Reseña: The Walking Dead No.57 (Image Comics)
Martes, Enero 20 2009 Por: Legion
Escritor: Robert Kirkman; Arte y portada: Charlie Adlard.
The Walking Dead es un cómic que mes a mes va mejorando, por lo que se me están acabando las formas de alabar esta publicación y estoy pasando de rendirle un culto privado, a construirle un templo público. En la vida todo padre debe preguntarse de alguna forma: ¿Qué está dispuesto a hacer por su hijo? ¿Mentirías por él? ¿Robarías por él? ¿Matarías por él? Cuando Rick tiene la oportunidad de demostrar hasta donde está dispuesto a llegar, la respuesta deja entumecidos todos los sentidos. ¡Ouch!
Cuando llevas tiempo siguiendo esta publicación, es natural que te preguntes, ¿qué cosa horrible está por pasarles a los personajes? Esperas lo peor y cada cambio de página, sabes que puede ser el último momento con vida para alguno de los héroes de la serie.
En este número; ¡Kirkman se voló la barda! Es una de las escenas más fuertes que he visto en un cómic, la más fuerte que he visto en todas las reseñas que he realizado a la fecha y la más impactante. ¡Y no exagero! He cubierto 100 Bullets, el especial del Joker, Locke & Key y otras series con contenido totalmente demente y sin embargo, muyyyy en serio: ¡Ésta fue la escena más fuerte que he visto en mis reseñas!
Kirkman sabe exponer lo peor de la naturaleza humana, como pocos escritores de medios masivos o literarios son capaces. He halagado la capacidad que tiene este creativo para crear personajes profundos e interesantes hasta el cansancio y sin embargo debo hacerlo una vez más; Kirkman inserta seres tan carismáticos en su saga, que es totalmente imposible no sufrir cuando algo les ocurre.
Entre ambas virtudes del escritor, para exponer lo peor que hay en el hombre y hacer sufrir con ello a personajes tan queridos, se genera una tensión inigualable a la que pueda proporcionar cualquier otro cómic en el mercado.
No sólo ello; la publicación invita a la reflexión de una forma muy sutil y sin embargo, contundente. No importa por qué desastre atraviese la humanidad, lo peor siempre viene del hombre mismo y tal idea ¿no le suena descabellada a nadie verdad? Al yuxtaponer las virtudes y los defectos de los seres humanos, Kirkman consigue hacer que nos preguntemos: ¿Está equivocado en su visión del mundo el escritor? ¿Sería éste el escenario que viviría la humanidad si algo así ocurriera?
Motivar esa clase de reflexiones sólo puede ser fruto de una obra de calidad indiscutible como The Walking Dead. Como prueba de su excelencia, está el arte de Charlie Adlard, que es el complemento perfecto para tan monumental publicación, y aunque en este número sufre de ciertas desventuras en comparación con la calidad que suele entregarnos en sus trazos, no deja de ser un trabajo digno de mil elogios.
En números anteriores, el grupo decidió viajar a Washington junto con tres recién llegados, en busca de una forma de revertir la constante ola de zombies que asalta al mundo civilizado.
El Sgt. Abraham se encuentra fuera de sí, a motivo de haber sido humillado públicamente por Rick cuando una de las pocas sobrevivientes de los acontecimientos suscitados en el número 48 de ésta serie (me refiero a Maggie), trató de suicidarse. Desde ese día, Abraham se encuentra dominado por sus impulsos homicidas y por más que trata de contenerse, la ira ha ido ganando terreno.
Mientras el convoy de viajeros avanza por los caminos abandonados, se topan con restos en la carretera que los obliga a detener la marcha. Rick se percata de la proximidad en que se encuentran del poblado donde solía ejercer funciones como policía y propone a Abraham viajar hacía allá por municiones.
Abraham accede y parte junto con Rick y su hijo Carl. Cuando cae la noche, Abraham se descuida durante su turno como vigilante y los tres son asaltados por un grupo de pervertidos que buscan abusar de Carl.
Lo que sigue a continuación es una escena realmente impactante y aterradora. Rick muerde el cuello de uno de sus agresores, hasta arrancarle la tráquea y en posterior, rebana al hombre que trató de tomar a su hijo, parte por parte.
Tras ser testigo de lo sucedido, Abraham le comenta a Rick que jamás podrá volver a ser el de antes, no después de tener en las manos los intestinos tibios de un ser humano. Rick le comenta que puede fingir mantener un vestigio del hombre que fue y ahí es cuando Abraham (bañado en lágrimas) decide abrirse a Rick y hablarle sobre su pasado y el cómo perdió a su familia. El próximo número se titula: “Lo impensable” y por lo que se puede ver en portada, aparte de la revelación venidera sobre la vida de Abraham, estamos por presenciar unos de los momentos más trágicos de la serie.
Apenas empezamos el año y The Walking Dead consiguió lo impensable: mejorar su calidad. La trama tiene ahora un suspenso que ninguna otra publicación tiene, y a pesar de lo trágico que puede ser esta serie, me regocijo con su lectura.
Esperemos lo mejor para estos personajes en el número venidero y por cuatrigésima ocasión les suplico; ¡Sigan este cómic! ¡No se arrepentirán!
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