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Edgar Delgado, Ultrapato y el oficio de colorear historietas

Edgar Delgado es un historietista originario de Monterrey, Nuevo León, recordado por muchos lectores como el creador de Ultrapato, su primera creación y la más entrañable para buena parte de su público. Su trayectoria posterior lo llevó a trabajar como colorista para Marvel Comics, en proyectos relacionados con el Hombre Araña y en colaboración cercana con Humberto Ramos. Es uno de los historietistas mexicanos que han abierto camino en el mercado estadounidense.

El origen humilde de Ultrapato

Para los alcances que llegó a tener, Ultrapato tuvo un comienzo bastante modesto. Delgado lo inició en la secundaria, en hojas engrapadas que pasaban de mano en mano y que difícilmente podrían considerarse fanzines. Con ese formato llegó a reunir hasta cien números, más por satisfacción personal que por una idea clara de publicarlos.

Fue hasta 1994, después del auge de la historieta, cuando Delgado vio posibilidades de lanzarse profesionalmente. Junto con Enrique Martínez y con el financiamiento de José Delgado, padre de Edgar, publicaron un primer tiraje de dos mil ejemplares que prácticamente volaron y demostraron que existía un mercado para ese tipo de aventuras. De ahí nació Cygnus Comics, que comenzó a distribuir la revista en Monterrey.

A pesar de su carácter regional, el cómic se leía y se buscaba en otros estados. Dos años después de su aparición, Editorial Toukan Manga publicó la miniserie a nivel nacional, con una excelente aceptación. Más tarde llegó el proyecto Valiants, que tuvo una respuesta buena, aunque no alcanzó el nivel de Ultrapato, y que generó una cantidad notable de seguidores. La serie se vendió bien y hoy es material de coleccionistas.

El colorista dentro de la cadena creativa

En su oficio como colorista, Delgado ha descrito una condición particular: el colorista es el final de la cadena en el proceso de crear un cómic. Si el guionista y el dibujante consumen sus fechas de entrega, a los coloristas les quitan tiempo. Considera que el oficio no es tan ingrato como el del rotulista, pero sí tiene su nivel de ingratitud. También opina que en la actualidad el colorista se ha vuelto más importante que el entintador, aunque todo depende de qué colorista sea y de la química que exista con el dibujante. Cada vez son más los equipos que van de la mano, e incluso hay dibujantes que ya piensan en el color al terminar una página.

Sobre su método de trabajo, explicó que todo es digital: recibe los archivos escaneados por correo, los acomoda, los colorea y los envía en jpeg para su aprobación. Una vez aprobados o corregidos, se suben a un servidor que le proveen, y quince días después recibe su pago. No necesita levantarse de la computadora.

La escena mexicana y la apuesta digital

Delgado ha sido crítico con la idea de una industria mexicana de la historieta. Señala que hay autores y hay medio, pero no industria, porque el país carece de una infraestructura capaz de mantener viva una publicación de autor. El problema, dice, no son tanto los conflictos internos del medio como la falta de dinero y de un plan realista de apoyo y publicación. Su propuesta es que se deje de pensar en el papel y se publique en internet, donde hay más público potencial y no hay pérdida de dinero. Como ejemplo mencionó el caso de una tira publicada en línea que vendió miles de copias en su versión de tapa dura, a pesar de poder leerse gratis.

También opina que la era de las series infinitas ha terminado y que el formato ideal es el libro o la miniserie. Aconseja que, si se va a publicar algo, sea una historia con final y que, si es por capítulos, todos estén hechos antes de sacar el primero. Sobre las convenciones de cómics en México, considera que dejaron de ser convenciones hace mucho y ahora son tianguis gigantes, aunque útiles para darse a conocer; preferiría que se reorganizaran antes que desaparecieran.

Influencias, lecturas y proyectos

Entre los dibujantes que lo marcaron menciona a Norman Breyfogle, Bill Watterson, Calderón y Humberto Ramos, además de Oscar González Loyo. Sus lecturas incluyen Scott Pilgrim, recopilaciones de Calvin y Hobbes y libros de Stephen King. De sus trabajos publicados, recomienda Out There, Battlegods, lo que hizo en Spectacular Spider-Man y dos números de Wildsiderz. Alguna vez expresó el deseo de dibujar a Batman.

En cuanto a Ultrapato, ha dicho que existe un plan enorme para retomarlo, que el primer capítulo ya está dibujado y que la intención es publicarlo primero en inglés. Su nombre, explicó, viene del apodo que le dio la gente que lo conoce desde niño.