Reseña: X-Force No.7 (Marvel)
Martes, Septiembre 30 2008 Por: Legion
Escritores: Craig Kyle y Christopher Yost; Arte y portada: Mike Choi.
Parece que Marvel comics pegó pie con bola al publicar esta serie. ¡Es magnífica! El compás moral que guía a los títulos dedicados a explorar el mundo de los X-Men da un peculiar giro en esta publicación, donde los héroes en busca de proteger a su especie deben realizar actos que serían considerados atroces por la mayor parte de la comunidad heróica y sin embargo ante los peligros desatados y la cuasi extinción de toda la raza mutante, no queda más alternativa que ejecutarlos.
De todos los números de esta serie (que han sido hasta el momento muy buenos) éste es el que más he disfrutado. Por fin queda bien establecida la gravedad de la misión que ejecutan los miembros de X-Force y todas sus implicaciones, mientras los escritores exploran más a detalle la vida personal de los personajes involucrados.
Mejor aún son las repercusiones desatadas por los eventos acontecidos en el número anterior, tienes el regreso de los malos malosos que han hostigado a los X-Men a lo largo de su historia y más preparados que nunca. Estamos hablando de villanos que parecieran más reales: políticos, pastores y gente encargada de la seguridad diaria de los civiles reguardados por el estado, quienes tras la fachada son retorcidos monstruos con una noción mesiánica para justificar sus actos.
Craig Kyle y Christoher Yost tienen una prosa que fomenta la paranoia, imaginando disparatadas secuencias para los personajes involucrados cargadas de muchísima tensión. Mejor aún es el arte de Mike Choi (X-23: Target X, Uncanny X-Men, Witchblade) que sólo podría definir como “limpio”. Sus trazos son muy precisos y desarrolla secuencias que visualmente impactan a sobremanera, capta la gravedad de los sucesos con un fantástico trabajo facial acompañado por Sonia Oback y su hermosa labor coloreando esta serie.
Una misteriosa reunión se celebra a inicio del número entre un peculiar contratista y uno del los primeros enemigos en la historia de los X-Men: The Vanisher.
Warpath encuentra dificultades con tener que verse obligado a vivir en el anonimato con tal de mantener la operación X-Force secreta. Wolfbane y Archangel quedaron ambos sumamente trastornados tras los eventos acontecidos en el número anterior y en éste, comienzan a tratar de destriparse mutuamente mientras Cyclops y los miembros restantes de X-Force buscan cómo revertir el daño que les fue ocasionado. Finalmente queda un pendiente de igual importancia, y es que en medio de la acción, X-Force se vio obligada a recurrir a las habilidades del joven Elixir quien puede comprometer el operativo con su conocimiento sobre la existencia de éste. Durante todo el número se respira un aire de solemnidad y tragedia, mientras Cyclops debe encontrar la forma de mantener equilibrados a sus agentes al mismo tiempo que ocultos del escrutinio del mundo, incluida su pareja, la síquica White Queen.
Y para cerrar el número tenemos un par de revelaciones escalofriantes. Bastion moviliza a los enemigos de la raza mutante insertándolos donde más daño pueden hacer. Por si fuera poco, The Vanisher ha adquirido un arma más mortal que los Sentinels, el cigarro o la “Macarena”: el Legacy Virus.
Voy a ser sincerote como los del pueblo. ¡No me importa qué tan popular, divertido o peligroso sea, ¡ya hay demasiados Wolverine en este mundo! Dicho esto, este cómic es una buena adquisición, no vas a quedar impactado de por vida por su contenido argumental pero el arte es sensacional, la historia no es mala e inclusive me compele a seguir su lectura.


