Reseña: Wolverine Weapon-X No.11 (Marvel)
Miercoles, Marzo 10 2010 Por: Legion
Escritor: Jason Aaron; Arte y portada: Ron Garney.
Jason Aaron comenzó bien con esta nueva colección dedicada a Wolverine, pero ahora, la cosa se puso mucho mejor. Mientras el Captain America y Wolverine recorren el mundo pasando de bar en bar, intentando alcoholizarse lo suficiente como para inhibir el factor regenerativo de Logan y el suero del súper soldado de Steve Rogers, una amenaza ha llegado para matar a quienes en el futuro serán conocidos como grandes superhéroes: ¡Deathlok está aquí y se encuentra cumpliendo con éxito su misión!
LO BUENO
En mi mente son muy pocos los escritores que nos han brindado un buen manejo de Wolverine; Claremont y Millar me saltan a la mente. Jason Aaron, por supuesto, está más que incluido en esa lista y si alguien tenía dudas, sólo debe tomar esta edición. La forma en que Wolverine le explica al Captain America lo duro que fue para él la muerte del Capi, sin caer en una escena ridícula y logrando ser sumamente melancólica, demuestra la maestría que tiene este escritor con el personaje. Sencillamente es una de las mejores escenas en la carrera de Wolverine.
Ahora, si lo anterior es una buena caracterización, lo que es verdaderamente digno de llorar del gusto es la trama de este nuevo arco argumental. Primero déjenme decirles que la forma en que Aaron maneja a uno de los personajes más demeritados del universo Marvel, Deathlok, es brillante. Aquí tienes una creación que fue magnífica en sus orígenes pero fue perdiendo sentido cuando escritores posteriores a su creador, Doug Moench, le fueron metiendo mano. Aaron retoma a Deathlok como la versión de lo que podría ser un Captain America invertido, un súper soldado letal que cumple misiones oscuras para su gobierno, que en este caso es matar a quienes serán grandes superhéroes en el futuro. Aaron encontró el punto donde le puede dar continuidad a las historias originales de Deathlok y de paso, regresarlo como uno de los villanos clave del Captain America en tanto nos brinda una historia que vincula al otro súper soldado, Wolverine. Muy ingenioso verdaderamente.
La trama tiene demasiadas similitudes a los filmes de la franquicia Terminator, manejada de tan buen modo que es intrigante, emocionante y lo mejor, que pinta para ser mucho más a pesar de que apenas comienza.
Aaron toca todas las notas correctas en esta edición, pero el que realmente me sorprendió fue el artista Ron Garney. Garney había dado buenos resultados en este cómic, pero ahora parece que tomó esteroides o tuvo un gran flujo de inspiración porque su trabajo como dibujante mejoró notoriamente. Después de devorar las páginas de Wolverine Weapon-X No.11 dos cosas me quedan claras: Jason Aaron nació para escribir historias dedicadas al famoso mutante canadiense y Ron Garney para ilustrarlas.
LO MALO
¿Qué tan buena es esta edición? Digámoslo así: no encuentro nada qué criticar en ella, y si ya han leído al menos un par de mis reseñas sabrán lo raaaaro que es eso.
Conozcan a Jeffrey Winstone, un héroe que esta noche ha decidido comenzar su carrera. Después de un accidente desastroso y varios años de entrenamiento, Winstone se lanza a las calles de su ciudad persiguiendo limpiarla de la escoria que la habita en lo que sería una brutal venganza, de no ser por la interferencia de Deathlok, que antes de que siquiera Winstone pueda llegar a decidir un nombre clave, lo mata evitando así que en el futuro se vuelva una leyenda. Esta escena tiene fuertes reminiscencias del Dark Knight Returns de Miller y el personaje de Winstone se hace automáticamente una creación agradable hasta su brutal muerte. Buen comienzo, ¿no?

En otra parte Steve Rogers y James Howlett (Wolverine), finalmente se reencuentran. Buscando celebrar el regreso de Steve al estilo que sólo Wolverine podría sugerir, ambos se lanzan a una pesquisa de bares a través del mundo, usando la nave de los X-Men y a Nightcrawler como conductor designado.
A su vez una joven pareja acaba de tener su primera (sumamente desastrosa) cita. Él se encuentra vomitando (bebió demasiado) mientras ella se encuentra sumamente hastiada, por lo que no se ve que haya gran futuro para ambos como compañeros. Deathlok aparece y les pregunta si éstos son los padres de quien será en un futuro un importante superhéroe. Mientras Deathlok destapa la razón que comenzará por juntarlos (la familia de él es dueña de un complejo en Tahití, que es un lugar que ella simplemente adora), los mata a los dos a sangre fría en medio de la calle. Con ellos, van dos superhéroes borrados de las páginas de la historia.
Steve y James por su parte están arrasando con un bar perdido en alguna parte del planeta. Buscando superar las capacidades de sus respectivos poderes para borrar los efectos del alcohol, James (o Logan -por estos días es complicado ponerle un nombre de pila a Wolverine-), le revela a Steve que tiene una nueva pareja, inspirado por el regreso de Steve que le ha renovado su confianza en la humanidad. La forma en que Wolverine menciona estas palabras es sentimental y cargada de mucha represión emocional, lo que termina siendo un momento muy ejemplar en la carrera del héroe.
Volviendo a Deathlok, éste acaba con la vida de varios policías, enfermeras y bebés en un hospital, para después juntarse con varias copias de sí mismo las cuales han terminado cada una con su objetivo: exterminar a los que serán en un futuro amenazas a los planes de sus enigmáticos patrones. Todos reunidos, descargan sus nuevos protocolos que consisten en liquidar a la amenaza principal: Steve Rogers, alias Capitán América.
El cómic termina después de que el Capi y Logan se despiden, con el mutante canadiense siendo interceptado por una mujer que puede ver el futuro y que ha visto desaparecer de la historia a muchas personas buenas que iban a cambiar al planeta. Alarmada, la chica comenta que los Deathloks están aquí para acabar con el futuro.
Si te había estado gustando este título, ahora te va a fascinar. Si por el contrario te habías resistido a leerlo, deberías darle una oportunidad porque es magnífico. ¡Lo digo yo como un sujeto que en verdad ha aprendido a odiar a Wolverine! ¡Este cómic está que arde! ¿Mi nota? Un 9.5 por si quedaba alguna duda de lo MUCHO que me gustó esta edición.
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