Hablando de globos…
El cómic es un arte mitad escrito y mitad dibujado, y pocos recursos ejemplifican esa doble naturaleza mejor que los globos de diálogo. Se trata de un elemento integral de la historieta, la tira cómica y el cartón político, y aunque no es inmutable ni constituye un tabú experimentar con él, sí resulta excepcional cuando un autor altera o juega con un globo de diálogo.
Un recurso más antiguo de lo que parece
Si se adopta una pose de puristas, podría aventurarse que los globos de diálogo tienen antecesores anteriores al cómic mismo. En varios grabados europeos medievales aparece con frecuencia una persona dibujada de cuya boca sale un listón con leyendas escritas, comúnmente en latín, que se sostiene por sí solo en mitad del aire. Muchos códices aztecas muestran figuras humanas expulsando una suerte de nubes o representaciones gráficas del viento que les salen de la boca.
Estos ejemplos podrían parecer excesivos o poco relevantes en una conversación sobre el cómic moderno, pero señalan algo importante: la idea del globo de diálogo es muy antigua, y su incorporación al cómic como medio fue algo natural. No en vano el ícono que aparece en la barra de dirección al acceder a un sitio de cómics es, precisamente, un globo de diálogo.
El globo de pensamiento y su declive
Aparte de la antigüedad del concepto, hay otro motivo poderoso para abordar el tema: los globos de pensamiento se usan cada vez menos. Esto resulta notorio, en especial en el mundo de la novela gráfica y en los cómics que buscan emularla. Cada vez más, los globos de pensamiento son sustituidos por recuadros de narración o por la simple expresión facial y corporal del personaje.
Una técnica que en su momento fue novedosa, y que se elogió a Frank Miller cuando comenzó a utilizarla, consiste en no permitir que los personajes piensen lo que sienten, sino que lo demuestren con acciones. Para ese efecto, Miller empleaba lo que hoy se conoce como descompresión: descomprimir gráficamente un instante en varias viñetas casi idénticas y sucesivas. En cada viñeta el personaje se mueve o cambia muy poco, lo que permite al lector seguir sus acciones o diálogos en tiempo real e inferir por lo que está pasando el protagonista.
Parteaguas y herramientas en desuso
El cómic ha atravesado muchos parteaguas artísticos. Cada vez que llega una generación propositiva que redefine el medio, el conjunto se ve forzado a tomar una postura evolutiva: algunos títulos intentan al menos elevar su nivel para estar a la par de la vanguardia, y otros se contentan con ser vistos como un elemento arcaico y criticable.
Hay herramientas y prácticas que han caído en desuso por esta razón, como las narraciones introductorias al estilo de Stan Lee, que hoy solo se ven en algunas historietas humorísticas que buscan hacer mofa de un recurso tan viejo. En cuanto al globo de pensamiento, las opiniones no son unánimes, y en este caso ambas posturas encontradas están al parejo.
Jugar con el globo: ejemplos de expresividad
El uso creativo de los globos de diálogo siempre ha sido un rasgo característico del cómic. Los Hombres Serpiente que Conan combate en su revista usan un globo con contornos ondulantes que simulan el siseo cuando hablan. Tanto Mortadelo como los personajes de Videorisa censuran las palabrotas convirtiendo sus palabras en pequeñas imágenes: mientras Mortadelo es más sutil y vela sus injurias con cosas vagas como rayos, cerdos y cabezas de burros, el Cácaro Churromayor y sus allegados se limitan a representar gráficamente la palabra exacta que quieren usar, como cuando emplean una cabeza de buey para significar la palabra buey.
Otro buen ejemplo son los globos de diálogo de Sandman. Morfeo usa su característico globo negro ondulante con letras blancas; su hermana Delirio usa un globo de forma irregular lleno de colores, y el cuervo Matthew representa su habla rasposa e irreverente con diálogos escritos con una letra tosca. Son algunos de muchos ejemplos posibles.
¿Marca de inmadurez o herramienta válida?
Si parece válido jugar con los globos de diálogo de esa forma, ¿será menos meritorio hacer lo mismo con los de pensamiento? Es razonable estar de acuerdo en que narrativamente es preferible mostrar algo que ocurre en lugar de solo comentarlo, pero hay muchas formas de usar un globo de diálogo. La pregunta queda abierta: ¿el globo de pensamiento es una herramienta demasiado comiquera como para abandonarse, o conviene pugnar por cambios y una maduración del medio? ¿Son los globos de pensamiento marca de inmadurez? La discusión, como casi todas en el cómic, sigue sin una respuesta única.