Reseña: The Walking Dead No.61 (Image Comics)
Viernes, Mayo 22 2009 Por: Legion
Escritor: Robert Kirkman; Arte y portada: Charlie Adlard.
Cuando terminé de leer The Walking Dead No.57 , por mi mente pasó la idea de que su impactante contenido perduraría para siempre en mi vida; ¡Ahora lo dudo! Kirkman se las ingenia para darme nuevos y más terribles horrores en qué meditar y reemplazar los anteriores, dentro de esta dramática historia.
Rick, Carl y los demás sobrevivientes se encuentran transitando las carreteras de los Estados Unidos, sin pasar por ninguna de las usuales eventualidades que han marcado sus vidas. Sin embargo, algo está por ocurrir entre los gemelos Ben y Billy (dos pequeños huérfanos), que llevará al grupo a tomar la decisión más difícil que ha tenido que manejar desde que inició su travesía; de hecho, es una situación tan complicada, que les prometo que ninguno de ustedes quedará menos que impactado con el contenido de esta edición.
Hay pocos autores que pueden crear un ambiente post apocalíptico que fuerce a su lectura; Robert Kirkman no sólo ha alcanzado tal mérito, sino que se gana los laureles por desarrollar personajes tan empáticos como los de Walking Dead y crear situaciones que retan toda noción de ética, número a número.
Como les comentaba, en esta edición se presenta una situación verdaderamente dura. No puedo revelarles la naturaleza de ésta, pero para los que gusten enterarse, está contenida en el spoiler. Mi punto es que prácticamente, surge de la nada.
Kirkman ya nos había dado bastantes indicios de lo que podía llegar a pasar; sin embargo, el ingenioso escritor se las arregló para distraer la atención de los lectores, con la promesa de un gran evento que está por comenzar y la llegada de un nuevo personaje, que quienes conocen esta serie, saben bien que el arribo de un nuevo actor siempre significa un mar de diversión y dramáticas secuencias. Con estos antecedentes, era muy difícil esperar un suceso tan anonadante como el que se desarrolla, y la sorpresa en conjunto con el drama, es una de las mejores cualidades que ostenta The Walnking Dead.
Quizás Kirkman crea la magia que permite hacer de The Walking Dead una de esas tres o cuatro colecciones que en estos días, merecen que te las lleves contigo a una isla abandonada; pero quien le da vida a los supervivientes es Charlie Adlard. Las emociones que transmiten los protagonistas son tan intensas y las escenas que carecen de acción son tan cautivadoras, sólo gracias al asombroso manejo de este fenomenal dibujante, que simplemente no puedo parar de gozar sus secuencias.
Han pasado algunos días desde que Rick, Michonne, Abraham y los demás sobrevivientes emprendieron de nuevo la marcha y todo se encuentra bien en sus vidas; lo que quiere decir que no han tenido que matar muchos zombies y que ningún ser humano ha tratado de obrar algún tipo de monstruosidad. Como saben bien, estabilidad en esta serie implica que un dramático y súbito giro de eventos, está por acontecer.
Billy y Ben son dos infantes gemelos, que han sido adoptados por Dale y Andrea. Ambos hermanos, se han comportado hasta a la fecha totalmente ajenos al mundo de desgracias que trascurre por su paso, pareciendo ser incapaces de entender la naturaleza del mundo en el que viven. Tanto Andrea como Dale, han pormenorizado la actitud de los gemelos y eso, resulta ser un grave error.
Mientras los hermanos se dirigen al bosque unos segundos para relajar la uretra, Andrea sale a buscarlos por si hay algún Zombie (o algo peor; ¡Un ser vivo!) en las proximidades. Cuando los localiza, su mente no puede dar crédito a lo que ve; ¡Ben mató a Billy convencido de que en cualquier momento, su hermano se volverá a levantar!
Todo el contingente de sobrevivientes debe decidir qué hacer. Ben es incapaz de diferenciar entre un zombie y un ser vivo; ¡Peor aun! Ahora todos ellos corren peligro de que en cualquier momento, Ben mate a otro miembro del grupo.
Rápidamente se dividen los bandos; Abraham y Rick están a favor de matar al niño, para evitar futuras desgracias y sólo en vista de que no hay nada que se pueda hacer por él (no hay un lugar seguro donde encerrarlo y cero posibilidades de rehabilitarlo). Por su parte, Dale y Andrea no pueden tolerar la idea de asesinar a su hijo adoptivo, mientras otros como Glenn parecen inseguros de qué decisión tomar.
El grupo se encuentra cabildeando sus opciones, hasta que un hombre en hábitos clericales aparece. Para empezar, es raro ver a un ser vivo en este mundo derruido; ¡Pero con hábito y sin armas! ¡WOW!
Abraham y compañía corren a inspeccionar al sujeto, quien parece ser un hombre de Dios común y corriente, y lo cual, lo hace todavía MÁS extraordinario. Rick decide suministrar la petición que hace el párroco por comida (que por cierto, se llama Gabriel Stokes) y rápidamente todos pasan a ignorarlo para preparar el perímetro de seguridad que los resguardara durante la noche.
A continuación sucede una escena, que cambiará el curso de la vida para dos personajes y afectará a todo el grupo. Se los advertí, les dije que el contenido de este número era fuerte; ¡No me culpen cuando vayan al psiquiatra!
Terminamos nuestra historia con los sobrevivientes marcados por el doble asesinato de los gemelos, el misterio del nuevo personaje pendiente y la llegada de los cazadores. ¿No es raro que el grupo encontrara una Van y no se topara un solo Zombie en el trascurso, en tanto se les une un párroco desarmado? Aquellos familiarizados con The Walking Dead, ya saben que las cosas están por ponerse mucho peor.
Aplausos para el equipo creativo de Walking Dead; no sólo han sabido desarrollar un drama meritorio, sino que saben armar una historia contundente de la nada. Un 9.5 muy bien merecido.
Si alguien quiere leer este cómic y desea iniciar su lectura desde un número intermedio que les permita comprender la serie, les aconsejo que mejor tomen la primera edición. Saltarse números equivale a llegar atrasado una hora a una buena película; es posible que te evites muchas partes aburridas, pero jamás entenderás qué tan bueno es el filme si no lo sigues completo.


