Reseña: Immortal Iron-Fist No.26 (Marvel)
Hay series que parecen condenadas a un destino paradójico: gozar de una calidad notable y, al mismo tiempo, circular por debajo del radar de la mayoría de los lectores. Immortal Iron-Fist es uno de esos casos. El personaje central es Daniel Rand, un artista marcial extraordinario marcado por el tatuaje místico del Dragón Inmortal. Su identidad como Iron-Fist lo vincula con los campeones de las siete ciudades celestiales, lugares donde se transmite una sabiduría antiquísima y un conocimiento profundo del kung-fu. Junto a los demás integrantes de The Immortal Weapons, Danny actúa como mediador de la justicia en el plano terrenal.
Una incursión en la octava ciudad
En este número, Iron-Fist y sus compañeros se adentran en la octava ciudad, una prisión donde fueron exiliados los demonios que representaban una amenaza para las siete ciudades celestiales. El propósito de la incursión es rescatar a inocentes condenados a cumplir penas en ese lugar por órdenes de Yu-Ti, el corrupto ex líder de K'un-L'un, la ciudad que ha otorgado el título de Iron-Fist a incontables hombres a lo largo de las generaciones.
Una vez dentro, Iron-Fist y sus acompañantes son capturados. Ahora intentan escapar, pero el gobernante de la octava ciudad tiene sus propios planes, y cabe la posibilidad de que esas maquinaciones persigan fines más nobles de lo que cabría esperar de un soberano infernal.
El relevo creativo
Tras la salida de Matt Fraction y Ed Brubaker, la serie queda en manos de Duane Swierczynski, un escritor de estilo cercano al de Fraction que, mes a mes, entrega una de las historias más emocionantes del mercado. Su trabajo en Iron-Fist combina una premisa sencilla pero interesante en torno al mundo del kung-fu con un trasfondo místico muy llamativo. El protagonista se enfrenta constantemente a decisiones difíciles y las sobrelleva aplicando la sabiduría que le ha sido impartida, con resultados sorprendentes.
La serie resulta sumamente agradable porque invita a reflexiones sutiles y fascina con sus intrigas y su emoción constante. Es cierto que la narrativa muestra ocasionalmente algunas inconsistencias y que hay números que parecen no encajar del todo con la trama; sin embargo, incluso con esos defectos, el resultado al final del arco argumental suele ser muy satisfactorio.
El apartado gráfico
Al apartado visual contribuye el dibujante Travel Foreman, cuyo estilo cinematográfico aporta al cómic un aire épico. Foreman presta especial atención a los detalles faciales, al manejo de las sombras y a la elaboración de secuencias muy animadas. La portada corresponde a Patrick Zircher.
El peso de una revelación
La octava ciudad ha albergado durante siglos a criaturas avernales que eran una amenaza sólida para las siete ciudades celestiales. El anterior gobernante de K'un-L'un envió a esta prisión a personas inocentes que representaban un peligro para su gobierno, y ahora Daniel Rand y sus compañeros buscan liberar a los reos de sus cadenas. El problema es que decirlo resulta mucho más fácil que hacerlo: The Immortal Weapons terminan prisioneros del monarca de la octava ciudad, Changming, más conocido como Quan Yaozu, nada menos que el primer Iron-Fist.
Mientras intentan escapar, librando sus cadenas tras afrontar torturas y ser obligados a pelear para diversión de los pobladores de ese infierno, una revelación pesa sobre la conciencia del actual Iron-Fist. El primer Iron-Fist es la leyenda heroica sobre la cual miles de hombres han seguido la misma senda de honor y justicia. ¿Cómo pudo semejante ser terminar gobernando un mundo demoníaco?
Con esas cavilaciones en mente, Daniel y los demás se concentran en abrir las puertas del infierno para regresar al plano material. Es una misión extenuante que solo ellos pueden cumplir mediante la meditación, y el problema es que tienen a un ejército a sus espaldas dispuesto a liquidarlos. Reducidos a cinco de los seis miembros de The Immortal Weapons en ese viaje, los artistas marciales logran abrir las puertas de regreso a la Tierra, solo para descubrir que en realidad fueron usados para permitir el paso a un ejército de seres demoníacos.
El primer Iron-Fist revela entonces sus intenciones, que no parecen tan reprochables como cabía esperar. Quan Yaozu sacrificó su libertad hace miles de años para impedir que las criaturas del averno regresaran a atormentar la Tierra. Fue una decisión dura que le trajo miseria durante toda una eternidad y que, al final, resultó errónea cuando percibió que las ciudades celestiales enviaban prisioneros inocentes a ese mundo. Colmado de indignación, comenzó a trazar su plan para regresar al plano material e impartir justicia en las corruptas ciudades celestiales.
Al otro lado de las puertas, Steel Serpent, el último miembro de The Immortal Weapons, llamado Davos, espera el regreso de sus compañeros con un rifle. Su misión es simple: si Quan Yaozu emerge, debe asesinarlo. Rand se ve obligado a tomar una dura decisión. Para ser el defensor de una sede, hay que creer en ella o arriesgarse a perder la confianza en uno mismo. Así, se interpone entre Steel Serpent y Quan Yaozu, arriesgando su vida a favor de un enemigo cuyas intenciones parecen nobles.
Tras ser salvado por Daniel Rand, Quan Yaozu se entrevista con los nuevos dirigentes de K'un-L'un y comprueba que la justicia ha regresado a esas tierras. Rand vuelve abatido a sus oficinas, solo para descubrir que ha pasado más tiempo del que suponía y que ahora están desiertas.
Valoración
Este último arco argumental de Immortal Iron-Fist demuestra lo bueno que puede llegar a ser un cómic cuando cae en manos del equipo creativo correcto, sin importar la popularidad de su protagonista. La calificación para este número es un 9, una nota que deja clara la preferencia por esta historia.