simone también peca de cometer un par de faltas, pero su caracterización de cada uno de los villanos en escena es tan buena, que es fácil olvidarlos.
En el número pasado, el pistolero llamado Deadshoot secuestro a la rehén de los Secret Six, al convaleciente Bane y la carta que todo mundo quiere. Los miembros restantes del siniestro grupo de mercenarios, se lanzan detrás de Lawton y los “bienes” que les robo, iniciando una loca carrera donde muchos otros criminales se interponen.
Tarantula (la heroína secuestrada), intuye que Lawton (Deadshoot) está tratando de salvarle la vida a sus compañeros, tomando el premio y el peligro que supone con él. En Gotham City (el punto de entrega), el “comité de bienvenida” se prepara; Hunttres ha reunido a algunos elementos de las Birds of Prey para arrebatar a los villanos su cargamento, Mad Hatter (el Sombrerero Loco) ha puesto precio por la cabeza de los Secret Six y está dispuesto a todo por verlos envueltos en bolsas plásticas de color negro y Jr (le hermanita menor de Ragdoll), sólo quiere su carta y matar con sus propias manos a Tarantula. Muchos otros villanos del universo DC están presentes, algunos para cobrar la recompensa y otros para atesorar la carta.
Y así es como el infierno estalla; Los Secret Six pelean un combate contra prácticamente todo el mundo y todos los involucrados, juegan a matar.
Ante la desigual crisis, Bane presencia como su amada Scandal (la hija homosexual de Vandal Savage, que se ha vuelto la “hija adoptiva” de Bane), está por ser liquidada. Tras triunfar en su lucha contra la adicción a la sustancia llamada Venom, Bane decide ingerirla de nuevo y como consecuencia, muchos de los combatientes se ven forzados a enfrentar a una mole desquiciada que se dedica a romperle la espalda a todos los presentes. Bane se entrega por completo entre los efectos de Venom y los Secret Six, pierden a su compañero, debido al estado psicótico en que se encuentra.
Jr aparece para cobrar el premio, mutilando los dedos de su hermano mayor en el proceso. La desquiciada criatura es distraída por Tarantula, la cual se sacrifica para acabar con ésta. La carta se encontraba en posesión de la heroína y cuando todo mundo se empieza a retirar, Mad Hatter aparece para ajustar cuentas.
El diminuto enemigo de Batman representa una amenaza más peligrosa que Jr., gracias a su habilidad para controlar mentes, pero pierde el encuentro en el momento en que Ragdoll lanza el sombrero de éste, desde el puente donde se celebró el combate. El día termina para los Secret Six, pero la carta, sigue en posesión de uno de ellos.
Gail Simone despegó con un arco argumental gigantesco, que parecía imposible de ser concretado en sólo siete números. No solamente logró concluirlo con éxito, sino que lo hizo de una forma espectacular.
Si todos y cada uno de los cómics de superhéroes gozaran de esta intensidad, la industria no sufriría las bajas que suele tener que afrontar. Lamentablemente no es el caso, lo cual hace todavía más agradable Secret Six; un título en que la adrenalina sobra, se desarrolla con inteligencia y los protagonistas son magistralmente logrados, con algunos de los mejores diálogos en el mundo de los superhéroes. Una de las mejores recomendaciones que pueda señalarles al respecto del género.


