Reseña: Superman World Of New Krypton No.9 (DC Comics)
Viernes, Noviembre 20 2009 Por: Legion
Escritor (es): Greg Rucka y James Robinson; Arte: Pete Woods; Portada Gary Frank.
Hace casi un año escribí una reseña sobre el primer número de Superman: The World of New Krypton, y para resumir una larga historia, destrocé ese cómic con un montón de saña y mucho placer. Pasado el tiempo un bicho llamado consciencia me picó y bueno, decidí hacer justicia a esta serie y volver a hablar de ella.
¡Los Kriptonianos llegaron ya! Después de que el mundo de Kandor regresase a sus debidas dimensiones, los kriptonianos que lo habitaban han creado su propio planeta, que ocupa la misma órbita que el paneta Tierra. Superman, buscando evitar un conflicto entre su mundo natal y su planeta adoptivo, se ha unido a los kriptonianos en su nueva sociedad y en el proceso ha vivido una serie de conflictos que no sólo amenazan con destruir su nueva civilización, sino que lentamente han atraído otras culturas interplanetarias a una serie de conflictos que incluyen sabotajes, guerras intergalácticas, traiciones, levantamientos civiles y muchos más problemas. Ahora Superman debe lidiar con todas estas crisis que se han generado, mas aparte, ocuparse de un devastador giro inesperado que se suscita al final de esta edición.
¡Maldición! Odio cuando me equivoco, pero debo reconocer que este cómic no ha resultado tan malo como había anticipado y ha gozado de sus buenos momentos muy a pesar de que James Robinson coopera como escritor. ¿Cómo es eso posible? Bueno, Greg Rucka es un tipo muy ducho y trabaja aquí, así que eso me explica en parte lo que sucede, además de que James Robinson no siempre nos ha hecho llorar a los lectores con tramas como la de Justice League Cry For Justice, sino que ocasionalmente nos ha deslumbrado con títulos verdaderamente emblemáticos como Golden Age y Starman.
Lamentablemente escogí la peor edición de la serie para señalar sus cualidades, no obstante hay cosas buenas de qué hablar en el número 9 de Word of New Krypton.
Una de las virtudes de la publicación se centra en el desarrollo de los personajes. Unos meses atrás Rucka y Robinson llenaron las páginas de World of New Krypton con cientos de personajes desconocidos o casi carentes de popularidad (como Alura, Asha Del-Nar o Tyr-Van) y hoy en día cada uno de ellos tiene una voz única y distintiva. Inclusive me atrevería a decir que hay un par que merecen mucha más atención de la que tienen, como Non, que ha sido un enemigo de Superman durante muchas décadas y es prácticamente un completo extraño para aquellos que no siguen las aventuras de Superman.
El villano central de la serie es el General Zod, y muy a pesar de que sabemos que el sujeto es más malo que la leche en polvo y está destinado a cometer algún acto monstruoso que justifique la desconfianza que siente Superman hacia éste, ha tenido un excelente papel en el cómic y su personalidad bipolar lo hace uno de esos malosos con los que te puedes identificar e inclusive llegar a justificar, como Magneto, que de corazón no es un ser realmente malo.
El último punto a favor es el constante flujo con que se mantiene la lectura. Aquí tenemos una crisis tras otra y cada una va aportando material al cuadro general con que navega la saga. Por ejemplo, en Nuevo Kriptón la sociedad se divide en gremios que determinan el status social de cada uno de sus integrantes, siendo el más pobre el “Gremio de los Trabajadores”.
Al comienzo de esta colección, miembros de dicho gremio se revelaron exigiendo igualdad y desde entonces han aportado a la lectura elementos que la han ido convirtiendo en un monstruo más y más grande e interesante, puesto que la trama jala más desarrollo de otros conflictos, como la visión que tienen los demás pobladores del universo DC de el Nuevo Kriptón o los planes secretos del General Zod. La suma de todos estos conflictos es igual a un bonche de problemas divertidos que además, hacen paralelismo a crisis políticas actuales que si bien no están adecuadamente representadas y son muy simplistas, al menos este lector agradece el intento.
Tras hablar de los puntos a favor nos queda hablar de aquellos en contra, que tenemos bastantes. Salvo todo el barullo que se arma con todas las broncas que traen los pobladores de New Krypton, realmente edición a edición no pasa nada catastrófico o climático que capture la atención del lector y nos fuerce a continuar enganchados al cómic; por el contrario, todos los problemas se mantienen ahí presentes y parece que los escritores pretenden usar cada uno de ellos rumbo al final de la saga. Eso no es precisamente malo, pero es fácil perder el hilo de qué sucede y peor aún, son tantos conflictos (una enfermedad misteriosa que está consumiendo al los kriptonianos, los roces existentes con Thanagar, los saturnianos y los Green Lantern Corps, el conflicto entre gremios, las disputas políticas, la terraformación del planeta, un posible triángulo amoroso, los planes de Zod, etc.) que veo muy difícil que al término de World of New Krypton veamos una resolución de todos y cada uno de ellos.
Tomando en cuenta el detalle que se le dedica a los personajes de trasfondo y lo interesantes que pueden resultar algunos, la mayoría son simplemente sujetos aburridos que lo mismo da que mueran, desaparezcan o terminen exiliados a la isla de los extra. La acción es muy rápida y clandestina, mientras que la más mínima discusión puede extenderse varias páginas sin un sentido aparente, como vemos en esta entrega cuando Jemm (el monarca de la gente de Saturno) discute un conflicto diplomático con los líderes de Kriptón durante varias páginas sin llegar a absolutamente nada.
Pero el que un título nos haga perder nuestro tiempo con cuestiones sin sentido puede llegar a ser perdonable; después de todo, la mitad de los cómics que hay por estos días en el mercado pecan de cometer el mismo crimen. Lo que definitivamente demerita a esta colección es que falla en capturar un momento muy importante en la carrera de Superman y en el fondo, me deja un sabor de boca vacío donde francamente no veo cómo todos estos cambios que se han presentado en la vida del hombre de acero (y que recibo a buen modo pues han sido interesantes), se puedan mantener. Casi puedo apostar a que de aquí a dos años, nada de lo que pasó en esta lectura tendrá importancia, pero como eso no puedo asegurarlo de momento, me atengo a lo ya dicho: se necesita recalcar que lo que pasa en las páginas de New Krypton es vital por alguna razón; ¡La que quieran!
Hace falta hacer mención al arte, que me es totalmente indiferente. Si bien Pete Woods no es ni de lejos un mal artista, tampoco realiza algo que me haga revolcarme en mi asiento cargado de emoción.
Empezamos la historia con Superman y Dae (la comandante suprema de una raza llamada Thanagarians, que son de la misma especie que Hawkman) enfrentando a Jemm, señor de los seres que habitan Saturno y son parientes del Martian Manhunter (qué complicado puede ser el universo DC, ¿no?). Los kriptonianos significan una nueva amenaza tanto para la gente de Thanagar, como para los habitantes de Saturno y tras de que Kriptón forjara un pacto provisional con Thanagar, Jemm busca hacer escuchar las voces de sus seguidores en el concilio de Kriptón, que ha llegado como civilización al sistema solar sin reconocer a sus vecinos de Saturno.
La batalla es muy caótica, pero concluye rápidamente con Jemm advirtiendo a los kriptonianos que estarán siendo vigilados, que es exactamente la misma amenaza que refiere Dae por parte de la gente de Thanagar.
Tras haber escuchado las amenazas, Kal-El vuelve a las salas de Kandor (o la nueva Kriptón, como prefieran llamarle) para sumergirse en las políticas que se comen al planeta. El gremio de artistas acusa al de guerreros de estar actuando de una manera sobre espartana y provocar conflictos de a gratis con otras civilizaciones. Queda claro que Kriptón está tomando una aproximación demasiado imperialista para su propio bien, pero la clase gobernante está muy ciega como para reconocerlo.
Asha Del-Nar (la subcomandante que sirve personalmente a Kal-El) sorprende a Red Shard (la unidad privada del comandante Kal-El) hablando de manera indiscreta respecto a su superior, por lo que les castiga no sin que antes quede al aire el hecho de que ella está enamorada de Superman.
El gremio de los trabajadores continúa sufriendo pérdidas a causa de la enfermedad que se está dispersando por entre sus filas. Para terminar, mientras Superman discute con el General Zod, un llamado de auxilio los interrumpe. Cuando el hombre de acero asiste al socorro de quien pueda requerirlo, sorprende al héroe llamado Adam Strange sobre el cadáver de un senador Kriptoniano.
Es curioso cómo terminó siendo ésta la segunda mejor publicación derivada del mundo de Superman, tras la decaída de Action Comics y la llegada de Adventure Comics, que terminó siendo mejor serie. Greg Rucka es un gran escritor y James Robinson ha tenido sus obras magistrales, así que me mantengo expectante del final, donde veremos a qué llegó todo lo planeado. De momento mi calificación es un 7.5 para la presente historia y un 8.0 para la serie general, que aunque no ha estado, mal le falta cuajar.
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