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Steve Gerber: vida y obra de un grande del cómic

Hay nombres que el gran público repite sin saber de dónde vienen, y otros que permanecen en la penumbra aunque su obra haya acompañado a generaciones enteras frente al televisor o entre las páginas de un cómic. Steve Gerber pertenece a ese segundo grupo: un autor cuya influencia resulta difícil de exagerar, pero cuyo nombre, con el paso del tiempo, se ha vuelto ajeno para los lectores más jóvenes. Recordarlo no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de entender una parte importante de la historieta comercial estadounidense.

Quién fue Steve Gerber

Stephen Ross Gerber, conocido como Steve Gerber, falleció el 10 de febrero de 2008. Su gusto por la narración era evidente desde su época de estudiante, y en 1972 se incorporó a Marvel Comics como editor asociado y guionista, a los 25 años. Desde entonces, y hasta el final de sus días, permaneció ligado al medio que eligió: los cómics y la animación.

Su currículum es lo bastante extenso como para que cualquier aficionado pueda enumerar al menos dos de sus creaciones más famosas, ya sea para la televisión o para Marvel. Sin embargo, su nombre no siempre recibe el reconocimiento que merece, y por eso las semblanzas de autores como él siguen siendo necesarias.

Marvel y la creación de Howard el Pato

En Marvel, Gerber escribió para títulos muy conocidos, entre ellos Daredevil, Sub-Mariner, Man-Thing y Los Defensores. También trabajó en cómics de horror y de comedia absurda, como la desaparecida revista Crazy, de la que fue editor durante una temporada.

De todas sus creaciones, la más memorable es, sin duda, Howard el Pato, personaje que definió como atrapado en un mundo que nunca creó. En su versión original, este irreverente plumífero reflejaba la ironía y el ojo crítico que hicieron famoso a Gerber, y que también le ocasionaron problemas en su trabajo con Marvel. Esos conflictos, de tipo laboral y personal, derivaron en una contienda legal por los derechos sobre el personaje. Gerber no logró ganarla, pero puede decirse que Marvel tampoco: como él mismo señaló alguna vez, el verdadero Howard se fue con él, dejando un clon desabrido en manos de la editorial, dirigida entonces por el controversial Jim Shooter.

Otros cómics y su paso por la televisión

Los logros de Gerber en el ámbito de los cómics son numerosos. Entre sus títulos se cuentan Void Indigo, Legion of Night, A. Bizarro y Nevada. Pasó por las oficinas de DC Comics, Image y Malibu Comics, donde realizó esos y muchos otros proyectos.

También incursionó en otros medios, principalmente la televisión. Escribió episodios para series como Star Trek: The Next Generation, Transformers, G.I. Joe y la serie animada de Calabozos y Dragones. Participó además en la serie de Las Nuevas Aventuras de Batman y Superman, de Warner Brothers. Incluso creó una caricatura que muchos hemos visto: Thundarr el Bárbaro, serie en la que también colaboró su amigo Jack Kirby.

Quien haya nacido a mediados de los años setenta es casi seguro que vio al menos una serie televisiva donde Gerber fue editor argumental o guionista de algún episodio. La mayor parte de esos trabajos corresponden a los años ochenta, la década en la que forjó su buen nombre.

Los años difíciles y sus últimos proyectos

La década siguiente comenzó de manera muy dura para quienes vivían del cómic. El colapso de la industria comiquera estadounidense afectó seriamente a Gerber y lo dejó en una situación algo precaria hasta el final del milenio. En esa fecha pudo trabajar en varios proyectos de DC Comics, como la serie Hard Time, el único proyecto sobreviviente de la línea In Focus de DC.

Por desgracia, esos también fueron los años en que se le diagnosticó fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad severa que le obligó a tener cerca un tanque de oxígeno en sus últimos meses y a trabajar en su cama de hospital durante sus últimos días. Aun así, siguió escribiendo Countdown to Mystery hasta el momento de su fallecimiento, el sábado 10 de febrero de 2008.

Por qué merece ser recordado

Por los personajes que creó, por los programas en los que participó y por todos los cómics en los que trabajó, Steve Gerber merece ser recordado. Por haber sido defensor de los derechos autorales de los artistas comiqueros y por haber permanecido comiquero desde sus 25 años hasta el momento de su muerte, merece ser llamado gigante. Incluso por quienes nunca lo conocimos en persona, pero disfrutamos durante años de su amor por los cómics y la animación. Eso es lo que significa ser un gigante del cómic.