Reseña: The End League No.3 (Dark Horse)
Wednesday, May 28 2008 Por: Legion
Escritor: Rick Remender; Arte y portada: Mat Broome.
Imagínate que los personajes del universo Marvel y DC convivieran en un mismo mundo. Ahora imagina que fracasaran en el momento preciso, justo cuando había más en juego y gracias a su derrota el mundo estuviese sumergido en un caos apocalíptico sin remedio, donde media humanidad mutó generando habilidades sobrenaturales. Para mejorar las cosas, piensa que estos héroes están realmente perdidos e incluso descorazonados y sin esperanzas de remediar el holocausto o al mundo en general.
Ok, tal historia no es nueva y de hecho, como la mayoría de las cosas en este comic, es un refrito de series tan famosas como Earth-X y Kingdome come. En base a ello, ¿puede ser esta una buena historia? Sinceramente comenzamos bien, pero conforme pasan los números, la historia se ha ido quedando en una copia fofa de verdaderas obras maestras, sin muchas esperanzas de llegar a hacerles sombra. Mat Broome hace una buena labor artística, pero dentro de un par de números deja esta publicación por ir a trabajar con Marvel, dejando esta serie en manos de Eric Canete, un dibujante muy prometedor que podría significar una nueva oportunidad para este cómic.
En el número anterior Astonishman (la versión End League de Superman) murió junto con Thor y con ambos fuera del juego, una situación desesperada se volvió imposible. Ahora los miembros restantes enfrentan la desesperación mientras todos son objetivos de ataques individuales a la vez que se encuentran sumamente debilitados. Mientras varias crisis se disparan, Soldier American y The Prairie Ghost (copias de dos famosos personajes Marvel), tratan de encontrar la forma de salvar a Blur, la velocista del equipo. Mientras tanto el misterioso Black recibe una invitación de su enemigo The Smiling Man (versiones del caballero de la noche y el payaso del crimen) en la que le promete entregarle la única fuerza que podría darle un respiro a los héroes, el martillo de Thor. Al final del número, dos miembros de nuestro grupo de héroes se enfrentan a un peligro que compromete seriamente sus vidas.
Oh decepción, este descarado refrito es terriblemente escueto, los personajes son lo que esperas y nada más que eso, los villanos tienen diálogos que me hacen recordar los años sesenta en su magnitud de “maldad”, cuando repentinamente los Avengers o la Justice League eran agredidos constantemente por enemigos con más sentido de lo dramático que de lo común, llegando a grados en los que teniendo la victoria en las manos optan por observar de lejos los acontecimientos y reír mucho o cosas aun más ridículas como mencionar su plan maligno... tu sabes, porque eso es lo que hace un villano. En primera instancia no me parecía mala idea, en especial por que el arte le daba un tono agradable a este título, ahora me la voy a pensar dos veces antes de acercarme al cuarto número.



