Reseña: Thunderbolts No.120 (Marvel)
Tuesday, May 20 2008 Por: Legion
Escritor: Warren Ellis; Arte ; Mike Deodato; Portada: Marko Djurdjevic.
La peor clase de seres humanos es la que encuentras reunida en las páginas de Thunderbolts. Durante años, villanos como Bullseye, Venom o Green Goblin han cometido terribles actos en nombre de la ambición personal, pero sus peores fechorías son las que puedes verles realizar en esta serie, donde el gobierno gracias a la nueva “acta de registro” les ha concedido el título de “héroes”. Bajo este nuevo nombramiento cazan (y ocasionalmente ejecutan) a todos los vigilantes y seres con súper poderes que no se han registrado, mientras los medios masivos se encargan de referirlos como héroes nacionales.
Cada uno de los Thunderbolts se encuentra atado a este nuevo programa, por medio de una promesa gubernamental en donde se les otorga un millón de dollares y una nueva identidad al vencimiento del año de servicio, a su vez los miembros más peligrosos tienen dispositivos implantados en su cerebro que mandan una poderosa carga eléctrica incapacitándolos y de ser necesario, matándolos. Así es como Norman Osborn (mejor conocido como El Duende Verde), puede controlar a esta colección de monstruos, que a pesar de la seguridad, son capaces de las peores vilezas y en más de un modo.
En los últimos números de Thunderbolts hemos tenido descuartizamientos y traiciones a mares, pero en este las cosas se ponen aún peor para todos, en especial para los inocentes. Norman Osborn ha venido combatiendo la urgencia de volver a usar el uniforme del Duende Verde y salir por los corredores de la montaña Thunderbolt matando gente, en este número cede a la tentación, con ayuda de unos psíquicos que se encuentran manipulando los eventos y una muy notoria combinación de narcóticos psiquiátricos (chicos, un consejo, no es bueno mezclar lo que te manda el doctor), tomando como primera víctima a Swordsman, después de ser éste quien organizara un motín. Al termino del enfrentamiento Swordsman queda reducido a un bonito arreglo floral (o sea: una forma de decir que quedo estacado contra una pared, chorreando sangre como bendito).
Mientras tanto el Dr. Samson (psicoanalista y superhéroe ocasional, cuando no hay chamba) continua su sesión con Penance (a quien recordaran por su aparición en Civil War, bajo el nombre de Speedball), a pesar de estar al tanto de los eventos (y es que se la están pasando tan bien...). Songbird y Radioactive Man corren a tratar de controlar la situación, mientras se percatan de estar siendo manipulados por los psíquicos que se encuentran encerrados en la montaña, más Radioactive Man cae gracias a un guardia que se sale de sus cabales y le abre el cráneo. El Green Goblin comienza una enorme masacre teniendo como invitados de honor a los cuerpos de seguridad dentro de la base y Moonstone, decide matar a Samson, un día más en la vida de la gente más loca dentro del universo Marvel.
Decir que este número fue bueno sería mentir. ¡Fue asombroso! Veamos: tenemos gente muy mala, haciendo cosas peores, en un ambiente horrendo mientras todo se va al diablo (o al menos al infierno, no creo que ninguno de estos amigos termine tocando un arpa algún día). Buen arte, de hecho, ¡magnífico! Déjale a Mike Deodato la labor de hacer un Venom o un Green Goblin que inspiren terror y ni que decir del trabajo como escritor de Warren Ellis, este tipo no debe de poder dormir con los cargos de conciencia que le deben generar matar tanta gente, aunque sea en la imaginación.



