Reseña: Thor No. 7 (Marvel)
Jueves, Abril 03 2008 Por: Legion
Escritor: J. Michael Straczynski; Arte y portada: Marko Djurdjevic
Thor número siete es tan bueno, que tengo que reconocerlo como el título número uno de todos los que presento en esta semana (y esta semana tuvimos puros títulos buenos). El trabajo de J. Michael Straczynski le da aire de saga vikinga, a tal suerte que pareciera que estás leyendo un escrito netamente mitológico. A todo esto, Straczynski es el creador de Babylon 5, la serie de TV, creó la serie Rising Stars, de donde la actual serie de TV Heroes sacó muchas de sus ideas. Ha escrito otros títulos que son considerados entre lo mejor que hay: Supreme Power, Squadron Supreme y la actual The Twelve (la que por cierto, recomiendo mucho).
Thor se ve obligado a reponer sus fuerzas, tras haber resucitado a todo Asgard a causa de su destrucción el día de Ragnarok (el apocalipsis vikingo). Entra en un estado entre la vida y la muerte llamado Odinsleep, que le permite reponer su poder. Una vez entrado en el sueño reparador, Thor se topa con los dos cuervos (Hugin y Munin) que acompañaban a su padre y que lo cuestionan al respecto de la nobleza de sus actos, tras usurpar la corona de su padre y no buscar regresarlo de la muerte. Thor sigue el camino que ambas criaturas le marcan y se topa a Odín combatiendo a un demonio, quien tras resultar herido y acabar con la criatura le relata a Thor la historia de su padre, Born, creador del universo y el señor de los dioses. Odín explica a Thor como los dioses comparten la necesidad de “matar a los padres”, como los mortales, solo que en el caso de los dioses, es algo más literal. A su vez Donald Blake (desprendido de Thor mientras este duerme) emprende la búsqueda de un personaje misterioso.
Esta semana tuvimos un artista increíble en Spider-man y uno de los dos que prefiero, pero el arte en este número de Thor, a manos de Marko Djurdjevic, tiene poco que deberle. Hermoso y super detallado, sabe como darle ese aire mítico a sus héroes vikingos y amenazador a sus criaturas diabólicas. Y en cuanto al señor Straczynski, brillante labor, me recordó el trabajo en Beowolf de Neil Gaiman. Tiene un tono de saga épica y como la fabulosa serie de Northlanders de Brian Wood (a la cual ya hicimos una reseña), tiene ese aire de mundo antiguo y supersticioso que hace más gozoso el cómic.


