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Growing Up Creepie: ¿creías que tu familia era extraña?

Hay familias de todo tipo, y la televisión infantil ha explorado muchas de ellas. Pocas, sin embargo, resultan tan llamativas como la que propone Growing Up Creepie, una serie de animación concebida por Discovery Kids que llegó a las pantallas con una premisa sencilla y, a la vez, poco común: una niña criada por insectos.

Una premisa que mezcla lo extraño y lo cotidiano

La historia comienza cuando Creepie es abandonada a las puertas de una mansión. Los residentes del lugar la aceptan y la crían como uno de los suyos, a pesar de que se trata de una familia de insectos. Con el tiempo, sus padres adoptivos comprenden que la niña debe enfrentarse al mundo exterior y la envían a la escuela, donde convive con humanos. Ese contraste entre el hogar y el aula es el motor de la serie: lo que para Creepie es normal resulta extraño para los demás, y viceversa.

El planteamiento recuerda a otras ficciones sobre niños criados en entornos poco convencionales, pero aquí el elemento distintivo es el mundo de los insectos. La mansión, los padres adoptivos y la propia protagonista funcionan como una puerta de entrada a un universo que suele provocar rechazo o curiosidad, y la serie lo aprovecha para construir situaciones cómicas y, en ocasiones, tiernas.

Dos objetivos en una misma serie

De acuerdo con la descripción original del programa, Growing Up Creepie persigue dos metas al mismo tiempo. Por un lado, acerca a los pequeños a diversos aspectos sobre la vida y los hábitos de los insectos. Por otro, ofrece bases para aprender a aceptar a las personas sin importar sus orígenes. Esa combinación de divulgación y formación en valores es uno de sus rasgos más reconocibles.

La serie no se limita a presentar a los insectos como criaturas monstruosas. Los integra en una estructura familiar y afectiva, lo que permite hablar de ellos desde la cercanía y no solo desde el susto. Al mismo tiempo, la llegada de Creepie a la escuela introduce el tema de la convivencia: la protagonista debe relacionarse con quienes son distintos a ella, y ese choque sirve para reflexionar sobre la tolerancia.

Una estética que no rehúye lo gótico

Uno de los aspectos que más llamó la atención de la audiencia fue el diseño visual. A pesar de su aspecto terrorífico, la serie fue considerada uno de los proyectos mejor diseñados de la emisora. La estética oscura, con una protagonista de apariencia inquietante y un entorno de mansión, conecta con un imaginario gótico que resultó atractivo para muchos espectadores jóvenes.

Ese estilo no estaba reñido con el tono amable de la propuesta. La combinación de lo siniestro y lo entrañable permitió que la serie se distinguiera de otras producciones infantiles de la época, y que encontrara un público que apreciaba lo diferente. En los comentarios de la época, algunos lectores señalaban precisamente eso: les atraía lo gótico y lo sobrenatural, no como una moda de vestir, sino como una forma de explorar lo extraño desde la ficción.

El eco entre los espectadores

La recepción de Growing Up Creepie dejó testimonio de un interés que iba más allá de la simple emisión. Hubo quienes pidieron videos para aprender a dibujar a la protagonista, quienes compartieron imágenes y quienes expresaron su entusiasmo por la combinación de colores o por la actitud del personaje. También surgieron dudas y comentarios sobre su programación, señal de que la serie se había ganado un lugar en la conversación cotidiana.

Entre los mensajes de la época aparecen comparaciones con otras caricaturas y referencias a la empresa responsable de la producción. Algunos espectadores mencionaron que el programa ya no se emitía en el canal original y que podía verse en otra señal, un recordatorio de que la televisión infantil de esos años dependía de parrillas cambiantes y de acuerdos de distribución que hoy resultan difíciles de reconstruir.

Una familia extraña, una lección sencilla

Más allá de su estética y de su premisa llamativa, Growing Up Creepie propone una idea fácil de entender para su público: la familia no siempre se parece a lo que dicta la norma, y el origen de cada quien no debería determinar cómo se le trata. La protagonista crece entre insectos, pero su verdadero aprendizaje ocurre cuando debe convivir con humanos.

Esa mezcla de humor, insectos y aceptación explica por qué la serie sigue siendo recordada por quienes la vieron. No hace falta exagerar sus méritos para reconocer que supo encontrar un equilibrio poco frecuente: entretener con un mundo extraño y, al mismo tiempo, dejar una enseñanza sobre la convivencia. Al final, la pregunta que planteaba su título sigue teniendo sentido: ¿creías que tu familia era extraña? Después de conocer a Creepie, quizá la respuesta sea otra.