Reseña: Ultimatum No.5 (Marvel)
Martes, Agosto 18 2009 Por: Legion
Escritor: Jeph Loeb; Arte y portada: David Finch.
Tras nueve meses, cinco números y muchísimo sufrimiento, concluye en el número 5 de Ultimatum. Muchos personajes importantes mueren en esta edición (empezando por Wolverine) y al final, un nuevo universo Ultimate surge de entre las cenizas. ¿Podrá este nuevo mundo superar las limitantes que dejó Ultimatum?
Si te ha gustado Ultimatum hasta el momento; ¡Felicidades! En este número Loeb se digna a darle a los lectores más del mismo material que nos brindó en las últimas cuatro ediciones. Para el resto de la humanidad, aquellos a los que siguiendo los preceptos de MoneySpider les recomiendo descargar el cómic en señal de protesta, el universo Ultimate termina de ser revolcado por el fango sin que en esta edición haya un esfuerzo aunque sea mínimo por remediar todo el daño provocado. ¿A qué me refiero?
Primero hablemos de lo bueno, que aunque algunos no lo crean, sí hubo un poco de ello. Lo más sensacional es que AL FIN TERMINÓ ULTIMATUM y aunque Loeb continuará trabajando en Ultimate Hulk algo similar a lo que vimos en Ultimatum, al menos se cierra uno de los capítulos más nefastos en la historia del comic-book americano… o eso quiero pensar, porque el final da cabida a una secuela…¡Tiemblen!
La segunda cuestión es que aunque todos los personajes parecen chinos que consumen esteroides o bailarinas exóticas, David Finch nos llega a entregar un par de imágenes hermosas.
Y ahora hablemos de lo malo. Primero debo comentar que Loeb no conoce a los personajes de Marvel Comics, y es una conclusión que formulo del hecho de que ninguno de los actores en esta serie se comportó como lo han hecho desde que el universo Ultimate comenzó. ¿Desde cuándo Magneto es un megalómano con aspiraciones de ser dios? ¿Se cayó de las escaleras y de repente se sintió un Übermensch? ¿The Thing puede hacer lo que le hace a Doom en este número sin que el último se pueda defender? ¿No se supone que en este mundo hay superhéroes? Puedo seguir mencionando ejemplos al respecto, como el que Mystique simplemente actúa como una estúpida queriendo liquidar a dos de los seres más resistentes del planeta con un lanzallamas (que es como querer hacer arder en llamas a un elefante usando un cerillo), o que Jean Grey podría competir por el título a “la súper heroína más histérica del año”, contrario a esa imagen que ha tenido de persona ecuánime frente a las más graves adversidades, pero ¿para qué? Son tantos estos errores en los que los personajes actúan como actores de telenovela mexicana, que no tiene sentido señalarlos todos, pero si quieren más ejemplos, les recuerdo que Namor podía sepultar todo Manhattan bajo una inmensa ola y teletransportarse, lo que lo hacía un sujeto muy rudo; aquí no puede salir de la pecera en la que se encuentra atrapado y todavía nos sobran más ejemplos, como Cyclops, Iron-Man, Hawkeye y demás.
Las escenas que se desarrollan parecen montajes de obras de teatro dignas de escuela primaria. Wolverine ataca a Magneto y mientras se enzarza en la batalla más dura de su vida, todos los demás superhéroes sólo observan el espectáculo. ¡Es la lucha más importante que pueda haber y sólo se quedan viendo “a ver qué pasa”! ¿Qué DEMONIOS? Siento que aquí lo que sucede es una clásica proyección en la que el escritor recuerda los días en los que otros niños le rompían la cara enfrente de toda la escuela y nadie se metía, sólo así me explico esto.
Y luego dos personajes son forzados por el amo del magnetismo a liquidar a un actor protagónico y para colmo, reaccionan con sorpresa. ¿Van forrados de metal hasta en los calcetines y no querían que el AMO DEL MAGNETISMO usara sus armas en su contra? ¿No se supone que Iron-Man es muy listo y todos son muy profesionales?
Nuevamente nos sobran escenas así, totalmente mal orquestadas y ridículas, como cuando se le revela la verdad a Magneto respecto al origen de los mutantes y éste pierde los ánimos de continuar luchando y se tira al piso rogando perdón. Unas páginas antes había logrado destruir a la mitad del planeta y a la mayoría de los personajes del universo Marvel Ultimate, pero después de que se le revelara un dato que francamente no tiene importancia alguna, se vuelve un cobarde llorón. Quizás el único momento en que sucedió algo remotamente agradable es lo que hace Cyclops con el amo del magnetismo a continuación; lamentablemente la escena sufre de otra clase de falta muy común en este cómic.
Hay obras que nacen para realzar el gore; el amor por las decapitaciones, el derrame de vísceras, la ruptura de huesos y demás excesos de la violencia y a su manera, son buenas. En Ultimatum toda esta clase de escenas sólo me constatan que estoy leyendo una pésima historia que vive del morbo y requiere con urgencia un manejo extremadamente sanguinario, porque si se lo quitas, no queda absolutamente nada que pueda cautivar al lector. Supongo que es como ir a ver una demostración de deportes extremos en la cual los asistentes sólo se revuelcan de la emoción cuando pasa una desgracia, porque de otra forma sólo son piruetas realizadas de una manera mecánica con el fin de dar la apariencia de que algo espectacular está aconteciendo. ¿No vivimos en una sociedad enfermiza?
Pero finalmente, la peor de mis quejas va dirigida a la forma en la mueren tantos personajes tan entrañables. No hay ninguna consideración hacia los fans o la gente que ha escrito historias de Thor, Wolverine, Dr. Doom, Spider-Man y otros tantos durante tantas décadas. La imagen heroica o humana que podían tener estos protagonistas es sepultada bajo toneladas de estiércol y cada uno de los fallecimientos fueron ejecutados de una manera tan pobre y vulgar, que parece que se están reclamando los peores excesos de los años 90tas y luciéndolos como trofeos o grandes logros de una industria que vio decrecer gran parte de su producción a causa de ese terrible manejo editorial. Definitivamente es un golpe de gracia al universo Ultimate, que con trabajos había logrado caminar sobre la delgada línea entre lo oscuro y lo excesivo para caer en el más profundo abismo del desperdicio y cuya imagen, perdurará en mi cabeza salvo los triunfos narrativos que se puedan alcanzar en un futuro.
Comenzamos nuestra lectura con Wolverine abalanzándose sobre Magneto en tanto le recita el primero a su adversario unas líneas en las que le reclama por todas las muertes que ha provocado y éstas, se sienten como un berrinche de un niño de cuatro años que quiere que mamá le compre un carrito. Consejo: Si vas a matar a un personaje de gran fama y quieres que éste muera de una manera meritoria, no hagas de sus últimas líneas una sarta de idioteces.
Después de tan vergonzosa escena (que sólo recordarla hace que me ruborice), Magneto utiliza el visor de Cyclops y la armadura de Iron Man para freír a Wolverine. Ajá, los “grandes héroes” no anticiparon que el tipo puede controlar todos los objetos de metal y que los pueda llegar a usar en su contra. Hawkeye frena a Cyclops con un flechazo en la cabeza que a lo mucho provoca que el héroe mutante tenga un dolor de cabeza, y cuando Jean Grey le reclama a Hawkeye, éste le hace saber que fácilmente pudo matar a Cyclops. ¡Ya lo entendí! Hace muuuuuuchas historias que me quedó claro que Hawkeye está loco, esta escena sólo me hace pensar que alguno de los superhéroes presentes debió dejar en paz a Magneto y dedicarse a darle una clase de modales a Hawkeye, que parece un mayor peligro para sus aliados que sus enemigos. ¡Caray! Ni siquiera lo más mundano es materia en la que este cómic pueda aportar algo decente.
El esqueleto de Wolverine se mantiene en pie a pesar de no tener intestinos ni al parecer, materia gris y atraviesa a Magneto por el abdomen. El villano termina por arrancar el adamantium de los huesos del más mortal de los mutantes y esto nos lleva a la única escena entre tanta muerte en la que los héroes lamentan una pérdida… justo en medio de la lucha que definirá el futuro de la especie humana. Hmmm, quizás podían llorar la caída del héroe en otro momento, como por ejemplo: ¡Cuando salvarán la Tierra!
Hulk y Colossus se encuentran destruyendo la base de Magneto cuando Mystique trata de matarlos con un lanzallamas. Antes de que Hulk se la pueda comer viva, Sabretooth (¿Qué no estaba muerto este sujeto?) la rescata en tanto Mystique programa una bomba para sepultar el cuartel de la Brotherhood of Evil Mutants. Éste es otro de esos momentos en la lectura que desafían mi sentido de la lógica. ¿Qué no estaban Hulk y Colossus haciendo lo mismo que acaba de terminar haciendo Mystique? Si la villana quería deshacerse de alguna evidencia; ¿Para qué tratar de matar a estos tipos con un lanzallamas? Donaré dinero a alguna asociación que investigue el daño cerebral con que viven cientos de personas, ahora noto que es una labor realmente necesaria…
De alguna forma Magneto se logra arrastrar hasta su trono en medio de un montón de superhéroes que quieren matarlo (probablemente porque los “héroes” siguen llorando a Wolverine cuando el mundo se está acabando), hasta que de la nada aparece Nick Fury y compañía. Fury le muestra a Magneto (gracias a los poderes de Jean Grey) el verdadero origen de la especie mutante, y éste resulta ser un experimento fallido por parte de un científico loco que quería producir súper soldados en masa usando gente común y corriente. Esto destroza a Magneto y le hace reflexionar que en realidad él no es nada especial (les recuerdo que hace unas cuantos recuadros, literalmente, el tipo juraba que era Dios), lo que le lleva a tirarse a las lágrimas, arreglar parte del daño provocado al planeta y terminar muriendo a manos de Cyclops, que tiene la decencia de acabar con el drama.
Después llegamos al epílogo, que de alguna forma termina siendo casi tan extenso como el resto del contenido en este cómic. Para sorpresa de todos hay un montón de gente congregada frente al capitolio pidiendo la muerte de todos los mutantes. Cyclops por alguna estúpida razón está frente a un podio advirtiéndole al mundo que todos los mutantes serán exterminados si no se registran con el gobierno, hasta que una bala le vuela la tapa de los sesos. Una palabra para Cyclops: ¡Casco!
El Dr. Doom se encuentra parloteando con Namor, que es su prisionero, hasta que The Thing abre la puerta (a lo que aclaro: el Dr. Doom es un genio inventor de cientos de armas que no pudo ponerle ni siquiera llave a la puerta de su casa) y le aplasta los sesos. Namor se queda aterrorizado en su tanque de agua y los lectores impactados de la forma en la que muere Doom, el villano “más poderoso de todo el planeta”.
Al final y lo absolutamente más enloquecedor de toda esta sarta de porquería que fue Ultimatum No.5, es la revelación de que detrás de todo este mal hubo una mente maestra que nunca fue Magneto, sino un tipo cuya cara nunca se muestra y que Quicksilver (el hijo de Magneto y ex amante de su difunta hermana), Mystique y Sabretooth sirven. ¡Así es querido lector! El final de Ultimatum No.5 ni siquiera es concluyente.
¡Se me olvidaba! Varios personajes desaparecen sólo porque sí, como Arcana (un personaje del mundo de Squadron Supreme), que es reclutada por Nick Fury. Igualmente había una supuesta heroína que fue la causa por la que murió Thor, llamada Valkyrie, que logró sobrevivir al combate con Magneto suscitado en la edición anterior de esta tragicomedia llamada Ultimatum. ¿Dónde demonios quedaron estos personajes? Por si fuera poco, a Loeb le dio flojera concluir la batalla entre Dormammu y dos de los Fantastic Four, lo que me lleva a pensar que, o el sujeto “olvidó” hacer mención de todos estos detalles, o en primer lugar no sabía ni qué hacer con ellos. ¿Qué le pasa a Jeph Loeb?
Para cerrar esta reseña me gustaría señalar que no todos los cambios son buenos. El querer reiniciar el universo Ultimate no fue una mala idea, y plantear muchas modificaciones que incluyeran la muerte de ciertos personajes poco meritorios pudo ser una narración agradable que presentara elementos con qué relanzar una exitosa franquicia, pero para hacer algo así, se debe hacer bien, y lo que presencié en Ultimatum sólo lo puedo calificar como EL COLMO DEL MAL GUSTO y no hubo un sólo detalle que el equipo creativo del cómic omitiera para hacer de esta saga digna de tal título. Es más baja que las películas ochenteras de Viernes 13, y al menos esas eran divertidas en su simplicidad; en el caso de Ultimatum es la simplicidad la última bofetada que terminó haciendo de toda su lectura una experiencia lobotomizadora. La peor calificación de todas sólo se le puede otorgar al peor cómic de todos, y de momento, ése es Ultimátum, que se lleva un 0 de mi parte junto con mis más sinceras disculpas a aquellos que les haya gustado; esas son almas virtuosas que tienen esa visión que yo jamás tendré… y me temo que soy muy feliz así.
Por sí no me creen que hay mucha gente que odia el concepto de Ultimatum, chéquense estos blogs con muy meritorias reseñas al respecto:
Y para más datos sobre el universo Ultimate, la fabulosa Zona 79.
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