Reseña: Thunderbolts No. 121 (Marvel)
Thursday, July 10 2008 Por: Legion
Escritor: Warren Ellis; Arte: Mike Deodato Jr; Portada: Marko Djurdjevic.
Este sin duda ha sido uno de los mejores comics que nos ha proporcionado la industria en lo que va del año. Las intrigas, la traición, la locura y la brutalidad han sido el sello habitual de esta serie y en su despedida, Warren Ellis cierra su último arco argumental en esta serie con una entretenida secuencia de “momentos memorables”, si eres de los que considera como tales escenas de inmensa violencia y humor negro.
Mike Deodato tiene una maestría absoluta en el plasmado de la expresión facial, retrata las bajas pasiones que anidan en los personajes de manera tal, que bien puedes entender lo que pasa por la cabeza de sus víctimas y sinceramente debe ser puro e impío horror. Aunado a dicha labor, esta su trabajo en el detalle, la luz y sombra con que enmarca sus escenas, los cientos de arreglos que se pueden gozar en cada recuadro y la brutalidad con que enmarca las acciones de los personajes.
Y en cuanto a los T. Bolts en sí, resultó una maravillosa idea por parte de Marvel reunir a sus villanos selectos en un mismo título, lo único que temo es que a la salida de Ellis el siguiente escritor en turno (Christos Gage), no sepa mantener la calidad que había mantenido esta serie.
En el número anterior tuvimos: arreglos florales humanos, gente amena perdiendo la razón, masacres innecesarias y homicidios sin sentido, pero en este tienes lo que pedías ¡el ajuste de cuentas mano a mano, cara a cara entre los enfermizos sujetos que pueblan las páginas de esta serie!
Samson (psiquiatra y superhéroe, con un buen sentido del sarcasmo y ni idea de lo que es la moda) y Penance (el pobre diablo alguna vez llamado Speedball, culpable de la explosión que acabó con la vida de miles de inocentes en Civil War) se encuentran en medio de su sesión buscando ayudar a Penance con sus problemas (por que verán, el chico casi ni tiene con eso de que viste un traje lleno de pinchos por dentro, que todo el día le causan laceraciones) cuando Moonstone interrumpe con la intención de matarlos a ambos.
Norman Osborn (alias Green Goblin, el sujeto que se viste de payaso verde y tiene un agradable sentido del humor) está realizando un picnic con el personal de la instalación, lamentablemente su concepto de picnic no incluye la idea de incursionar tanto como la de matar y es que en su cabeza, ambos conceptos están relacionados. Songbird lo confronta y la conclusión de este combate cambia el sentido de la relación entre ambos personajes.
Finalmente Bullseye regresa y comienza a divertirse con prácticas de tiro al blanco, sobre seres vivos y animados, Penance toma una decisión y el número concluye con una importante negociación.
El presente número fue un gran final, quizás pudo ser mejor, quizás le faltó dramatismo para estar más cercano a una tentativa perfección, pero permítanme explicarles que siempre es divertido ver de lo que son capaces estos criminales y en este número tenemos un par de esos momentos dignos del álbum de recortes de Charles Manson o el Mocha orejas.
El próximo mes Christos Gage toma las riendas de esta serie y estaremos aquí para revisar su contenido, en vía de mientras les sugiero se consigan la recopilación de los últimos números de Warren Ellis en este título, por que en serio fue una divertida experiencia.



