Charles Moulton: psicólogo, feminista y creador de superheroínas
Hay trayectorias que parecen contradecirse y que, sin embargo, terminan por explicarse mutuamente. La de Charles Moulton es una de ellas: un psicólogo formado en Harvard, vinculado a la creación del polígrafo, terminó siendo recordado sobre todo por haber dado vida a la superheroína más célebre de las historietas. El doctor William Moulton Marston, conocido en el mundo del cómic como Charles Moulton, es una figura difícil de encasillar, y precisamente por eso merece un repaso sereno.
De Harvard al detector de mentiras
Moulton estudió psicología en la Universidad de Harvard y fue una de las mentes detrás de la creación del famoso polígrafo, es decir, del detector de mentiras. Ese dato, que suele citarse como curiosidad, ayuda a entender su perfil: un académico interesado en medir y comprender el comportamiento humano, con una vocación técnica que parecía alejada del mundo del entretenimiento.
Sin embargo, su mayor logro no fue académico, sino artístico, y de arte comiquero nada menos. La ironía es evidente: quien dedicó años al estudio de la mente humana pasó a los libros de historia por una heroína de papel.
El cómic como vehículo educativo
Marston supo desde el principio que los cómics eran un excelente vehículo. No tardó en convertirse en consultor educativo para All-American Comics, la editorial que después sería DC Comics. Esa posición le permitió observar el medio desde dentro y comprender su enorme capacidad para llegar a los lectores, especialmente a los más jóvenes.
Su mirada no era la de un simple aficionado. Veía en las historietas una herramienta de transmisión de ideas, y esa convicción explica en buena medida el rumbo que tomó su carrera.
La falta de heroínas y una decisión
Marston, siendo un hombre progresista, no tardó en darse cuenta de la falta de heroínas en las historietas de aquella época. Las páginas estaban pobladas por personajes masculinos, y las mujeres ocupaban, cuando aparecían, papeles secundarios. Decidió hacer algo al respecto.
Trabajando en conjunto con su esposa Elizabeth y junto con Olive Byrne, la «otra mujer» del doctor Marston, se dio vida a la heroína amazona más famosa de las historietas. La creación no fue un gesto aislado, sino el resultado de una colaboración estrecha entre tres personas cuyas vidas estaban entrelazadas.
Una figura brillante y extraña
Charles Moulton, un individuo brillante y muy extraño, murió en 1947. Aunque publicó muchos artículos y libros sobre psicología, sus últimos seis años de escritura los dedicó enteramente a escribir historietas. En ese breve período logró que se le recordara para siempre.
El reconocimiento llegó también de forma institucional: en 2006 fue incluido en el Salón de la Fama de las Historietas. Honor a quien honor merece.
Un legado que sigue leyéndose
La historia de Moulton invita a pensar en las razones por las que ciertos personajes perduran. No se trata solo de diseño o de aventuras: hay una intuición sobre lo que el público necesitaba ver y no encontraba en las páginas de sus revistas. La Mujer Maravilla nació de esa intuición, y también de una apuesta por un medio que entonces se consideraba menor.
Su caso recuerda que las contribuciones más recordadas no siempre son las que uno planea. Moulton buscó comprender la conducta humana y terminó creando un símbolo. Ese cruce entre ciencia, convicción personal y cultura popular es lo que hace de su figura algo más que una curiosidad biográfica.
Para los lectores de cómics, su nombre sigue asociado a una pregunta sencilla pero poderosa: por qué las heroínas importan. La respuesta, en su caso, fue una amazona que lleva décadas en el imaginario colectivo.